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Bohemio es el resultado de una crisis padecida y no superada por Andrés Calamaro. Nada extraño en el argentino, quien siempre ha manifestado que el mundo vive en una eterna situación de emergencia. No puede ser de otra manera porque hay gente alrededor muriendo de hambre y resultaría imperdonable para la especie regocijarse en el ambiente. Sin embargo, los movimientos culturales, los ademanes individuales y el arte que cada quien le imprima a su cotidianidad tal vez puedan ayudar.
Por eso este artista compromete una vez más su visión, su creatividad y su garganta en un registro musical que saldrá a la luz el próximo martes. Antes de su lanzamiento en Iberoamérica, Calamaro reflexionó sobre el conjunto sonoro y habló de su entorno y sus canciones.
Desde el núcleo más remoto del disco ‘Bohemio’, ¿usted tenía previsto que lo integrarían diez canciones?
No estaba previsto desde el núcleo. Grabé y escribí muchas cosas en estos últimos dos años: rock y canciones, vanguardia y retaguardia, instrumentales y texto. Pero no me sentía dentro del núcleo de un disco próximo. Un álbum puede grabarse de cincuenta maneras distintas. Ya había intentado aproximarme a un “disco”, pero la selección final la armó Cachorro López y la terminamos de definir juntos, sin conflictos.
En dos canciones hace referencia a un “bohemio”: ‘Inexplicable’ y ‘Bohemio’. ¿Se trató de una casualidad o una es consecuencia de la otra?
Consecuencias de la vida bohemia. Bohemio es la canción que le presta el título al disco, pero es posible encontrar un hilo conductor y armarse un episodio bohemio que recorra el disco. Es arbitrario, aunque es posible. Pero no debería juzgarse un disco por los textos: somos músicos y ofrecemos grabaciones y conciertos musicales. No prometo que estas letras sean sinceras ni me representen; ni siquiera grabo discos para escucharlos yo.
La canción ‘Bohemio’ es una apuesta por la definición de la palabra y es un canto a la libertad. ¿El solo de piano hace parte de esa libertad por la improvisación?
En la primera versión grabé un solo de guitarra propio. Después grabamos uno de Julián Kanevsky, y finalmente llegó el toque del piano de Germán Wiedemer, que es una gran pieza de improvisación. Bohemio es un texto profesional, una letra prolija, con fondo y con forma. Como me gustan a mí.
El disco comienza con la canción ‘Belgrano’, un homenaje a Luis Alberto Spinetta, y en ella habla de “mágica armonía y perfecta melodía”. ¿Es así la música del Flaco para usted?
Sin dudas. Es uno de los artistas argentinos con mayor vuelo armónico y poético. Para nosotros es sagrado, crecimos escuchando y descubriendo su música, su poesía y su gran carisma como cantante y persona. Además fue un compañero entrañable y exigente, una gran persona.
‘Belgrano’ tiene la presencia de una armónica. ¿Qué ganó la canción con la incursión de este instrumento?
La versión primitiva estaba grabada con armónica. Es parte de un arreglo, se podría haber grabado con otros instrumentos. Parte del público me pide que toque más armónica en los conciertos, no tengo problema en hacerlo, pero tenemos unos solistas extraordinarios.
‘Cuando no estás’ fue la primera canción que conocimos de ‘Bohemio’. ¿Por qué la escogió como preámbulo de su nuevo material?
Digamos que la canción se eligió sola. No dudamos mucho, ni la sometimos a debates. Podríamos haber elegido Bohemio como preámbulo del disco y hubiera sido equilibrado y poético.
En ‘Tantas veces’ hay una cita directa al bolero ‘Perdón’, del puertorriqueño Pedro Flores. ¿Cuál de las versiones de este tema tuvo en cuenta para su interpretación?
Creo que es el bolero preferido de Jerry González, el genial trompetista boricua. Él me introduce en la obra del maestro Flores, pero yo la escuché por Celia Cruz.
¿Está de acuerdo con la frase: “Dicen que para escribir es indispensable sufrir”?
Escribir canciones con materiales extraídos del fondo de la conciencia es un sacrificio, termina convirtiéndose en un trabajo insalubre. No sé si es indispensable, pero es un riesgo que se corre. Preferiría no estar de acuerdo, pero no la planteo como una afirmación o una realidad, sino como un trascendido. Una teoría.
En el arte del disco vemos elementos como un corazón, un piano rojo, un cactus con dos frutos rojos, dos cuchillos manchados, una calavera, unas gafas, un carro rojo y un piano rojo también. ¿Qué relación estableció entre todos estos elementos?
Le pedí al Dr. Alderete el arte gráfico para el disco, pues soy un admirador de su obra. Él eligió imprimir “sus” imágenes del disco, los íconos que encontró escuchando las canciones. Fue Alderete quien interpretó estos símbolos para embutirlos en la “camisa bohemia”. Literalmente.
En ‘Plástico fino’ incorpora vientos como novedad en este registro. ¿Qué elementos diferenciales logra con los metales?
El aporte de los bronces lo trae Sebastián Schon, quien grabó el disco y comparte la producción y los arreglos con Cachorro López. Plástico fino es una letra áspera y atrevida. Según mi entender, los vientos le imprimen una cierta euforia a una letra dura y probablemente triste.
En esa canción dice: “Tomarme con calma lo que haga falta tomarme”. ¿Qué le gusta tomarse con calma?
Este es un juego de palabras peligroso. Supongo que prefiero tomarme con calma la tormenta. O es a eso a lo que hago referencia, mintiendo un poco.
¿Cuál cree usted que es el aporte más importante de Cachorro López?
Es un disco de autor y lleva su firma. Este es el Bohemio según Cachorro López, quien pone cuerpo y alma en las grabaciones.
‘Doce pasos’, de Marcelo Scornik, es la única letra que no es suya. ¿Por qué decidió incluirla en ‘Bohemio’?
Con él escribimos juntos desde nuestros veinte años. Cachorro López eligió la canción. Es una metáfora graciosa y valiente: doce son los pasos para mantener sobrio a un alcohólico anónimo. Textualmente.
¿En la música es mejor ser ‘Agua mineral o fragancia’?
Fragancia y duende.
¿Qué tan parecidas al registro serán las versiones en vivo de estas canciones?
Ahora mismo no lo sé. Confío en mi cuadrilla de compañeros, los mismos que grabaron estas canciones en el estudio. Ahora me despego del disco y me concentro en las versiones que mejor podamos ofrecer al público, para gustarnos y gustar.