¿Cuál es el parecido entre ‘Anestesia’ y Andrés Parra?
El sentido del humor.
¿Y usted cuándo se pone anestesia?
En odontología. Incluso, para aplicarme una inyección me tienen que poner anestesia.
¿Le dan miedo las agujas?
Sí, tengo el umbral del dolor muy bajito, todo me duele muchísimo. Soy una gallina de lo peor.
¿Le costó mucho tener que dejar su cabellera para interpretar ese personaje?
No, yo perdí el control sobre mi look hace mucho tiempo. No me puedo encariñar ni peludo ni calvo, porque el día menos pensado me toca volver a cambiar.
¿Qué estrategia usó para personificar a un mafioso?
La ambición, pensar mucho en eso y leer mucho. Había muchos libros que hablaban del tema.
¿Y usted es ambicioso?
Sí soy ambicioso, pero a la buena.
¿Qué haría Andrés por plata?
No haría nada, mejor actuar, hacer cine y teatro.
¿Entonces hasta dónde llegaría por actuar?
A dejar de ganar plata, a actuar gratis pero en teatro.
¿Que trae de nuevo ‘El cartel 2’?
Más acción, más humor y un ‘Anestesia’ intentando hablar inglés.
¿Y qué viene para ‘Anestesia’ en esta segunda parte?
Es un sapo recargado, mucho más sapo que antes, ya se vendió completamente. Vamos a ver un ‘Anestesia’ con ínfulas de policía.
¿Los sapos andan sueltos?
Hay mucho sapo, lambón prepotente y oportunista por ahí suelto.
¿Andrés qué tanto tiene de sapo?
Muy poco. Yo tuve una experiencia en la adolescencia, me metí a defender un noviazgo de un amigo y salí más crucificado que cualquier otro. Ese día aprendí que no me volvía a meter en la vida de nadie.
¿A qué cree que se debe el éxito de ‘El cartel’?
A la producción, al elenco y sin duda alguna a que el narcotráfico es un tema que ha tocado mucho a nuestra sociedad y no deja de haber un morbo en la gente por ver cómo es eso por detrás.
¿No estarán cansados los colombianos de series con temáticas tan violentas?
Tú le preguntas a la gente y te dice que sí, pero sacas El cartel y verás que todos van a estar ahí a las 8 de la noche viéndolo.
Después de interpretar a un mafioso, ¿qué opinión le merece el tema del narcotráfico en Colombia?
Esta cultura que tenemos me asquea. Toda esta cosa de aparentar y mostrar la camioneta y el turbo, eso a mí no me gusta, creo que yo voy más por la sencillez de la gente.
¿Aún existen grandes figuras de la mafia como en los años 80?
Creo que ya no hay de ese tamaño, porque los han acorralado, pero traqueticos hay, prepagos también, y en toda parte.
¿Prefiere el teatro, el cine o la televisión?
Yo amo las tres cosas, cada una por razones distintas.
Un buen momento en las tablas.
Voy a tenerlo este 3 de junio con El hombre almohada, que es mi próximo estreno. Eso va a ser un gran momento.
¿Y qué tiene esa obra de novedoso?
Es mi regreso al escenario en el Teatro Libre, con la obra en la que más texto he tenido en toda mi vida; hablo hasta por los codos. Un elenco, un director y una obra extraordinarios. Estoy muy contento.
Una producción que le gustaría realizar.
Que se hiciera algo sobre la vida de Pablo Escobar, algo muy serio, muy bien enfocado, y a mí me gustaría hacer de Pablo Escobar. Es un personaje que hace rato quiero hacer, él marcó una época muy berraca. Creo que la única forma de entender qué hay en la cabeza de un tipo de esos es interpretándolo.
El personaje que lo lanzó a la fama.
‘Anestesia’, sin duda.
Es mejor hacer el papel de bueno o el de malo.
Es mejor hacer lo que no se parezca mucho a uno porque se divierte uno más, yo me gozo más las cosas cuando no tienen nada que ver conmigo y he podido hacerlo, entonces yo paso de cura a narco de narco a gay y así es más sabroso.
El personaje que no tuvo el reconocimiento que esperaba.
Yo en eso he tenido muchísima suerte, la única propuesta mía en la que además no he estado muy contento fue un proyecto que no duró casi que fue El Encantador.
Qué proyecto tiene en mente.
Tengo muchas ganas de hacer películas, hay unas propuestas, no sé si tenga el tiempo pro estar haciendo teatro, pero el proyecto es seguir moviéndome entre cine, teatro y televisión, pero creo que este va a ser el año del teatro.
Un buen compañero de escena
Mauricio Vélez, Víctor Mallarino, Felipe Botero, Manolo Cardona... en eso he sido también muy de buenas, he tenido muy pocos petardos.
Al lado de quién le gustaría actuar.
Al lado de Robinson Díaz en teatro, el y yo solos, sería muy chévere.
¿Qué tiene de bueno el cine colombiano?
Que se puede hacer de vez en cuando, que está cogiendo una identidad, que todavía no han logrado entrar las divas ni las prepagos.
La película que le gusta repetir.
Me he repetido varias películas. Amelí es una de mis favoritas, me sigo viendo el exorcistas y me sigo asustando igual que la primera vez y la Pasión de Gabriel me la he visto como 20 veces.
Además de un premio ¿Qué le dejó su actuación en La Pasión de Gabriel?
La satisfacción de haber sobrevivido a protagonizar una película en Colombia, porque es muy difícil, acá el presupuesto es complicado, todo se hace con las uñas, nadie apoya. Se trabaja muy duro y sobrevivir y tener ganas de volverlo a hacer es el gran triunfo.
Para qué es apasionado
Por mi hijo, por la comida y por actuar.
Lo que más le gusta comer.
La pasta, todo lo que es comida italiana.
Qué tan religioso es.
Soy católico pero no lo práctico.
Cuándo fue la última vez que fue a misa.
El día de mi bautizo.
¿Cuál fue su primer trabajo en los medios?
En Por amor a Gloria, yo hacía de un abogado.
Es muy difícil mantenerse en el mundo artístico.
Muy complicado hay que tener mucho olfato e instinto si uno quiere hacer una carrera importante, larga y que apunte hacia el arte. Si uno lo que quieres es salir en televisión y ser famoso y ya, no es tan complicado.
La fama ¿para qué?
Para a veces no hacer cola y para llenar los teatros.
Un recuerdo de las épocas de trabajo en Andrés carne de res
Lo que siempre he dicho, fue la mejor escuela de improvisación de mi vida, donde aprendí a improvisar de verdad, amé mucho ese trabajo, no lo desprecio ni me avergüenza.
¿Cuál es su escudo?
La disciplina.
Lo más sórdido…
A veces lo colérico que puedo llegar a ser cuando algo no sale como quiero.
Lo peor de la fama.
Tener un mal día y salir a la calle y que la gente te obligue a hacer una cara que no
quieres hacer.
¿Qué le gustaría inventarse?
Un sistema para que uno pueda comer todo lo que quiera y no se engorde y un cigarrillo para los fumadores, para que puedan fumar pero no les pase nada.
Su dosis mínima…
Por lo menos un buen pedazo de pizza a la semana.
Un libro que tiene pendiente por leer.
Los tengo todos pendientes porque casi no leo nada.