¿Bogotá resultó muy salsera?
Con Salsa al Parque, Bogotá está en su salsa.
Su cantante de salsa preferido.
Joe Arroyo.
La sorpresa de Rock al Parque este año.
La excelencia de los grupos colombianos y algunos invitados internacionales: Carcass, Babasonicos, Bersuit, Bloc Party y Sargento García.
¿Qué canta en la ducha?
Ooommmm.
Un instrumento por explorar.
El violín de mi hija Mariana.
Lo mejor de la música sinfónica.
La Orquesta Filarmónica de Bogotá.
¿Qué no le gusta de la música actual?
Cuando lo comercial supera todo lo demás.
¿Quién lleva la Batuta en su casa?
Entre los dos.
¿Qué le falta a la música colombiana?
Nada.
¿Quién la pone a cantar ‘a capella’?
Rocío Durcal.
El mejor concierto al que ha asistido
Eric Clapton.
Lo que más cuesta de difundir música sinfónica.
La creencia de que se trata de música excluyente.
Un buen festival.
La sumatoria de las temporadas de ciudad en Bogotá: Salsa al Parque, Colombia al Parque, Jazz al Parque, Hip Hop al Parque, Rock al Parque y Ópera al Parque.
La comida que más le gusta.
Las tapas, en buena compañía.
Una canción que la enamore.
Ruby tuesday, de The Rolling Stones.
Una obra de arte.
Shibboleth, de Doris Salcedo.
El libro que más lee.
Leo muchos, generalmente de principio a fin y no suelo repetir.
Un momento aburrido.
Dos momentos aburridos: cuando un amigo se va y cuando se dan peleas innecesarias.
Un sonido armonioso.
El del violín de Luis Martín Niño, el concertino de la Orquesta Filarmónica de Bogotá.
Cuando el río suena…
Yo lo cruzo.
Un buen momento para hacer silencio.
La mayoría.
Una pieza solemne.
El Réquiem de Mozart.
Un escritor.
Jorge Luis Borges.
El mejor periodista del país.
Mi marido, Hernando Salazar.
Una buena mezcla.
Gin and tonic.
Su mejor amigo.
Felipe Hernández.
La mejor orquesta del mundo.
La Filarmónica de Bogotá.
Un buen acorde.
El trabajo en equipo.
Su viaje preferido.
Nueva York, 2001, antes de las Torres Gemelas.
¿Qué le da rabia?
La indiferencia.
Una prenda de vestir.
Las mochilas wayúu.
Su mayor extravagancia.
Una investigación sobre la estética de la mafia, que está guardada en un baúl de mi casa.
Una buena idea.
Tener muchas ideas.
Más que bienvenida…
La tranquilidad.
¿Quién no debería existir?
Los hombres de la guerra.
Un proyecto.
Que la música, la danza y el teatro estén en cada esquina de Bogotá.
Lo más romántico.
El arrunche.
¿Cuándo quisiera desaparecer?
El lunes a las 7 de la mañana.
Algo para compartir.
El tiempo con mis amigos.
¿Qué la enternece?
Mis hijos y sus ocurrencias.
Un chiste.
Un pollito que tenía dos alas y vendió una para comprarse un comedor.
¿A quién quisiera conocer?
A Zaha Hadid, la arquitecta iraquí.
Una rumba.
Todas las de mi casa.
Un hombre simpático.
Muchísimos.
¿Qué le falta a Bogotá?
El metro.
Un sueño.
Colombia en paz.
¿Qué le gustaría inventarse?
El teletransportador.
¿Qué la estresa?
La mediocridad.
Su toque secreto
Es secreto.