El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

“No vamos a descartar ninguna candidatura"

El director del partido Liberal mueve su estrategia de cara a una nueva reelección del Primer Mandatario: si Uribe se lanza, el ex Presidente no cierra la puerta del todo para hacer lo mismo. Gaviria critica fuertemente el camino autoritario que está tomando el gobierno y lo compara con el de Fujimori.

Cecilia Orozco Tascón / Especial para El Espectador

06 de junio de 2008 - 10:38 p. m.
PUBLICIDAD

Pocas veces he visto a César Gaviria tan  enérgico en sus declaraciones como el día de esta entrevista. De carácter firme y seco cuando está en funciones públicas, el ex presidente sin embargo mantiene usualmente un tono calmado. En esta ocasión, no.

En el volumen de la voz, las expresiones que escogió y la forma directa en que habló, se advierte que los desarrollos políticos del país lo tienen enardecido. En particular, parece haberlo puesto en pie de lucha la certeza casi absoluta que tiene de que Álvaro Uribe aspirará a mantenerse en la Jefatura del Estado, en lo que sería su tercer periodo continuo.

A eso se debe, según se deduce del contexto de sus respuestas, la sorprendente revelación de que tal como están las cosas, hay que dejar abierta la posibilidad de poner su propio nombre a jugar en la baraja de  candidatos a la Presidencia de la República para el año 2010. Claro que no lo admite como un hecho cumplido. Pero por primera vez no lo niega de manera tajante, como lo ha hecho hasta el momento.

En el ajedrez político nacional, ésta es sin duda una movida estratégica para no dejarse ganar la partida antes de empezar a disputarla con el contendor. En efecto, una cosa es el Primer Mandatario con su enorme popularidad y con el no menos voluminoso poder de “dueño” del Estado enfrentándose a unos aspirantes que él considera de seguro ‘novatos’, y otra cosa es subiéndose al ring con un peso pesado: alguien que también fue Presidente y quien, para más señas, cuenta en su currículo con un cargo que solo otro colombiano ha logrado tener en la Historia: el de Secretario General de la OEA.

 Puede ser cierto que Gaviria no iguale a Uribe en las encuestas. Pero nadie puede desconocer que sería el candidato más fuerte que podría ponérsele al frente.

¿Se tratará solo de un gesto para mostrar los dientes antes de la pelea? O ¿Tendrá un fondo real de  pragmatismo político? Habrá que esperar unas semanas porque la próxima jugada está manos del actual mandatario. El ex presidente, entre tanto, no tiene intenciones de quedarse quieto.

Además de este asunto cardinal, dio ‘madera’a diestra y siniestra  por el daño institucional que, según el director del Liberalismo, se le está haciendo al país; por el trato agresivo que reciben los contradictores del gobierno; por el parecido que tendría el autoritarismo del Ejecutivo con el de dictadores y caudillos latinoamericanos. Gaviria está  ‘picado’ aunque, pese a todo, mantiene las formas de la cortesía frente al rango presidencial.

Cecilia Orozco.- ¿Arrancó la campaña presidencial para el 2010?

César Gaviria.- Sí.  Se anticipó debido a la discusión sobre la reelección que abrieron los amigos del Presidente, y a la contribución que el Jefe de Estado le ha aportado a esa discusión con su silencio. Estamos entrando en un mundo indeseable en que las energías del gobierno no van a estar dedicadas a resolver los problemas nacionales sino, como ocurrió en el primer periodo, que se concentrarán en la reelección.

No ad for you

C.O.-  ¿A usted todavía le queda alguna duda de que él quiere hacerse reelegir?

C.G.- Es difícil imaginarse que el Presidente no tiene ese deseo con las manifestaciones de tantas personas cercanas a él que están intentando cambiar la Constitución  para que se pueda presentar. Sin embargo,  todavía tengo la esperanza de que lo reconsidere por el bien del país, de las instituciones y de su propio gobierno.

Está a tiempo de atender los buenos consejos del presidente Lula, quien siendo también un mandatario muy popular en Brasil y teniendo abierta la posibilidad de una segunda reelección, dijo unas frases que deberían hacerlo reflexionar. Cito un par: “Pensar en un tercer mandato es obsceno para la democracia”; “cada vez que un político se cree imprescindible e insustituible está comenzando a nacer un pequeño dictadorcito dentro de él…”

No ad for you

C.O.- Justamente hablando de Lula, el Jefe de Estado pareció justificar la reelección diciendo que pese a las frases que usted acaba de citar, el mandatario brasilero se hizo reelegir ya una vez.

C.G.- Es bueno señalar que Lula sí fue reelegido pero, para empezar, él no cambio las reglas para que eso fuera posible. En segundo lugar,  él contestó con esas frases justo cuando muchos de sus partidarios le dijeron que por el éxito que había tenido como mandatario debería buscar una segunda reelección.

No ad for you

C.O.- Si hay una nueva reelección de Uribe ¿Cuál es el riesgo que usted le ve a esa situación política tan extraña en nuestra historia contemporánea?

C.G.- Hay unos riesgos institucionales  enormes. Cuando se impuso la primera reelección del Presidente, nosotros presentamos al Congreso un proyecto de pesos y contrapesos para tratar de evitar que se produjeran muchos de los efectos perversos de esa reelección en las instituciones.

No ad for you

No fuimos capaces ni siquiera de que rindieran  ponencia de ese proyecto: lo archivaron porque consideraron que era ofensivo. Y ahora, después de que se dio esa terrible concentración de poder ¡Quieren arrancar para la segunda reelección! Incluso ya empieza a surgir la idea y la tentación de que vamos hacia la reelección indefinida que el pueblo de Venezuela le negó al presidente Chávez, y que es lo que en realidad aquí muchos tienen en mente.

Es decir,  autoritarismo total. Quieren revivir por las vías ‘democráticas’ la tradición dictatorial de América. Los dictadores, los caudillos siempre fueron muy populares y solo se conocieron muchos de sus abusos al dejar el gobierno.

No ad for you

C.O.- ¿Cuál cree que debería ser la estrategia política ante esa posible realidad?

C.G.- En cuanto al partido Liberal no creo que debamos concentrarnos en dar un debate contra la persona del Presidente ni contra toda acción de gobierno. Eso sería  equivocado. Lo acertado es enfocarse en el riesgo que estamos empezando a recorrer con la segunda reelección porque es el camino del poder absoluto y de la falta de controles que siguió Fujimori en Perú. Francamente no entiendo por qué el Presidente va a meterse en eso, así él crea que hay que reelegir la seguridad democrática, propósito con el cual entre otras cosas nosotros tenemos una gran identidad.

No ad for you


C.O.- La justificación del Presidente es justamente la de la seguridad democrática. Lo que parece creer es que sin él, el país quedaría a la deriva.

C.G.- Pensar que hay personas insustituibles es una idea caudillista. Es apenas elemental que piense que la oposición no puede darle continuidad a sus políticas y nosotros no pretendemos ser sus depositarios. Pero estoy seguro de que en su equipo de colaboradores hay personas con los conocimientos, la preparación, la voluntad y la experiencia para sucederlo.

No ad for you

C.O.- Habla usted de pesos y contrapesos. ¿Cuáles, a su juicio, quedarían eliminados de darse la segunda reelección?

C.G.- Pasará lo mismo que en algunos de los países vecinos: los organismos de control  terminarán en manos del Presidente; en la Corte Constitucional habrá un número mayoritario de magistrados puesto por él; toda la junta del Banco de la República será elegida  por el Presidente; las mayorías parlamentarias son y serían del Jefe de Estado; el Fiscal proviene y provendrá de la coalición del gobierno; el Contralor es y será de la misma coalición; en el Consejo electoral habrá mayoría del Presidente. 

No ad for you

 Muy seguramente el Registrador será un amigo del Primer Mandatario. El Procurador será una persona afín al gobierno. Vamos a terminar en que tendremos que pedir permiso hasta para respirar. Hay que ver la admiración y el apoyo que tuvo en su momento el presidente Fujimori y los excesos que se cometieron al final de su gobierno por la falta de controles, la que condujo a actuaciones francamente escandalosas. Hay que tener presente también que este es el tipo de concentración de poder que se ha dado en Venezuela

C.O.- ¿En qué se parece el gobierno colombiano al del ex presidente peruano?

C.G.- Pues si lo reeligen, cada vez se va a parecer más. Casi todo lo que ocurrió por la actitud autoritaria de Fujimori en Perú lo estamos viviendo aquí. Le pongo ejemplos: la posición de que  hay que cerrar el Congreso y la de que la Corte Suprema dizque no es confiable.

No ad for you

 Exactamente con esos mismos argumentos, se cerró el Congreso, se cambió la Corte y algunas cosas más en Perú. Estos atropellos se pretendieron subsanar con la elección de una constituyente que resultó de bolsillo y que permitió prolongar el autoritarismo y gravísimas prácticas corruptas por cerca de una década. Insisto: hay que pensar en eso, y no en la calidad del gobierno del presidente Uribe.

 Tenemos que concentrarnos en las consecuencias que una segunda reelección tendría en las instituciones. No en si nos cae bien o mal el mandatario o si ha sido buena la política de seguridad. No hay que olvidar que la de Perú también fue muy exitosa.

No ad for you

C.O.- El argumento de quienes impulsan el referendo para la reelección es que el Presidente tiene el 80% de respaldo ¿La popularidad justifica que se alteren las reglas de juego?

C.G.- No creo que la popularidad del Presidente justifique que haya que volver a cambiar las reglas de la democracia. Él debería de poner su popularidad, que en efecto es muy alta, al servicio de la solución de los problemas nacionales y a ayudar a que este país tenga una transición política tranquila.

No ad for you

Qué bien que pueda salir de su gobierno con altos niveles de aceptación. Pero el respaldo popular no puede ser el único termómetro de la política. El país tiene que pensar en sus instituciones para todas épocas. De lo contrario, solo malos resultados, actuaciones arbitrarias y daños a la democracia veremos en los años por venir.

 Popular fue Perón, popular ha sido el presidente Chávez, popular fue Daniel Ortega en su primer gobierno, popular fue la Junta Militar argentina y la prolongada presidencia militar brasileña; inmensamente popular por más de una década fue Pinochet. ¿Y qué?

No ad for you


C.O.- El grado de apoyo a Uribe nunca ha bajado ¿Cómo se explica que para su primera reelección se hubiera tenido que recurrir  a hechos ilegítimos, como la llamada “Yidispolítica”?

C.G.- Evidentemente los partidarios de la reelección en ese momento no tenían mayorías holgadas en el Congreso como las que tienen hoy. Por eso incurrieron en algunas prácticas viciadas sobre las cuales yo no recuerdo que haya muchos antecedentes.

No ad for you

 Los dineros, la compra de votos, la ‘venta’ de notarías y todo eso que le corresponde juzgar a la Corte y en algún momento a la Fiscalía, pasan de ser, más que malas prácticas políticas, actividades que lindan con lo criminal. No me voy a pronunciar sobre eso porque hay que dejárselo a justicia.

Pero sí le puedo decir que es muy inquietante que hayan llegado tan lejos. No podemos estar de acuerdo con ese estado de cosas, en nombre de la popularidad. Las actitudes de que todo vale para la reelección, fueron y serán muy dañinas para la democracia.

No ad for you

C.O.- ¿Le preocupa la polarización política que se está sintiendo en el país?

C.G.- Me preocupa el lenguaje agresivo e intemperante con los contradictores al que tanto contribuye a veces el presidente Uribe, sobre todo con los dirigentes de la izquierda.

El gobierno ha resuelto en las coyunturas usar un lenguaje tan agresivo, tan ofensivo, de tanto maltrato frente a los ciudadanos  de la oposición que ha generalizado la polarización. El Presidente siempre siente que ganó y que arrasó a sus adversarios. Puede que sea así pero el costo de esa polarización es la de que algunos miembros de la oposición le pierdan el respeto al Jefe del Estado. De todas maneras los liberales vamos a tratarlo con consideración y respeto.

No ad for you

C.O.- ¿Qué efecto puede tener el debilitamiento del Congreso por la parapolítica, en momentos tan críticos? 

C.G.- Es muy grave la pérdida de la credibilidad del Congreso por la infiltración del paramilitarismo  en la política. Por eso desde el partido Liberal tomamos la iniciativa de incorporar el elemento de la silla vacía a la reforma política para permitir que hubiera un castigo para los partidos.

No ad for you

Infortunadamente  nos encontramos con la oposición cerrada del gobierno porque podría de alguna manera reducir sus mayorías parlamentarias. Ya el viernes pasado la Casa de Nariño dijo a través de un comunicado que considera la reforma como una “rebatiña por mezquinos intereses políticos”. La falta de compromiso del gobierno y del Presidente con las medidas para combatir la parapolítica,  es desconcertante. Pero nosotros estamos tranquilos de estar dando esa batalla.

C.O.- La renuncia de Vargas Lleras al Congreso se interpreta como su lanzamiento a una precandidatura  a la Presidencia.  ¿Usted ve el futuro político de Vargas con el uribismo o con el partido Liberal?

No ad for you

C.G.- Eso no lo puede contestar sino él. De todas maneras, quiero dejar claro que este es un partido de puertas abiertas para las personas que hayan demostrado que no tienen vicios políticos y que deseen servirle a Colombia. Estamos dispuestos a trabajar con quienes vengan de la izquierda o del centro.

Somos un partido que se está recuperando: ganamos las últimas elecciones con amplitud, nos vamos a recuperar aún más y vamos a ser protagonistas principalísimos de las elecciones que vienen. Desde luego, tendremos que pensar en estrategias diferentes si el presidente Uribe logra cambiar la Constitución y se presenta como candidato.

No ad for you

C.O.- Es inevitable que el partido Liberal empiece a agitarse en materia de candidaturas ¿Lo incluyo a usted o queda definitivamente cancelado el tema de una futura aspiración presidencial suya?

C.G.- Yo no he estado aspirando y el oficio que he hecho a lo largo de estos años ha sido para recuperar el partido. Hemos estado discutiendo con nuestros parlamentarios y también con los eventuales aspirantes: el partido Liberal no va a cerrar ninguna puerta. Inclusive lo digo aún sobre el tema de la consulta popular. El año entrante en nuestro congreso, tendremos que tomar la decisión de cómo vamos a enfrentar la coyuntura política.

No ad for you

Le reitero: no vamos a cerrar ninguna puerta, no vamos a descartar candidaturas, no vamos a desechar coaliciones, ni vamos a afirmar desde ahora que haremos consulta popular pase lo que pase. Es evidente que si  del otro lado va a estar el presidente Uribe, nos tenemos que preparar. Yo no estoy aspirando, no he planeado ser Presidente, no quiero serlo ni es ése mi propósito.

Pero sí estamos seguros de que no vamos a empezar haciendo concesiones gratuitas. En el congreso del año entrante tomaremos las decisiones que mejor convengan a los intereses del liberalismo, del país y de la coalición que eventualmente nos toque hacer.

No ad for you

C.O.- ¿De qué magnitud y con cuáles características se hará el acuerdo con el Polo?

C.G.- Tuvimos una  conversación con Carlos Gaviria y con algunos senadores del Polo y miramos el tema de la reforma política sobre la que ellos originalmente tenían una actitud muy negativa.

No ad for you

Discutimos también el tema de la reelección y allí encontramos grandes coincidencias en defensa de la Constitución del 91 y en contra de la segunda reelección. Si el Presidente y sus amigos son capaces de cambiar la Carta y él se lanza,  es casi seguro que vamos a hacer una coalición con el Polo.

Pero también con otros sectores de la vida democrática y estoy seguro de que llegarán grupos que hasta ahora han apoyado, respetan y admiran al Presidente, pues no todos los uribistas del país están de acuerdo con la reelección. Por eso les insisto a los liberales en la necesidad de tratar con respeto al presidente Uribe.

No ad for you


C.O.- Según sus últimas declaraciones, usted está muy molesto por ciertas afirmaciones públicas de la senadora Piedad Córdoba sobre Manuel Marulanda. 

C.G.-  En primer lugar, creo que Piedad ha jugado un papel importante en el acuerdo humanitario y eso hay que reconocerlo y agradecérselo. Entre otras cosas fue el propio presidente Uribe quien la metió de lleno en ese proceso. Pero no me gusta la costumbre que ha tomado de enaltecer las Farc de la manera como lo viene haciendo, sin el menor asomo de crítica.

No ad for you

Uno puedo buscar meses y meses en las declaraciones de Piedad y no encuentra una voz de rechazo para lo que han hecho las Farc. En cambio sí la encuentra en contra del establecimiento, del partido o del gobierno. Me parece que no es equilibrado y que termina haciéndole daño a la política, a ella misma y al país, además de que desorienta a la gente. Piedad tiene que ser capaz de ver que las Farc han cometido toda clase de actos de barbarie, que torturan a los secuestrados, que le han hecho un enorme daño a la sociedad.

Segundo, yo creo que ella tiene todo el derecho de ser amiga de la política de paz y de defender ese camino. Pero no creo que tenga derecho a referirse como lo ha hecho últimamente, al presidente de la República y a algunos funcionarios en unos términos francamente ofensivos, injuriosos y calumniosos.

No ad for you

C.O.-  ¿Alguna posibilidad de que ella sea expulsada del partido?

C.G.- No. No estamos pensando en esa opción. Esperamos poder discutir estos temas con ella.

C.O.- ¿Cuál es la posición del partido Liberal frente a la Corte Suprema?

C.G.- De total respeto, no solamente porque acatamos sus decisiones sino porque tenemos una enorme confianza en que son tomadas en Derecho para contener un problema gravísimo que había, y que era la manera como el paramilitarismo  estaba penetrando todas las ramas del poder público, se estaba apoderando del sistema electoral y estaba corrompiendo todo.

No ad for you

 La Corte le puso un freno a ese fenómeno. No vemos en ella ninguna inspiración de naturaleza política y le tenemos una gran confianza. Nos duele y nos parece que le hacen daño a la democracia ciertas declaraciones oficiales y los comentarios de que la Corte actúa con sevicia.  También hemos visto que la Fiscalía está realizando una buena tarea y por eso le hemos dado nuestro respaldo, a pesar de que quien dirige esa entidad es una persona con origen en el ejecutivo.

C.O.- ¿Qué opina de las catorce extradiciones de los jefes paramilitares que se habían acogido a la ley de Justicia y Paz?

No ad for you

C.G.- El gobierno no quiso en su momento atender  nuestras propuestas. Dijimos que esa ley era un mal marco para el proceso de Justicia y Paz y que enviaba señales equivocadas porque creaba la expectativa de que los paramilitares eran delincuentes políticos, y que eventualmente iban a poder hacer política activa.

 El gobierno también fue muy laxo en el tema de las sanciones. Se creó entonces un ambiente equívoco. La ley fracasó y el Presidente tomó una decisión fruto de que lo desbordaron por completo y de que estos señores se revelaron como lo que eran: los jefes de unos carteles del narcotráfico que se habían dedicado al paramilitarismo para defender sus tierras.

No ad for you

No para defender a la sociedad colombiana ni para destruir a las Farc, sino para defender sus tierras.

C.O.- Con toda la presión que se ejerce sobre la junta del Banco de la República ¿Podrá sostener la autonomía de sus decisiones?

No ad for you

C.G.- El gobierno pretende que el Banco de la República le resuelva los complejos problemas que se han creado en la economía colombiana. Sucede que hay cambios estructurales en la economía y que ésta se está transformando. Por ese motivo, el país está en riesgo de contraer una ‘enfermedad holandesa’ en el mediano plazo.

 Ya hay muchas industrias amenazadas por esa situación y eso puede tener, sobre todo, efectos supremamente serios en el empleo. No podemos decir que todo es culpa del Presidente ni que todo es malo. Pero sí que se puede lograr que la revaluación no vaya tan rápido si se modera el gasto público. El gobierno lleva  ya varios años de gasto totalmente desbordado pese a unos ingresos extraordinarios que han crecido como nunca en nuestra historia, a más de 20% anual.

No ad for you

 ¡Y se gasta todo eso! No lo hace ni siquiera en infraestructura sino en muchos subsidios que no tienen justificación y que no son tan imprescindibles. Además ha concedido exenciones tributarias desproporcionadas y excesivas. Una política de gasto público moderado y una de ingresos menos generosa y manirrota que la que tienen, haría que no hubiera tanta revaluación.

C.O.- ¿Qué piensa del manejo que le da el Presidente  a los consejos comunitarios?

No ad for you

C.G.- No quiero criticar al Presidente por los consejos comunitarios en sí mismos porque ésa ha sido una forma participativa del gobierno en la que él ha puesto una gran cantidad de trabajo y esfuerzo personal.

Lo que sucede es que sí hay cosas inconvenientes, por ejemplo, que él decida el destino de los recursos de la Nación, de los departamentos y de los municipios. Es probable que gaste más dinero del que debería porque se sobrecompromete y uno lo puede criticar  porque se pone a repartir cheques de subsidios uno por uno, de a millón de pesos.

No ad for you

 Ese es un método que ya había desaparecido por populista y porque es una práctica política completamente malsana. La popularidad del Presidente no puede depender de que ande repartiendo cheques y esparciendo un vicio político.

Por Cecilia Orozco Tascón / Especial para El Espectador

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.