Alguna vez declaró que el Festival de Cine de Cartagena era el hilo y el alma de su existencia, ignorando quizá, con la modestia que le era propia, que en realidad él se había convertido en el alma de ese festival.
Después de dirigir por 55 años uno de los certámenes más antiguos de cine de América Latina, Víctor Nieto murió el viernes en la mañana en la sala del hospital AMI de Cartagena tras sobrellevar por unos días un derrame cerebral.
“El viejo descansó”, declaró con pesadumbre su amigo y compañero de empresas titánicas Salvo Basile. “El viejo se fue, pero le dejó a Colombia uno de los legados culturales e internacionales más remarcables”.
El cartagenero más cachaco —como lo recuerdan sus más allegados, por soportar el calor delirante de la “Heroica” con la camisa siempre bien puesta y el cuello abotonado—, empezó en 1959 unos incipientes contactos con la FIAPF*, a través del Embajador de Colombia en París, para traer a su tierra una muestra de lo que pasaba con el mundo del cine, sin sospechar que su iniciativa haría que unos años después arribaran a Cartagena personajes de la talla de Rita Hayworth y Jack Nicholson, Bernardo Bertolucci, Werner Herzog y Román Polanski. “La famosa película Chinatown (1974) dirigida por Polasnki, fue una película que se craneó en Cartagena, durante el festival”, cuenta Basile.
Después de medio siglo, el Festival de Cine de Cartagena no sólo es el más antiguo de Latinoamérica, sino que se ha convertido en un eje fundamental “para la defensa y divulgación del cine iberoamericano”, como sostiene el realizador Lisandro Duque, quien estuvo al lado de Nieto por más de tres décadas.
“Desde que ese evento tomó la decisión hace 30 años de ser iberoamericano, Víctor siempre estuvo atento y adquirió sensibilidad y conocimiento en todo el movimiento del cine de la región para escoger las películas adecuadas y mantener alta la calidad”, comenta Duque.
Víctor Nieto fue el fundador de numerosas emisoras, director de noticieros, propietario de flotas de transporte, periodista y corresponsal, pero sobre todo fue un gran cinéfilo. “Veía cine casi todo el tiempo —comenta la documentalista Gloria Triana—. Le gustaban los géneros más diversos y no se asustaba con el cine de autor, ni con el ligero, ni con el político”. Esa amplitud, esa inquietud integradora y universal fue la que permitió que el festival integrara en su oferta cinematográfica desde el público más local y tradicional hasta el más vanguardista.
El próximo festival, la edición número 49, tendrá una gran ausencia, ya no estará Víctor Nieto con su perseverancia, con sus ideas siempre sugestivas y con su calma que siempre se mantuvo impávida incluso en los momentos más difíciles y acalorados. “Sólo queda esperar que tras la ausencia de un representante tan importante, el festival continúe, y logre superar con éxito los embotes burocráticos que sufren las organizaciones tras la muerte de sus líderes. El festival debe continuar porque es uno de los grandes patrimonios que tenemos”, concluye su amiga y admiradora Gloria Triana.
* Federación Internacional de Asociaciones de Productores de Filmes