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¿Qué es lo más difícil de un directo?
Decir en un minuto lo que uno podría decir en una hora.
Un momento incómodo por el que haya pasado en su corresponsalía en Washington.
Un día, Hillary Clinton se molestó por unas preguntas que hice cuando no tenía la palabra para preguntar. Se vio obligada a salirse del libreto y se molestó muchísimo. Terminé pidiéndole disculpas, porque soy de formalismos. Pero esa impertinencia mía llevó a que por primera vez un funcionario de la administración Obama prometiera que este año enviarían el TLC al Congreso. Cosa que no han cumplido.
¿Qué es lo más complicado de cubrir a Obama?
Acceder a él.
¿En qué nivel ve el cubrimiento de los temas colombianos fuera del país?
En el justo: Colombia está hoy viviendo un proceso esperanzador, pero en años anteriores sucedieron cosas escalofriantes que desde afuera se veían con inmensa preocupación y así fueron registradas.
Una noticia difícil de entregar.
La peor: la muerte de mi papá.
¿Prefiere el telepronter o los directos?
Improvisar, siempre.
Una fuente que evitaría cubrir.
Deportes.
¿Qué la asusta?
La oscuridad.
¿Para qué el periodismo?
Para contarle a la gente lo que tiene que saber.
¿Volvería a estudiarlo?
No, haría un posgrado. El periodismo es una carrera incompleta, porque uno aprende de todo un poco y de nada mucho.
Un principio periodístico que no le falle.
Informarme. Nada peor que un periodista desinformado.
¿Qué le gustó de la corresponsalía?
Que me volví rigurosa y perfeccionista. Aprendí de los corresponsales más influyentes del mundo y de las fuentes que cambian la historia todos los días.
Una presentadora admirable.
Christiane Amanpour.
¿Cuál es la meta que se ha trazado en el mundo periodístico?
Seguir siendo reportera hasta que me alcance la vida.
¿Qué la deslumbra?
El conocimiento; la gente como Diana Uribe, por ejemplo.
¿Qué le hace falta al periodismo colombiano?
Que nos concentremos más en los desaparecidos, pero supongo que es cuestión de tiempo.
¿Qué la enamora?
No sé, soy impredecible. Pero me gusta el cariño, el respeto y la caballerosidad. Me comí el cuento del príncipe y la princesa.
Lo primero que le llama la atención de un hombre.
La inteligencia, se nota a kilómetros, y es lo único que me seduce.
Una palabra que le guste.
Dos: “Al aire”.
¿Qué historia quisiera tener tiempo para reportear?
La de la venta de marihuana medicinal en Washington. Creo que transmitirá un mensaje particular sobre la guerra contra las drogas.
¿Qué la apasiona?
Amo los ríos, los perros y escucho Yesterday, de los Beatles, casi todos los días.
Un trabajo que nunca aceptaría.
Cualquiera en el que las libertades sean vulneradas.
¿Qué soñaba ser de niña?
Reina, pero afortunadamente mi papá, hombre sabio, me lo prohibió tajantemente.
¿Qué le cambiaría a Colombia?
Ser el principal productor de cocaína en el mundo.
¿Qué le ha entregado el Twitter al periodismo?
Nuevas fuentes de información y crítica, acceso a los que parecían inaccesibles y algo de irresponsabilidad.
¿Y a usted?
Miles de seguidores que retroalimentan lo que digo y una maravillosa historia de amor.
¿Qué la apasiona de Latinoamérica?
Entenderla. Me estremece su historia, me intriga su futuro.
¿A quién quisiera entrevistar?
Al expresidente Álvaro Uribe.
¿Qué es lo más caleño que tiene?
Las ganas constantes de bailar salsa.