¿Qué tan fortalecida está la cultura en Bogotá?
Mucho. Hay un grupo de creadores importantes, un sistema de participación gigantesco en torno a la cultura. El sector se ha visto muy fortalecido, veo muy bien el tema cultural en Bogotá, que genera una imagen positiva en el ámbito internacional.
¿A qué le suena Bogotá?
A diversidad.
¿Cuál es su dictamen acerca del rock nacional actual?
En los últimos años han surgido grupos fantásticos que tienen el acierto de combinar música de origen popular con modos de producción contemporánea.
¿Qué va a traer de nuevo esta edición de Rock al parque?
Hay unas propuestas rarísimas, que van a llevar a los seguidores del rock nacional a abrirse a otras posibilidades. Otra novedad es el lanzamiento del documental A los 15 uno ya es grande, sobre la historia del festival.
¿Y uno sí es grande a los 15?
Rock al Parque sí.
¿Cuál va a ser el peso pesado del festival?
Hay para todos los gustos. Está Andrés Calamaro, Ky-Mani Marley —el hijo de Bob Marley— y Asian Dub Foundation, que a mí particularmente me encanta. Hay grupos de mucha calidad.
¿Cómo sería Bogotá sin Rock al Parque?
Aburridísimo.
¿Por qué es importante Rock al Parque para Bogotá?
Es una propuesta de inclusión social y convivencia, un espacio de reconocimiento del otro, un ejercicio de política pública interesantísimo. El festival es de la ciudad, hay un sentido de pertenencia muy grande. En ese sentido, Rock al Parque es único.
Una receta para la convivencia.
Cultura al aire libre.
La mejor manera de generar inclusión social.
La garantía de los derechos.
¿Es difícil ser gestora cultural en Colombia?
No, es fascinante.
Hay muchos géneros ‘al parque’ menos vallenato… ¿por qué?
Porque hay Festival de la Leyenda Vallenata.
¿Cómo va Bogotá en la formación de públicos?
Bien, los ‘Al parque’ han generado una relación muy especial de los bogotanos con la música. Los eventos masivos logran fomentar el público para las artes.
¿Qué tan sinuoso es el camino de la cultura?
Muy sinuoso y por eso es maravilloso.
¿Qué tan complicado es estar al frente de muchos de los eventos culturales que se hacen en Bogotá?
Es una exigencia laboral muy alta, pero al mismo tiempo es encantadora porque se ven los resultados al tiempo y eso es muy motivante.
¿Algún día los roqueros del país podrán vivir de su música?
Creo que hoy muchos de ellos viven de su música, como Aterciopelados y Doctor Krápula.
¿Por qué no hay un escenario en Bogotá para conciertos masivos?
Está proyectado en el plan de equipamientos culturales. Creo que Bogotá necesita un escenario multipropósito de carácter cultural. Es una urgencia sentida y es muy importante que se pueda hacer un esfuerzo por lograr su construcción.
¿Qué banda le gustaría ver en Rock al Parque?
Me gustaría ver a U2, a Bob Dylan y, obviamente, a las bandas legendarias del rock inglés.
¿Cuál es su mayor reto como directora de la Filarmónica?
Seguir trabajando para generar más espacios de derechos culturales en Bogotá.
Un lugar para escuchar buena música en Bogotá
El León de Greiff.
Usted siempre está en sintonía de…
Trabajar bien y vivir bien.
¿Qué ritmo la pone a bailar?
La salsa.
¿Qué la hace reír?
Casi todo.
¿Qué tiene en su agenda después de Rock al Parque?
Jazz al Parque, Salsa al Parque, Colombia al Parque, ópera al Parque y la Orquesta Filarmónica de Bogotá.
¿Cómo llegó a ser Rock al parque el festival más importante del género en América Latina?
Más importante de los festivales gratuitos. Hay muchos festivales que convocan muchas más personas que rock al parque pero son financiados por la empresa privada. Lo que hace único a Rock al Parque es que el producto de una política de ciudad, no de gobierno.
¿Por qué se mantiene la idea de que la música sinfónica es excluyente?
No es el caso de la música sinfónica que toca la filarmónica porque lo hace en parques, en iglesias, en las calles, lo más importante ha sido difundir el repertorio sinfónico en los sitios más insólitos de la ciudad y llegando a mucha gente.
¿Cómo ve el futuro de la música sinfónica en Colombia?
Creo que las orquestas sinfónicas seguirán en esa tarea de guardar para la memoria todo el peso de la música clásica. Por otro lado empiezan a explorar nuevos proyectos que buscan la relación de la música sinfónica con la música popular para producir proyectos de impacto.
¿Qué le cambiaría al Ministerio de Cultura?
Tiene que profundizar en temas como el fortalecimiento del emprendimiento cultural, se debe repensar además el tema de la educación artística que es un tema muy abandonado.
¿Cómo hacer para que la cultura sea productiva?
La cultura tiene un valor que va mucho más allá del tema económico, transforma los entornos sociales y hace la vida más grata y mejor. La cultura no tiene precio.
¿Cuál es su director de orquesta favorito?
Más que uno, me gusta mucho ver a todos los directores que pasan por la temporada de la Orquesta Filarmónica de Bogotá. Eso da una dimensión maravillosa de lo que es ser director de orquesta.
¿Qué fue lo mejor del disco ‘Mestizajes’?
Es una propuesta novedosa que rompe con lo que las orquestas habían hecho hasta la fecha. Me gustó mucho Chocquibtown, Totó y Andrea Echeverri. De Mestizajes valoro es que es un ejercicio por generar acercamientos a otros públicos y producir nuevas sonoridades