¿Con su nombramiento qué enfoques abordará en pro de la Cinemateca?
Un enfoque integral. La Cinemateca no es sólo una sala de cine: somos una red de salas, un observatorio cultural (hacemos investigaciones y publicaciones), somos un archivo fílmico, una biblioteca especializada.
¿Qué experiencias le dejó trabajar en el Festival de Cortometrajes de Oberhausen, Alemania?
Confirmar las inagotables posibilidades del cortometraje, su enorme libertad expresiva, que se desarrolla en el mundo entero sin importar qué tan pobres sean los países.
¿Qué estímulos habrá para la producción e investigación desde la Cinemateca?
Convocatorias para cofinanciar documentales, animaciones y cortos de ficción, con recursos para participación en eventos internacionales, con becas de guión, investigación y formación, con premios de creación en nuevas tecnologías, entre otros. También están nuestras propias investigaciones y publicaciones, y nuestra gestión que establece puentes entre los profesionales y quienes apenas empiezan.
¿Cuál es el mayor obstáculo en la producción del cine colombiano?
En primer lugar están los guiones, pues junto a unos estupendos hay una mayoría que salió muy rápido del escritorio. En segundo lugar, la circulación y la recuperación de la inversión: el cine colombiano se queda cada vez menos tiempo en grandes pantallas, en parte porque ya son 18 largos al año en salas comerciales, en parte porque los exhibidores nunca les han dado un trato diferencial.
¿Qué representa para usted una sala de cine?
Un rinconcito a solas en donde es posible descubrir la belleza.
¿Qué retos hay en el ámbito cinematográfico nacional?
Ha habido montones de logros en estos 15 años, pero permanece el reto de que nuestro cine sea visto por suficientes personas, especialmente en Colombia, y que recupere su inversión. La labor de una Cinemateca es fundamental. Como lo es la formación de públicos activos, críticos y creativos que sigan el cine colombiano.
¿A Bogotá llega una oferta de cine adecuada?
A las salas comerciales sigue llegando una oferta restringida, aunque haya algunos filmes alternativos y a la Cinemateca llegue cine de todo el mundo. Hace mucha falta en Colombia una oferta diversa.
¿Qué le sorprende de las producciones nacionales?
Que hayan persistido más de un siglo a pesar de las violencias y la falta de recursos.
Lo más difícil de trabajar en este campo.
La gestión cultural nunca ha sido una prioridad ni de gobernantes, ni del sector productivo, ni de la mayoría de los colombianos y eso es difícil… pero en general las cosas fáciles son muy aburridas.
¿Qué alianzas con distintas instituciones de Colombia y el mundo se tienen previstas?
Regresar a la FIAF (Federación Internacional de Archivos Fílmicos), seguir trabajando con el Ministerio de Cultura, Patrimonio Fílmico, Proimágenes, la Alcaldía en su conjunto y escuchar a quienes hoy transforman el audiovisual nacional.
¿A qué le apunta la Cinemateca Distrital en unos años?
A generar muestras y publicaciones con reconocimiento nacional e internacional, a estar fomentando la creación audiovisual y la formación de públicos en todas las localidades de Bogotá, y a contar con una nueva sede.