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Para Mabel Katz, soltar es la clave

La argentina es experta en ho’oponopono, un arte ancestral hawaiano que busca la resolución de problemas y que asume a los seres humanos como responsables, no culpables, de sus actos.

El Espectador

06 de junio de 2018 - 09:00 p. m.
Para la argentina Mabel Katz, la paz interior es la paz mundial. / Cortesía
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Para quienes no conocen el ho’oponopono, ¿en qué consiste ese arte milenario?

El ho’oponopono es un arte ancestral hawaiano para la resolución de problemas que nos dice que en realidad somos 100 % responsables, no culpables, de lo que atraemos y creamos en nuestra vida. Todo son programas, memorias que están tocando en nuestro inconsciente y que son las que se manifiestan en nuestra vida. De eso somos responsables, no hay nadie afuera haciéndonos nada. Así que cuando cambiamos, todo cambia.

¿Cómo se practica el ho’oponopono y cómo cambia la vida?

Nos cambia la vida porque nos enganchamos menos, reaccionamos menos. Los problemas no son el problema sino cómo reaccionamos a ellos. Entonces, nos puede cambiar la vida porque nos puede traer más paz, más felicidad. Se practica simplemente soltando. Hablamos de soltar y confiar, y soltamos diciendo “gracias”, “te amo”, parando a lo que yo llamo “la loca de la casa”, nuestro hemisferio izquierdo, que siempre está opinando. Esa parte siempre nos está llevando al pasado o al futuro y el ho’oponopono nos está llevando al momento presente.

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¿Cómo pasó de dedicarse a las finanzas al ho’oponopono?

Era contadora de profesión, especialista en impuestos en Estados Unidos. Apliqué esto del ho’oponopono justamente en mi negocio como contadora y veía los resultados de cómo venían los clientes solos, con poco esfuerzo.

¿Cuál es para usted el camino más fácil a la felicidad?

Soltar, especialmente la necesidad de tener razón o la última palabra, o la de buscar la felicidad afuera pensando que las cosas materiales me van a hacer feliz, o tener una pareja o tener dinero. Después llega un momento en que tenemos todo eso e igual no somos felices y nos damos cuenta de que ahí no está la felicidad. Entonces, el camino a la felicidad es buscar adentro.

¿Cómo fue su experiencia con el papa Francisco?

Muy emotiva, muy especial, la verdad que tenerlo en frente fue como un sueño. Me gustó mucho compartir con él un poco de lo que es mi campaña de paz mundial: la paz comienza conmigo, la paz interior es paz mundial.

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Fue nombrada embajadora de paz. ¿Cómo fue posible?

Un poco por todo el trabajo de llevar este mensaje a través del mundo y presentarlo en cárceles, en escuelas especiales con chicos autistas o con síndrome de Down.

Su más reciente libro es “Mis reflexiones sobre ho’oponopono”. ¿Cómo lo hizo?

El libro de mis reflexiones es una compilación de muchos artículos que escribí durante muchos años y que tocan temas como la depresión, las dietas, el dinero, la relación entre padres e hijos y, por supuesto, capítulos sobre la paz, que es mi misión de vida.

¿Qué aprenderá la gente que asista a sus conferencias sobre ho’oponopono en Colombia?

Son seminarios. En ambos trabajamos mucho en soltar el pasado, el justificarnos por las cosas que hacemos, porque todo eso no trae paz ni felicidad, y por supuesto trabajamos en la abundancia, toda esa programación que tenemos con respecto al dinero, y sobre todo conectarnos con nuestros talentos naturales.

¿Nos puede dar cinco claves para encontrar el camino más fácil hacia la felicidad?

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Creer en nosotros, confiarnos, dejar de prestar atención a lo que los demás piensan de nosotros —lo importante es aceptarnos y querernos—, poner el amor primero y hacer lo que amamos primero. Pero, más que nada, ser nosotros mismos. Para mí, eso es fundamental, porque nos la pasamos siendo lo que los demás quieren.

Por El Espectador

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