Un plato para pasarla bien...
Algo fresco.
¿A qué sabe la televisión?
A poder, la tele es poderosa.
¿Cuándo es más feliz: comiendo o cocinando?
Comiendo, sin duda.
Una condición para cocinar bien.
Tener ganas.
Su primer recuerdo en la cocina.
Arepas.
Un tipo de música para cocinar.
Cualquiera. Lo importante es escuchar algún tipo de música.
Qué tanto se parece la cocina al amor.
Puede ser un ingrediente, pero no siempre es necesario.
Un sueño recurrente.
Caída libre.
Un sabor de la infancia.
El maíz, el dulce y los torontos de Venezuela (chocolate).
Un aroma inolvidable.
El ajo.
Un paisaje que la dejó sin aliento.
Salta y Jujuy en Argentina.
¿Y el más dulce?
Mi perro Chiru.
¿Cuál fue la primera receta que preparó?
Gratinaba cualquier cosa.
¿Qué le pone sal a su vida?
La variedad.
¿Qué plato odia?
El hígado de vaca.
Un talento escondido.
La empatía.
Un alimento para el alma.
La sopa.
Un maestro en la cocina.
Mi abuela.
Su mayor debilidad.
Los hidratos de carbono.
Su canción favorita.
Voy cambiando. Ahora The fight test, de The Flaming Lips.
¿Cuál es su pensamiento más picante?
¡Ah, ese no te lo puedo decir!
¿Qué plato colombiano le gusta más?
El ajiaco y las arepas de chócolo.
Un sueño por cumplir.
No me imaginé nunca todo lo que me ha pasado. Tal vez tener un hijo.
Una receta para enamorar.
Si es hombre, carne y papas.
Cuál es su estación del año favorita.
La primavera y el otoño. Las del medio.
Cuál es la hora del día que más le gusta.
Las siete de la tarde.
A qué le tiene miedo.
A la oscuridad y a vaciar el baño en los aviones.
Una noche romántica...
En la playa.
¿A qué colega admira?
A los hermanos Rausch, a Harry, a Leonor y a Daniel Kaplan.
¿Cuál es el plato más exótico que ha comido?
La sopa de tortuga.
¿Qué le hace falta a la humanidad?
Mirar para adentro y pensar en conjunto.
Al revés de lo que hacemos.
¿Qué la deprime?
La desidia.
¿Qué quería ser cuando era chiquita?
Bailarina. Cualquier cosa que pudiera hacer en un escenario.
¿Qué quiso aprender y no pudo?
A cantar.
¿De qué se arrepiente?
Uno aprende de todo. Me arrepiento de haber sido mala con alguien cuando era chica.
Su mayor extravagancia.
Los zapatos.
Una receta afrodisíaca.
La verdad no existe. Lo que sí existe es el placebo, así que pueden ser las ostras o el apio con nueces.
¿A quién le reza?
Soy espiritual pero no religiosa. Creo en algo más grande que nosotros pero no tiene nombre porque nombrarlo me separa de otro.
Una ciudad que la enamora.
Marrakech.
¿Cómo la enamoran?
Necesito ser amiga. No me enamoran haciéndome el verso.
Una costumbre holgazana.
Quedarme en cama todo el día y comer ahí, leer, control remoto, teléfono, computadora, televisión.
Una tentación irresistible.
El chocolate amargo con cualquier cosita...almendras o avellanas.
¿Cuál es el colmo de un cocinero?
La comida rápida.
¿Qué la inspira?
Depende del día. Siempre algo distinto.
Puede ser un viaje, una señora.
Una cita ideal...
Recital y cena.
Qué la hace llorar...
La cebolla y, dependiendo del momento del mes, cualquier cosa.