¿De qué se trata el sencillo “Más claro que el agua”?
Es una canción romántica y bailable que fusiona el reguetón, el vallenato, la guitarra de Carlos Huertas y el acordeón de Jimmy Zambrano, y que compuse hace un año. Estaba enamorado y aún lo estoy. Más claro que el agua es cuando uno encuentra a esa persona con la que se quiere quedar el resto de la vida. En mi carrera me siento igual, me siento claro en lo que estoy haciendo y en mi estilo musical, era lo que llamábamos “el equilibrio perfecto” en Dragón y Caballero.
Hace más de un año que Dragón y Caballero se separaron. ¿Cómo le ha ido en la etapa de solista?
El escepticismo ha sido lo más duro. Al artista que sale de una agrupación, la gente siempre le exige hacer un show y un disco igual o mejor de lo que hizo antes. Pero todo es un proceso, y ganarme la credibilidad de los fans y del público es parte de él.
Les ha cantado a las mujeres, al tiempo, a las suegras. ¿A qué le hace falta cantarle?
Siempre les seguiré cantando a las mujeres lindas, a la eroticidad y a la sensualidad, así sea que esté en desamor. No le cantaría más bien a la tristeza, al odio o la venganza.
Sus primeros años musicales fueron en la salsa. ¿En qué momento cambió de género?
En esa época no apoyaban la salsa local en Cartagena, sino la música urbana. Sabía que era difícil darme a conocer e ingresé a un movimiento que se llamaba Los Buenos Muchachos, de música urbana. Ahí comencé a experimentar este género e hice canciones con Three Kings y 35 Grados, que fue cuando firmé con Codiscos. Luego pasé a Los Dragones y más adelante se formó Dragón y Caballero.
¿Cómo fue la experiencia con 35 Grados?
He pasado por el rock, el vallenato, el pop y el merengue, experimenté y aprendí musicalmente de cada barrio de Cartagena porque nos pasábamos mudando. La juventud de esa época se reunía en un parque con una guitarra a tocar y a cantar lo que estaba pegado. Soy el resultado de esas fusiones. En Cartagena me di a conocer más que todo con 35 Grados. En esa época me tuve que pintar el cabello de rubio escandalosamente porque tenía que hacer la diferencia: era el más bajito, el menos agraciado y tenía que resaltar.
Una anécdota musical.
Hace poco estábamos armando un show en una discoteca de Barranquilla y había diferencias entre los músicos y el mánager por las canciones que íbamos a presentar; ellos decían que debía cantar las viejas. Cuando estábamos en tarima decidí que la gente debía entender que tengo otras canciones. Canté Bonita sí e’, que fue un hit, y Tengo prisa, y la gente respondió, pero cuando canté los dos temas con los que mi equipo dijo que la gente no iba a responder, el público no respondió. Seguí cantando y cuando terminé alguien del público pidió El reloj, pero no lo tenía en el repertorio. Le tuve que explicar las notas al guitarrista. Toda la gente cantó está canción que data de hace diez años. Ahí me di cuenta de que la música no tiene fecha de vencimiento.
“El reloj” la grabó con Los Dragones y en su próximo álbum estará en versión bachata. ¿Esta idea es resultado de ese episodio?
Sí, y el álbum completo de Más claro que el agua vendrá junto a canciones de otros artistas como Traición a la mexicana, de Zimbabwe, y Tal para cual, de Joe Arroyo. Están también El preferido de la suegra, Huele a peligro y La prohibida. En octubre espero hacer el lanzamiento.
El Concejo de Cartagena pretende prohibir los bailes eróticos. ¿Qué piensa?
La champeta y la música africana que escuchamos desde niños en Cartagena son interpretación, no tienen que ver con bailes sexuales. No podemos satanizarlas, son parte de la cultura.
¿Qué vendrá nuevo para este año?
Consolidarme en Colombia y fuera de ella. Vienen dos videos, de Más claro que el agua y de otro sencillo.