¿Cuándo supo que la actuación era lo suyo?
Estoy actuando desde los cuatro años y no me imaginaba que me iba a dedicar a eso, que me iba a enamorar de la actuación. Siempre estuve muy involucrado en la cuestión de las artes, tengo familiares músicos, pintores, poetas y llevo catorce años viviendo en Bogotá; me vine becado para estudiar artes escénicas.
Tuvo que hacer diferentes trabajos para mantenerse mientras estudiaba, ¿cuál fue el más difícil?
El cuento de los buses. Comencé con varios compañeros de la escuela, cantábamos y luego recogíamos el billete. Disfrutamos, pero es difícil trabajar en la calle porque hay gente que te cierra la puerta. Tenía que hacerlo para sobrevivir.
Es el encargado de darle vida a Iván Cuero en ‘Niche’. ¿Qué tanto tiene de él?
La capacidad de levantarme ante cualquier adversidad y respetar lo que vine a hacer al mundo, que en mi caso es el arte.
Antes de la producción, ¿qué contacto había tenido con el grupo?
Uno muy bueno con uno de sus cantantes, Mauro Castillo. Aprendí mucho de él; siempre relataba anécdotas de su permanencia en Niche.
¿Y a nivel musical?
Abarca como tres generaciones, disfruté de su música. En mi tierra, pese a que es catalogada como vallenatera, siempre se escucha mucho el grupo Niche.
¿Cuáles son los nuevos retos a nivel musical?
Venía de hacer un personaje con un timbre totalmente diferente para encontrarme con estas canciones que son más sentimentales, menos folclóricas, como poesía. Internamente hay otro tipo de comportamiento a nivel vocal.
¿Qué tema le costó mas trabajo?
Mi Valle del Cauca. Es muy loco porque en la canción se nombran los 41 municipios del Valle del Cauca. Aprenderse eso al pie de la letra es bravo.
‘El Joe, la leyenda’ fue el papel que impulsó su carrera. ¿Cómo llegó a él?
Muchos años después de haber intentado en teatro, y con papeles pequeños en algunas series, decidí dedicarme a escribir, pero tenía una mánager que confiaba en mí mucho más que yo, y una vez me llamó y me dijo: “Tenemos reunión con un director, necesito que vengas con un pantalón de bota ancha y tu afro supergigante”. Cuando llegué, Herney Luna me vio y dijo: “Quiero una persona así como él”, y mi mánager le dijo: “Es que es él el que viene para acá”.
¿Qué le aportó esta producción a su nuevo trabajo?
El sentimiento con el que intento hacer todos mis personajes. Niche me generó una responsabilidad aún mayor, porque venía de hacer algo grande, iba a ser difícil pasar de un personaje a otro.
¿Cómo fue conocer al Joe Arroyo en persona?
Mi colegio en Barranquilla quedaba al frente de la casa del Joe. Cada vez que él salía de su casa en el carro, yo iba corriendo esperando que el semáforo estuviera en rojo para poder saludarlo. Después tuve el placer de interpretarlo, y antes de la novela me entrevisté con él. Verlo hablar de su familia, de la música: qué persona tan maravillosa. Terminamos llorando. Hablamos de mi padre, de su hija, esas grandes pérdidas que tuvimos.
¿Pudo conocer a Jairo Varela?
No. Son artistas muy apasionados y los estoy conociendo a través de la música. He tenido que entrar en su tesoro más preciado.
¿Cómo hace para que no se le suba la fama?
No olvidando de dónde vengo ni que cada cosa hace parte de un proceso. Vengo de una familia muy humilde donde me inculcaron ciertos valores que no quiero negociar con nada ni con nadie.
¿No le da miedo que lo encasillen en personajes musicales?
Sí, me daba mucho miedo cuando empecé a escuchar a la gente, pero tengo una fortaleza y es Dios, porque esto no estaba en mi mente. No me imaginé que iba a hacer este personaje.
Una anécdota de su infancia en Riohacha.
Todos los domingos mi papá nos llevaba a la playa, siempre me cargaba en hombros. Él se iba lejos nadando y nosotros nos quedábamos llorando con mi hermanita. Nos ponía apodos todo el tiempo.