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Los objetos de diseño de la tienda Elemental son como declaraciones: cada pieza cuenta una historia o lanza una pregunta. Una pelota de letras sirve de pisa papel, una taza de té se crece sobre la mesa y se convierte en una matera y un gancho de ropa con una camisa se vuelve una lámpara que descompone la luz a través de la tela. Esta tienda que tuvo sus inicios en Coral Gable, en Miami, trae a Bogotá objetos de diseñadores de la talla de Tobias Wong, los hermanos Bouroullec o el español Jaime Hayón.
“Nosotros somos diseñadores industriales y queríamos tener bajo un solo techo objetos de diseño, exclusivos, de ediciones limitadas, objetos de grandes diseñadores. Pero al tiempo queríamos tener detalles que permitieran que incluso con veinte mil pesos alguien pudiera salir con algo de la tienda”, confiesa Nicolás Guzmán quien con su socio, Mauricio Gómez, ocupa su tiempo en ir de feria en feria por el mundo cazando objetos interesantes.
En estos tiempos en los que las fronteras entre el arte y el diseño parecen cada vez más diluídas, un objeto para decorar puede tener incluso más narrativa que una obra de arte. “Si le echamos un vistazo a lo que hay en la tienda y a lo que nos hemos encontrado en las diferentes ferias, podríamos decir que el diseño está cada vez más encaminado al mensaje detrás del objeto, que al objeto mismo. Hay también una gran hiperrealidad, tenemos, por ejemplo, en la tienda las famosas manos blancas (hand hooks) de Harry Allen, unas réplica exactas de manos humanas que puestas sobre una pared sirven de estanterías o de ganchos”, comenta Nicolás Guzmán quien añade que también hay una fuerte cuota de humor y un recurrente juego de paradojas, “tenemos una vajilla en porcelana que simula los vasos y los platos desechables como si estuvieran arrugados y por ese tipo hay muchas otras apuestas”.
La tienda que ha creado una estantería especial en donde se encuentran objetos curiosos de menos de docientos mil pesos, ha traído también parte de la colección de diseño del Museo de Arte Moderno de Nueva York ( MoMa). Así las famosas sombrillas que simulan las nubes que se cuelan en muchas calles lluviosas del mundo hacen juego con relojes que se prenden con aplausos o con llaveros en forma de orejas.