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Mábel Cartagena, supermamá

Aunque la barranquillera se ha caracterizado por su alegría y expresividad ante las cámaras y los micrófonos, detrás hay una mujer que se considera una enferma por el oficio y le dedica el mayor tiempo a su hijo Mateo.

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18 de marzo de 2015 - 03:52 a. m.
Mábel Cartagena lleva doce años en la televisión, cree que el éxito de su carrera está en mostrarse como es y le afectan las ofensas de las redes sociales. / Pamela Aristizábal - El Espectador
Mábel Cartagena lleva doce años en la televisión, cree que el éxito de su carrera está en mostrarse como es y le afectan las ofensas de las redes sociales. / Pamela Aristizábal - El Espectador
Foto: PAMELA ARISTIZABAL/EL ESPECTADOR - PAMELA ARISTIZABAL
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Ha tenido la suerte de no haber hecho audición para ninguno de los programas en los que ha estado. ¿Cómo lo logra?

Tengo mucha fascinación con las cámaras, no me dan miedo ni ellas ni los micrófonos. Hace un año presenté audición para un programa y me fue muy mal, no me fluía lo que tenía que decir y sí era una gran responsabilidad tener que agradar.

¿O sea que las cámaras le dan más seguridad en la vida diaria o esa es su esencia?

Frente a las cámaras me comporto como realmente soy, y creo que ese ha sido el éxito de mi carrera. Las personas que me ven se sienten identificadas comigo porque simplemente soy una persona alegre y extrovertida.

En medio de tanta seguridad, ¿qué la vuelve insegura?

Soy muy sensible, las ofensas me afectan mucho y las bombas cibernéticas que vemos ahora a través de las redes sociales me descomponen un poco.

Una crítica injusta contra Mábel Cartagena.

La gente cree que porque uno trabaja en televisión no barre o no trapea, y eso no es así, soy una enferma del oficio, tengo deudas, responsabilidades e, inclusive, no sé manejar carro y uso taxi.

¿Qué tan psicorrígida es?

Terrible. Y todo se debe a que cuando viví sola fui muy desordenada. Lo paradójico es que en mi casa mis papás siempre nos enseñaron junto a mis hermanos a hacer aseo, ahora soy una enamorada de la limpieza, y hasta mi hijo me ha visto y se volvió igualito a mí.

Un día triste.

El día que perdí los gemelos, el 29 de mayo de 2010, ha sido de los días más tristes de mi vida.

¿Cómo hizo para enfrentar ese momento?

Duré un mes deprimida. Toda la vida soñé con ser mamá de gemelos y compartí mi felicidad dándole la noticia a todo el mundo. Cuando me enteré de que los había perdido fue muy duro, me daba rabia que todo el mundo se estuviera enterando de mi desgracia. Y en al momento de sacarlos era como hacer un aborto, me sentía maldita, preferí tener como un parto en mi casa rodeada de mi familia, a estar en una clínica.

¿Cuál fue la clave para superarlo?

Lamentablemente en el momento que ocurrió eso mi esposo, extenista, no pudo estar conmigo. Cuando llegó, me sentí más apoyada y me dije: si una vez pude dar vida, podré hacerlo de nuevo. Al primer intento quedé embarazada de Mateo y ahora estoy buscando el segundo.

¿Por esa razón decidió estar las 24 horas del día durante los dos primeros años de Mateo?

No es solo eso, es que si había tomado la decisión de ser mamá quería estar con él. Además, eso me hizo más guerrera, creo que soy una supermamá, porque como familia tuvimos que vivir cosas difíciles.

Ya que su esposo fue tenista, ¿cómo le va a usted con este deporte?

Soy pésima para los deportes.

¿Entonces cómo mantiene su cuerpo?

No considero que tenga un cuerpazo, simplemente toda la vida he sido de contextura delgada. Inclusive en mi adolescencia me afectó mucho no tener busto, de mis amigas era la única cóncava. Le saqué eso a mi papá (risas).

¿Cuántas operaciones se ha realizado?

Mis papás no estaban muy de acuerdo con la cirugía de busto, así que a los 21 años trabajé y me la pagué. Después de entrar a la televisión, por muchas críticas sobre mi nariz tomé la decisión de cambiármela y una vez me hice botox, pero me dejó una cicatriz. No lo recomiendo, prefiero que las arrugas vengan conmigo.

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