Publicidad

Pura escena de cámara

Raquel, Ravel y Piccolo son las tres salas que conforman este complejo cultural liderado por el diseñador de interiores Ricardo Ávila. Propuestas de teatro de autor y piezas cuya finalidad sea la mezcla entre la reflexión y el entretenimiento son la prioridad en este espacio.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
El Espectador
31 de octubre de 2015 - 06:50 p. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

La mirada en el teatro debe ser de arriba abajo. Esa es la conclusión a la que llegó Ricardo Ávila después de haber visto propuestas escénicas durante más de tres décadas y luego de estudiar diseño de interiores, un saber que, al igual que cualquier manifestación artística, está atravesado por la creatividad y la expresión.

Por eso cuando empezó a construir en su mente un espacio para el deleite del teatro tuvo en cuenta la ubicación de las tablas y estructuró una gradería especial para que el contacto entre la óptica del espectador y la puesta en escena no tuvieran ningún obstáculo. Hoy, cuando el espacio no sólo está en su cabeza sino en una de las esquinas del norte de Bogotá, Ávila se siente satisfecho porque por lo menos su sueño quedó bien cimentado.

“Para el teatro Esdiart yo quise unas salas muy cómodas. Asisto mucho a montajes desde el primer Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá, en el que trabajé, y debo decir que he sufrido en muchas salas por la silletería que tiene muy poco espacio entre fila y fila. Creo que con este proyecto estamos haciendo del teatro de cámara una experiencia digna de vivir”, cuenta Ricardo Ávila, quien se inspiró en varios complejos de Broadway antes de aventurarse a liderar su propio ámbito cultural.

El teatro Esdiart es hijo legítimo de la Escuela Colombiana del Diseño y las Artes, que hace poco más de dos años entendió que podía multiplicar su impacto si ampliaba su campo de acción hacia otras manifestaciones relacionadas con la creación y la expresión humana. Se inclinó, entonces, por las artes escénicas al conocer la demanda y ver que no existe un teatro en el eje urbano entre Unicentro y Hacienda Santa Bárbara.

“Al comienzo era una sala, pero nos volvimos ambiciosos y diseñamos tres escenarios para poder manejar opciones a lo multiplex. Es como cuando uno va a una película y se encuentra con un abanico inmenso. Después de obtener los permisos, nos pusimos a trabajar en la programación y en eso invertimos una buena cantidad de tiempo”, relata Ávila.

Raquel, Ravel y Piccolo son las salas de este nuevo complejo cultural. Raquel es ocre; Ravel, azul, y Piccolo se caracteriza por el rojo. En la primera se exhiben propuestas de autor en las que se integren contenido y entretenimiento, mientras la segunda alberga montajes emotivos y llenos de sentimientos. Por su parte, la tercera, es la más atrevida sin acercarse nunca a la vulgaridad ni al mal gusto.

“Pasamos cuatro meses realizando las audiciones con los diferentes grupos y convocamos a los actores para que mostraran sus trabajos. En este momento hay actores que han consagrado su vida al arte y no tienen en dónde mostrar sus capacidades. Hablamos con los gremios, con personas independientes y con los productores para que nos enviaran sus ideas y de ahí sacamos lo que consideramos lo más conveniente para nuestro público”, concluye Ávila, quien escogió Y si me caso qué, de Luly Bosa, y Alicia esto no es una maravilla para seguir fortaleciendo el vínculo entre el teatro y el diseño.

Teatro Esdiart, calle 119 Nº 15-59. PBX: 213 6331.www.teatroesdiart.com.

Por El Espectador

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.