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Libros de gran formato para todos

El presidente de Villegas Editores, quien realizó una donación de 59.000 libros a las bibliotecas públicas, cree que lo más difícil de publicar es conseguir recursos y lamenta que hoy se presente tanto contenido basura.

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El Espectador
22 de abril de 2016 - 03:36 a. m.
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¿Estuvo detrás de la escogencia de los libros que se donaron?

Yo presenté al Ministerio de Cultura un listado de los libros y las cantidades que podía ofrecer, en cada caso de acuerdo con en número de libros que se habían impreso, como decía la resolución. Un comité de la Biblioteca Nacional definió qué títulos quería y en qué cantidades en cada caso. Recibieron 59.291 libros, de 305 títulos diferentes y avaluados en $3.737 millones. Ojalá otros editores hagan lo mismo. Sería importantísimo para promover la lectura.

¿Desde hace cuánto tenía pensado hacer la donación?

Desde que fundé Villegas Editores en 1986 comencé a dejar una reserva de libros de gran formato con la idea de donarlos algún día a las bibliotecas públicas, pues de los que había publicado entre 1973 y esa fecha no me habían comprado ninguno de gran formato para dotarlas. En 2012 me enteré de que existía una invitación para la donación de acervos bibliotecarios, a través de la Ley 1379 de 2010, el decreto 2907 de 2011 y la resolución 1828 de 2011 del Ministerio de Cultura, donde se ofrecía un estímulo del 17,5% del valor de la donación que se hiciera en certificados tributarios, aunque era una retribución muy pequeña, yo no estaba buscando dinero y lo que quería era que mis libros estuvieran en las bibliotecas públicas, al alcance de todos. Por eso y porque creo que la cosas hay que hacerlas en vida hice la donación recientemente.

De los que se entregaron, ¿cuáles son los más representativos?

Todos son importantes para mí, pues he dedicado mi vida a crearlos, desarrollarlos y publicarlos. Pero los más valiosos y representativos son los de gran formato, que por su precio nunca han estado al alcance de todo el mundo: arte, arquitectura, naturaleza, fotografía, historia, cocina, etc. Además, porque en ellos he plasmado mi vocación de estudiar y publicar los aspectos positivos de Colombia. Y eso es lo que debe conocer y valorar toda la gente. También se donaron varios títulos de interés general y todos los libros para niños de mi hija María. ¿Piensa hacer una nueva donación?

Seguiré haciendo una reserva de los libros que publique en los próximos años con la misma vocación y en su momento veré si me los reciben y los donaré.

¿Cuál fue el primer libro que publicó?

Dos naciones hermanas, sobre las relaciones de Colombia y Venezuela, por encargo de la Presidencia de la República en 1973.

¿Y con la editorial?

Los que me encargó simultáneamente en 1985 el presidente Belisario Betancur: Casa de Nariño, “Rodrigo Arenas Betancur”, “Débora Arango”, “Siete días blancos”, Artistas por la paz y Palacio de San Carlos. Haciéndolos encontré que eso era lo que más me gustaba y lo que tendría trascendencia de mi trabajo. Entonces fundé la editorial.

¿Qué es lo más difícil para usted a la hora de editar?

Sin duda, conseguir los recursos económicos para publicar, pues sin patrocinio no puedo, ya que la venta al público no alcanza a cubrir los costos. Todo lo demás, como investigar, redactar, ilustrar, diseñar, editar y supervisar la impresión no me resulta difícil en ningún caso.

¿Qué retos se pone al comenzar la edición de un libro?

Que tenga la mayor calidad en todo sentido y que aporte algo positivo al buen conocimiento de Colombia.

¿Cuál es su libro favorito (su mejor amigo)?

Los escolios a un texto implícito, de Nicolás Gómez Dávila.

¿Qué no lee?

Libros de escándalo, de especulación morbosa o aquellos que ensalzan a la guerrilla o a Pablo Escobar. Lamentablemente, se publica también mucha basura.

¿Qué tesoros tiene en su biblioteca?

El 99 % de los libros que he publicado, que son primeras ediciones. En cuanto a los de otros editores, tengo un gran número de muy selectos libros de gran formato de todo el mundo y sobre todos los temas, pero no soy coleccionista.

¿Qué lee hoy?

Me encanta la narrativa. Hoy estoy leyendo la novela El rastro de tu padre, de Patricia Lara.

¿Qué libros vuelve siempre a leer?

De Marcel Proust, García Márquez, Tolstói, Herman Hesse, Cervantes, Shakespeare, Kazantzakis…

¿Qué tan importantes son los premios para usted?

Me encanta concursar para medirme con otros editores del mundo y saber dónde estoy en contenidos, diseño y edición. Los premios internacionales, los diplomas que recibo, que ya sobrepasan los 200 en más de 40 años, suelo dárselos a los autores o fotógrafos.

¿Por qué estudió arquitectura?

La estudié por mi habilidad plástica, porque me siento bien dentro de buena arquitectura, y porque no me atreví a dedicarme al arte o la escritura. Terminé en los libros, que marcaron mi vida desde pequeño y donde puse en práctica mis gustos literarios y estéticos.

Usted estuvo detrás del noticiero QAP. ¿Volvería a hacer televisión?

Tal vez no. Me gusta lo que permanece, como los libros. Aunque no tiene nada de raro que algún día dé un viraje hacia el cine o la edición musical, que me encantan.

Por El Espectador

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