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La semana pasada estuvo delicado de salud y debió tomar una pausa. ¿Siguen sus problemas respiratorios?
Me quedé sin voz, estuve un poco enfermo del sistema respiratorio. Cuando fui al Aconcagua y después al Everest tuve un edema pulmonar. Entonces, se convirtió en algo más crónico, lo que me ha exigido vivir con una bala de oxígeno y un oxímetro para medir los niveles en la sangre.
Entonces, ¿es cierto que esa afección pulmonar no le permitió subir al nevado del Cocuy?
Después del Aconcagua me han dado tres edemas pulmonares graves, pero la última vez que fui al Aconcagua, con mi mamá, nos fuimos muy despacio, lo que permitió que llegara a feliz término el recorrido.
A propósito, la señora Clara se volvió famosa gracias al hijo…
Mi mamá sí, pero no sé, a ella le molesta que digan que yo la tiré de un paracaídas, ella se tiró sola. Está pasando por un momento interesante de su vida, redescubriendo cosas que como ama de casa le estaban vedadas. Ya escaló el Ritacuba Blanco, uno de los picos más altos del Cocuy, y se lanzó con un paracaídas. En algún momento pensé en hacer un programa con ella, pero esa idea la tiene Fox. Si por mí fuera, haría una obra de teatro con mi mamá.
En su caso, ¿cuál fue el secreto para superar el miedo?
No dejarlos. No se pelea con los miedos, sino con el pánico. El miedo forma parte de nuestro sistema de supervivencia. El miedo hace que nosotros estemos alertas y así debemos vivir ante la vida, no amargados, sino temiendo lo que hay que temer. Parte de nuestra educación es que no sabemos racionalizar los temores. En mi caso, crecí con el miedo de hablarle a una mujer, crecí teniéndoles miedo a cosas de las que uno no se va a morir.
En los últimos años su seguridad estuvo en riesgo, debido a las denuncias que hizo en “Especiales Pirry”. ¿Se acostumbró a vivir custodiado?
Lo he tomado lo menos traumático. Algunos de los miembros de la Oficina de Envigado, que estaban supuestamente interesados en mí por un trabajo que hicimos con los combos, ya no están. De otro lado, no pienso en eso, veo a Robert y a Alejo, mis escoltas, como el parche de todo el día, porque ellos saben dónde se mete uno. Si ellos hablaran, sería terrible. Ellos me llevan y me sacan a rastras de la rumba. Se ha vuelto una relación casi familiar.
¿Cómo es la vida de Pirry, ahora que no está en grabaciones?
Me apasiona la bicicleta, monto cuatro o cinco horas por las trochas que están cerca de Teusacá y La Calera. Salgo a bailar salsa con mi novia, que es en lo que mejor nos entendemos, y lo demás lo dedico en planear mi viaje, porque me voy el 3 de agosto. En cuanto a la obra El tamaño sí importa no quise hacer un stand up comedy, sino un monólogo a partir de mis experiencias, burlándome de mí y de nuestra realidad nacional.
¿Le quedó algo por contar o por decir en su programa?
No, creo que se me estaba quedando algo por hacer, escribir. Tengo el sueño de escribir un guión, de hacer una película, así parezca absurdo. Si no paro al menos un año, no tendré la oportunidad de ver si me puedo reinventar después de 15 años de programa.
Finalmente, ¿su salida tuvo que ver con los cambios de programación que hizo el canal y el ingreso de Eccehomo Cetina?
No tanto por él. Pedí una licencia de tres meses y cuando llegué ya tenían un programa nuevo y no sabían qué iban a hacer conmigo. Sentí que eso era una falta de respeto, porque no lo consultaron. Entonces arreglaron que un fin de semana iba el programa de Eccehomo y otro fin de semana el mío. La gente no sabía qué iba a encontrar, el rating se fue para el piso. Durante ese tiempo escribí el libro, porque trabajaba la mitad de lo que hacía antes.