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Dicen que todo lo que toca es oro. Hace poco el productor Pedro Torres lanzó la serie Mujeres asesinas en México, donde logró reunir un casting de míticas actrices en la historia de la telenovela, como Verónica Castro, Lucía Méndez y Angélica María. Con esta serie hizo la campaña publicitaria más memorable del entretenimiento de este país. Básicamente, logró hacer más que una serie de televisión, un evento de temporada que consistía en programas musicales, eventos de moda, en hacer activaciones en las calles, en fin, todo un fenómeno en el mundo de la mercadotecnia ganándole a campañas de las farmacéuticas y del mundo automotor, como Ford y Volkswagen. “Hoy en día hay tanta oferta, hay tantos canales y tantas maneras de consumir drama y entretenimiento, que a lo mejor tu gran producto va a pasar inadvertido no por bueno ni por malo, sino porque no sabían que estaba a tal hora en tal canal”, sostiene Torres.
Todo esto se explica por su relación con la publicidad. Torres ha tenido la fortuna de estar en todos los ámbitos de la expresión audiovisual. Comenzó con el documental que le dio la oportunidad de conocer México. Tuvo su primera incursión en el cine, pero se desilusionó muy pronto por esa época de películas que no quisieran tener memoria y encontró cobijo en la publicidad. Quedó fascinado con la manera extraordinaria de narrar, de sintetizar, de poder transmitir un concepto, una idea en 20 segundos. Desde entonces, este oficio se ancló a su vida. Fue precisamente la publicidad la que le dio la oportunidad de desarrollar y experimentar el talento cinematográfico con grandes equipos y grandes producciones. Después vendrían la dirección y producción de videos, así como su entrada al mundo de los artistas y las celebridades, tan añorado desde su pueblo natal, Saltillo, y donde encontraría grandes amores como su ex esposa Lucía Méndez.
A finales de los años 90 empezó su relación con Televisa, como director general de Endemol. Entró al mundo de los realities (Gran Hermano), al de los concursos y los programas interactivos, y esta experiencia sembró el vicio de querer hacer televisión por el resto de su vida.
Este año fue invitado por Fox Telecolombia para coproducir la tercera temporada de Tiempo final, aquí en Bogotá. Esta vez participaron casi que el 100% de actores mexicanos, porque tuvieron en cuenta que el mayor mercado por cable se encuentra en México y que el público de este país está encariñado con sus actores de telenovela de toda la vida.
Sin embargo, la producción de Mujeres asesinas cambió su vida y la de su empresa, The Mates Group, por el efecto de imán que produce el drama y las buenas historias, esas que al final priman ante todo a la hora de escoger un proyecto.
Su próximo gran reto es entrar en el pilar de la televisión mexicana: la telenovela, y lograr mantener un excelente nivel de calidad.
Telenovelas colombianas vs. las mexicanas
Según Pedro Torres, los colombianos son considerados los maestros de las telenovelas.
Si bien se valoran las telenovelas colombianas, éstas no tienen el mismo presupuesto de producción que las mexicanas, las cuales suelen tener otros costos. “Lo que apreciamos sobremanera es que toman muchos más riesgos, en el sentido que se atreven a hablar de narcotráfico, de violencia, de prostitución”, afirma el productor, y agrega: “Las dramatizan de una manera fresca y creativa”. En efecto, la telenovela colombiana está apegada a la realidad, es más cotidiana y habla sobre los problemas actuales.
Las telenovelas de comedia, como Betty la Fea, han sido importadas a México, pero generalmente se venden sus formatos y se adaptan en México, con lo cual tienen gran éxito como se ha hecho en otros países.
En definitiva, el valor colombiano está en las grandes plumas y las historias atractivas traducidas en buenos guiones.