La peor traición de su memoria.
Despertarme un día y no estar seguro de cómo me llamo. Sentarme a escribir y no saber tampoco si Héctor se escribe con hache.
Después de todo, ¿el autor importa o no importa?
Importa: es como saber el nombre del propio padre y de la propia madre. No es indispensable, pero importa.
¿Qué es lo que primero busca en una librería?
Si es una librería de viejos, el libro más viejo. Si es de nuevos, el más nuevo. Después compro los más raros, los que no se parecen a nada que conozca.
¿Ha pensado qué dirá su epitafio?
No me pienso morir. Es decir, me voy a morir, pero sin pensarlo mucho. Entonces podría decir: Estoy muerto, pero no me doy cuenta.
¿Guarda poemas en los bolsillos?
Los llevo en un lugar más seguro y más frágil, en el cráneo.
¿Cómo llegó a su cabeza eso de sicaresca?
Fácil: cambiando una pe por una ese. Son libros parecidos: primera persona y simpatía por el mal.
¿Es usted de esos sensatos que no “se aferran al mágico sonido de su nombre”?
Sí, siempre quise llamarme David o Pedro o Joaquín. Mejor llamarse Nadie.
¿ Cómo salir de un apuro de plata?
Tragando saliva. Apretando un huequito de la correa.
Un sentimiento para Amnistía Internacional.
Ayuden, pero no compadezcan.
¿Hubiera servido para otra cosa diferente de escritor?
Pude haber sido corrector de estilo, dactilógrafo o encuadernador de libros.
Una canción para dedicarle a Harold Alvarado Tenorio.
Harold no se merece una canción, no hay música en su alma.
¿Y una para el procurador Ordóñez?
A un fanático no le llevaría serenata.
¿Cómo es ser colombiano fuera de Colombia?
Un perro en misa, una sardina en una pecera de pirañas. A veces una piraña en una pecera de sardinas. También podemos sentirnos como peces en el agua.
Una jugarreta del azar.
Al azar hay que ayudarle con la voluntad: conocer un gran poeta en cada viaje.
¿Por qué fueron tan inolvidables las tetas de Lorenza?
Eso es una invención literaria: juntar en una mujer a todas las mujeres. Los senos de Lorenza son la esencia de los senos, el resumen de todos, los senos platónicos, perfectos.
Su mejor y más reciente descubrimiento literario.
Publiqué el primer libro de un muchacho de Envigado lleno de talento: Miguel Rivas. El título del libro es Los amigos míos se viven muriendo.
El premio literario que lo trasnocha.
Me trasnocha la vida, no la gloria. No me gusta la literatura por los premios. Amo la literatura como algunos creyentes aman a Dios. No por el cielo que les tiene prometido, sino por lo que es en sí misma.
¿Le tiene celos a algún escritor?
Como todo sentimiento primitivo y dañino, lo desecho con cultura y disciplina.
¿Qué encarna realmente el poema ‘Aquí, Hoy’ para usted?
Dos verdades: que todos moriremos y seremos olvidados.
¿Cómo se escriben dos libros al mismo tiempo?
Uno con cada hemisferio del cerebro. Uno con la mano derecha y otro con la mano izquierda.
¿Por qué a las mujeres les gustan tanto sus libros?
Porque las mujeres tienen más desarrollado el instinto del lenguaje: hablan primero, leen mejor.
¿Su programa favorito cuando viaja a un nuevo país?
Caminar, probar lo que se come y se bebe ahí, mirar las caras y la ropa, ir a las librerías.
¿Su vino predilecto para acompañar un buen libro?
No bebo cuando estoy leyendo; no leo cuando estoy bebiendo.
Si no es en Medellín ¿en dónde?
En Turín, en Berlín, en Dublín, en Benín: en algún sitio con rima...
¿Qué personaje le hubiera gustado ser y cuál le hubiera gustado crear?
Es imposible ser otro; estamos condenados a ser nosotros mismos.
¿Su poema favorito de Borges?
Los Justos. Ese que empieza: "Un hombre que cultiva su jardín, como quería Voltaire".
¿Su poema favorito de Borges?
Los Justos. Ese que empieza: "Un hombre que cultiva su jardín, como quería Voltaire".
¿La carne o los vegetales?
El homo sapiens, para sobrevivir en el mundo natural, tuvo que volverse omnínvoro. No tenemos el intestino corto de los carnívoros ni el intestino largo de los hervívoros, sino un intestino intermedio que todo lo digiere.
¿Qué es lo que le gusta tanto de los compositores soviéticos perseguidos por Stalin?
Que se liberaban del miedo y de la paranoia con melodías que el tirano no podía entender ni perseguir, porque la música es abstracta por definición.
¿Cuál es el libro que siempre le regalan en navidad?
Ya nadie me regala libros. Creen que los tengo todos.
¿Una palabra para Turín?
Que rima con Medellín.
¿Otra para Berlín?
Que rima con Turín. Las ciudades que amo terminan en ín.
¿Qué le dijo Manuel Mejía Vallejo que nunca olvidó?
Cuando lo conocí había perdido el don de la palabra. No olvido su mudez desesperada por hablar.
¿El columnista que no se pierde?
Timothy Garton Ash.
¿Un buen aforismo?
Un cuchillo sin hoja al que le falta el mango. Lichtenberg.
¿Qué le aprendió de Olga Elena Mattei?
A evitar los clichés y los lugares comunes.
¿Por qué no le gusta el rock?
Sí me gusta, pero prefiero la música clásica. Si no me apasioné por el rock es porque se me murió la hermana que me lo enseñaba a oír.
¿Puede un paisa ser o no un buen amante tropical?
Tan bueno y tan malo como un pastuso, un italiano, un nigeriano. Todos los hombres somos descendientes de una misma Eva africana y podemos ser tan buenos o malos amantes como cualquier otro.