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Mentiras que marcan el amor en internet

MTV estrena la primera versión no estadounidense de ‘Catfish’, inspirada en un documental sobre las verdades y mentiras de las relaciones por internet.

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Lilian Contreras
27 de septiembre de 2014 - 01:48 a. m.
La serie es presentada por Sebastián Parra y Diego Sáenz.   / Cortesía
La serie es presentada por Sebastián Parra y Diego Sáenz. / Cortesía
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Freddy Balza es un venezolano que dice estar enamorado de Freddy Ferreira, un colombiano que conoció en Twitter y quien se convirtió en su amor después de intercambiar varios mensajes. Nunca se han visto personalmente, pero Balza intuye que su novio le está ocultando algo, por lo que decide buscar ayuda, viajar a Santa Marta y descubrir quién es verdaderamente Ferreira.

Con esta pareja, MTV estrena Catfish Colombia, programa que en siete capítulos presenta historias protagonizadas por dos personas que sostienen una relación en la red aunque no se conocen personalmente.

Producido con la ayuda del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (Mintic) y Telecafé, el show es la primera versión de un docureality estadounidense que a su vez está inspirado en Catfish, documental estrenado en 2010 por Henry Joost y Ariel Schulman (directores de la tercera y cuarta parte de Actividad paranormal), en el que desarrollan la historia de Yaniv (Nev, hermano de Ariel), quien luego de conocer por internet a Megan decide tener una relación con ella. Con el paso del tiempo, Nev Schulman empieza a relacionarse con la familia de su novia hasta que descubre que ella y el resto de las personas con quienes habló por teléfono y Facebook tienen perfiles inventados.

Luego de varias nominaciones a premios y reconocimientos en Estados Unidos, MTV decidió en 2012 llevar este docureality a la pantalla chica de la mano del mismo Yaniv, quien presenta diversas relaciones interpersonales protagonizadas por jóvenes entre los 18 y 24 años pertenecientes a la llamada generación millennial.

Eso, teniendo como base una encuesta realizada por Viacom y publicada por MTV el año pasado, según la cual una de cada dos personas entre 18 y 24 años tiene un amigo “especial” con quien mantiene una relación exclusivamente online, y el tráfico en los sitios online de citas se ha triplicado en los últimos tres años. El panorama en Colombia no es diferente, por lo que el canal internacional decidió aprovechar la audiencia nacional y las cifras de Catfish para realizar la versión latina, la primera que se produce fuera de Estados Unidos.

La convocatoria empezó en el segundo trimestre de este año y generó cierta confusión, pues muchos pensaron que el docureality se trataba de unir parejas que viven en territorios diferentes. Alrededor de 700 casos llegaron a las oficinas de MTV Latinoamérica, pero no todas eran televisivas, ya fuera porque uno de los dos protagonistas no quería contar su versión o porque simplemente no se podía constatar la historia de amor. La producción también ignoró aquellas en las que estaban involucrados menores de edad.

Ya con los personajes seleccionados, el equipo de producción firmó los papeles necesarios para evitar futuras demandas y con unos pocos datos, como nombre, teléfono o perfil en Facebook y Twitter, los presentadores se embarcaron en una investigación que pretende descifrar qué es real y qué no lo es en cada relación virtual.

Catfish Colombia está presentado por Diego Sáenz, quien hace el papel de Yaniv. Está acompañado por Sebastián Parra, quien, siguiendo el formato del documental, es el encargado de grabar la investigación. En cada episodio se ponen primero en contacto con el catfishee, quien expone al público su situación. Analizando fotos y mensajes publicados en redes sociales, Sáenz y Parra tienen la misión de destapar la verdad. Para lograrlo, muchas veces es necesario tomar vuelos, pues aunque el programa se produce en Colombia, muchos protagonistas son extranjeros, lo que hace que esta primera temporada sea más bien latina y no local.

El primer capítulo, por ejemplo, se desarrolla en Santa Marta, ciudad donde vive el catfisher (persona cuya identidad se desconoce). Hasta allí llegan Sáenz, Parra y Freddy (catfishee), quien llega desde Maracaibo, Venezuela, para tener cara a cara al hombre que le promete un futuro, pero que desde hace un tiempo no se comporta igual.

Según Valeria Puccio, supervisora de Catfish Colombia para MTV Latinoamérica, la producción tiene contacto con los dos protagonistas (ya han firmado papeles autorizando grabarlos), pero los presentadores no, pues si Diego Sáenz o Sebastián Parra supieran quién es y qué hace el catfisher el show perdería “emoción y sinceridad”.

Entonces, confirman los presentadores, lo que el público ve en pantalla sucede en realidad. “No hay libretos”, sólo pistas que deben llevar a un final que pocas veces es feliz, pues además de encontrar al personaje de identidad desconocida, el objetivo de los presentadores es intentar averiguar por qué y la motivación que tiene para mentir. Puccio asegura que el “enojo” y la “indignación” son reales, ya que así es “el formato estadounidense”.

Es evidente que algunos mensajes tomados de redes sociales son editados y arreglados por cuestión de “mala ortografía” y uno que otro contenido es difícil de creer. ¿Amor genuino hacia alguien a quien no se ha visto directamente a los ojos?, se pueden preguntar muchos, a lo que Parra responde: “La gente se enamora de lo que lee”. Sáenz es más escéptico y pregona el cuidado que se debe tener al compartir información por internet.

Pero no hay que olvidar quiénes son los protagonistas: jóvenes que nacieron en pleno boom digital y que están acostumbrados a tener miles de amigos virtuales, lo cual hace que tengan otro concepto sobre lo real y verdadero. No es descabellado que la inocencia típica de la edad los lleve a creer en amores a punta de engaños.

 

 

lcontreras@elespectador.com

Por Lilian Contreras

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