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“Si a Uribe no le da la gana, ninguno podría ser candidato”

Armando Benedetti, senador uribista, defiende a Uribe, pero a nadie más.

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Cecilia Orozco Tascón / Especial para El Espectador
26 de abril de 2009 - 03:00 a. m.
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Armando Benedetti es uniuribista. Vale decir, solo le gusta Álvaro Uribe y casi ninguno de los que lo rodean. Es cercano al Presidente, pero aún no se sabe cuánto. Se ven con frecuencia. Sin embargo, no se ha podido constatar si el Primer Mandatario lo considera miembro de su primer círculo, o si  lo ve, con pragmatismo, como uno de sus alfiles en el Congreso. Esta extraña condición se debe, tal vez, a que Benedetti es un tipo joven, divertido, extrovertido como la mayoría de los costeños, y astuto en materia política. Y a que también es como un caballo díscolo: nunca se sabe para dónde va a correr, ni cuándo botará al jinete de su lomo.

Por estos días, los triunfantes miembros de la coalición de gobierno andan cabizbajos y con razón. Benedetti no es la excepción. Los hijos del jefe de Estado están en boca de todo el mundo por cuestionamientos sobre sus millonarios negocios; les empezaron a poner la lupa a los altos funcionarios que habrían podido favorecer a los hermanos Uribe; le formularon pliego de cargos a su secretario jurídico en la Procuraduría; la parapolítica vuelve a moverse y la Fiscalía encuentra gravísimos indicios de un asqueroso espionaje ilegal del DAS a los miembros de la Corte Suprema, líderes de oposición y periodistas críticos del Ejecutivo.

Como siempre, Benedetti se expresa con la franqueza despiadada de los barranquilleros. Acepta el enorme contratiempo que significan para el Mandatario, los interrogantes que generan las actividades comerciales de Tomás y Jerónimo Uribe. Indica que los ministros que salieron a defenderse y a defenderlos fueron tan torpes que era mejor que no hubieran hablado. Se atreve a afirmar que los candidatos de la coalición gubernamental son irrelevantes; destroza los partidos del uribismo y también los de la oposición. Admite que el espionaje del DAS es un escándalo muy delicado y finalmente, asegura que preferiría votar en una contienda electoral por César Gaviria o  por Lucho Garzón, dos líderes de oposición, antes que por los gobiernistas. Sus insólitas respuestas lo pintan de cuerpo entero y hacen de él un personaje difícil de ubicar en la política, pese a que su solidaridad haya estado todos estos años con Álvaro Uribe.

Cecilia Orozco Tascón.- A usted, que ha vivido bajo unos parámetros de la democracia ¿No le preocupa que bajo la disculpa de un referendo se alteren las reglas de juego simplemente porque a una persona se le antojó reelegirse otra vez?

S.A.B.- Bueno, empecemos por el principio: este no es un referendo del Presidente de la República…

C.O.T.-  Pero lo beneficia solo a él.

S.A.B.- De acuerdo. Sin embargo, es una iniciativa que se hace a través del pueblo. No firmé el referendo, no di plata para apoyarlo y no salí a buscar  una sola firma. Pero como  represento al pueblo que me eligió, no puedo ‘asesinar’ una iniciativa suya. Otro punto importante es que la esencia de la Constitución no se está alterando. ¿Y cuál es la esencia de la Carta? Se trata del principio democrático, y ése está salvaguardado. La prueba es que se recogieron más de cinco millones de firmas y que fueron avaladas cuatro millones; que el proyecto de referendo debe pasar después en el Congreso de la República y  ser aprobado por unas mayorías importantes; que luego hay que conseguir 7 millones 200 mil votos. Y por último, que hay que ganar las elecciones. Cada uno de esos pasos constituye un  control de la democracia. Así que tampoco es que el proceso sea automático o arbitrario. 

C.O.T.-  La llamada ‘voluntad del pueblo’ es manipulable. Un solo indicio: la financiación para la recolección de firmas. Si el deseo popular hubiera sido tan espontáneo ¿Por qué se necesitaba una inversión tan alta (más de dos mil millones)?

S.A.B.- El tema de la financiación tiene que ver con los promotores. Si ellos sobrepasaron los topes, tendrán responsabilidades y multas. Y si presuntamente adulteraron algo o hicieron fraude con los documentos que presentaron, deberán pagar en el campo penal. Pero ése es un tema individual. No creo que los supuestos errores cometidos por unas personas vayan a invalidar los cuatro millones de firmas ni mucho menos que vayan a afectar la mayoría del Congreso.

C.O.T.- Siempre se podrá discutir cómo se reunieron tres millones novecientas mil firmas. Pero también se puede sostener que no todo lo que ‘el pueblo’ pide, es democrático. ¿Esas firmas están por encima de la democracia?

S.A.B.-  Esas tres millones novecientas mil firmas duplican lo que pide la ley para solicitar un referendo. La ley es la que fija las reglas para ese mecanismo de participación ciudadana. Cambiar la Constitución para que un Presidente sea reelegido, en este caso el presidente Uribe,  no toca la supremacía de la Carta…

C.O.T.- ¿Cómo así que no toca la supremacía de la Constitución si se está modificando para beneficiar por segunda vez a una sola persona?

S.A.B.- Nosotros reconocemos que la Constitución es nuestra regla superior. Por eso se va a cambiar por primera vez, e históricamente, por la voluntad del pueblo. El principio de legalidad no se toca y en consecuencia, tampoco estamos tocando la esencia democrática.

C.O.T.-  ¿No es principio esencial de la democracia que haya sustitución del jefe de Estado cuando lo establece la Constitución?

S.A.B.- No, si el pueblo lo decide así.

C.O.T.-  Con mucha frecuencia, el gobierno se contradice: ataca unas tesis y después las defiende. Ahora la Administración apoya los otros dos referendos a los que se había opuesto antes ¿Lo hace para atraer votantes?

S.A.B.- Usted tiene razón. El primero que salió a decir que no le gustaban los referendos del agua y de la cadena perpetua fue el ministro del Interior, Fabio Valencia Cossio. Después, la coalición parlamentaria y el Ejecutivo se convencieron de que salir a votar por los tres proyectos aumentaría la afluencia de gente, lo cual es favorable para que pase el referendo por la reelección.

C.O.T.-  ¿Por el temor al umbral también se inventaron el Plan B, es decir, un proyecto de acto legislativo en el que se dice que nadie podrá ocupar la Presidencia de la República por más de tres periodos consecutivo?

S.A.B.- Interpreté ese acto como una forma de posicionarse bien ante los medios. Yo me enteré por la prensa que se iba a radicar el supuesto Plan B y me dio temor que la opinión fuera a creer que le teníamos miedo al referendo. Créame que no existe ningún plan alterno porque lo que se presentó no es ni fu ni fa. Además fue desechado por algunas personas de Cambio Radical y del partido Conservador. Fíjese que ni siquiera  se ha presentado la ponencia y que si no se vota esta semana, está liquidado. Eso le indica a usted que nadie ha tenido interés en el tema, más allá de las personas que lo firmaron.

C.O.T.- ¿Qué diferencia hay entre los procedimientos usados por el presidente Chávez para permanecer en el poder y los usados por el presidente Uribe?

S.A.B.- Muchísimos. Primero, allá se perdió la institucionalidad. Por los últimos hechos acaecidos en Caracas, usted ha visto cómo la justicia está al servicio del jefe de Estado; el ejército parece un grupo de vigilancia del presidente Chávez, y todos lo poderes  se interrelacionan a través de la influencia de Chávez. Aquí sucede todo lo contrario. Todos hemos asistido, y en buena parte por las entrevistas que usted hace, al enfrentamiento que hay entre los poderes. Si existen esos enfrentamientos, quiere decir que los poderes están delimitados.

C.O.T.- Pero cada vez es más claro que el presidente Uribe va tras lo mismo que Chávez: el dominio total de los poderes, aunque el venezolano lleve la delantera.

S.A.B.- Aquí sindican al Presidente de esas intenciones pero le voy a demostrar que no es así. ¿Cómo se elige a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y a los del Consejo de Estado? Ellos mismos lo hacen, mediante lista que manda la sala administrativa del Consejo Superior de la Judicatura. Y ¿Cómo se elige la sala administrativa? De terna de la Corte Constitucional, el Consejo de Estado, y la Corte Suprema. En consecuencia, hay total independencia de selección y ninguno de nosotros puede intervenir. A eso le llamo delimitación de poderes. ¿Cómo se elige al Procurador? De terna del Consejo de Estado, del Presidente de la República y de la Corte Suprema. ¿El Procurador actual de dónde viene? Del Consejo de Estado.

C.O.T.-  En cuanto al Procurador, si el Presidente hubiera deseado que su candidato ganara, lo habría conseguido. Todos sabemos que la orden era que ustedes votaran por Ordóñez.

S.A.B.-  Pero fíjese las cosas locas de la política: en ese caso fue el partido Liberal el primero en salir a darle su apoyo, y lo mismo sucedió con los miembros del Polo. Y además, pese a lo que usted diga, el candidato del Presidente en la terna, era  Bustillo.

C.O.T.- ¿No le parece raro que el señor Bustillo hubiera  sacado solo un voto entre las mayorías uribistas?

S.A.B.- Voy a ser infidente: el Presidente estaba buscando un candidato conservador que  uniera  a la coalición. Recuerdo que el nombre que más le gustaba era el de (ex magistrado) Rodrigo Escobar quien, por ser costeño, recogía un gran bloque de congresistas pero no era seguro que ganara. Finalmente Uribe no encontró un candidato de unión. Por eso jugó deliberadamente a esperar a  que la Corte Suprema escogiera. Si en ese momento la Corte hubiera jugado con astucia política y hubiera puesto en la terna a un liberal, revienta a la coalición. Paradójicamente, fue ella la que  le dio la posibilidad de poner  a alguien de relleno para que ganara Ordóñez, cuando los magistrados seleccionaron a un aspirante débil. El Presidente, con todo y su mayoría, no pudo poner a quien realmente hubiera escogido en otras circunstancias.

C.O.T.-  ¿Qué opina de los negocios de los hijos del Presidente?

S.A.B.- Es un tema espinoso. Todo aquel que tiene parentesco con las personas que ejercen autoridad, va a tener problemas. Si yo fuera Presidente y tuviera unos hijos, los enviaría al exterior y si yo fuera el hijo del Presidente, me iría. En  menor escala, cuando mi papá fue ministro, a mí me sacaron corriendo. Esa es la primera forma de ver estas cosas.  La segunda es que si se quedan aquí,  deben trabajar y vivir común y corriente, a sabiendas de los riesgos que van a asumir. Quedé muy bien impresionado con la respuesta de Tomas y de Jerónimo en el sentido de que son dos personas inteligentes, aunque no quiero entrar a opinar si lo que dijeron es verdad o es mentira. El punto es que al quedarse, ellos deberían saber que sus actos estarían bajo la lupa del escrutinio de la legalidad y  de la moralidad.

C.O.T.-  Aún estando dentro de la ley ¿No es obvio que la calidad de hijos del Mandatario les da una ventaja y privilegios inmensos, sin necesidad de solicitarlos? 

S.A.B.-  No se trata solo del tema legal. Siempre hay que mirar el campo de la ética. Ellos saben que quedaron emplazados y siempre habrá sospechas sobre todo lo que hagan. Como reza el dicho: “tú te metiste, tú te sales”.

C.O.T.- También quedaron emplazados los funcionaros públicos que han intervenido en la aprobación de los negocios de los Uribe ¿Cuál es el futuro que usted les augura?

S.A.B.- A esos funcionarios les vi afán de insistir en que no habían sido objeto de influencias o presiones. El ministro de Comercio Exterior lo hizo muy mal ante los medios y  habló tan tontamente que era mejor que no se hubiera enfrentado a la prensa. El ministro de Hacienda tampoco estuvo brillante. Mejor dicho, con esos amigos para qué enemigos. No sé si les faltó verbo o astucia política.

C.O.T.- ¿Le parece normal que jóvenes de 24 ó 25 años pasen de tener diez millones de pesos, a tres mil millones y potencialmente a  22 mil?

S.A.B.- Según les oí decir a ellos en declaraciones de prensa, la familia del abuelo materno es muy rico y el tío también. Al parecer todos llevan cincuenta años haciendo negocios. Pero repito, no hay que asumir una posición de defensa porque esas son las consecuencias de ser hijo del Presidente. Ellos sabrán defenderse porque poseen suficiente inteligencia.

C.O.T.- El tercer gran debate político de estos días es que se relaciona con el DAS. Se ha venido a saber que hay espionaje hasta de la vida íntima de los magistrados de la Corte ¿No le parece escandaloso que eso haya ocurrido?

S.A.B.- No solo escandaloso; me parece bochornoso. He tenido mala suerte que  me hayas hecho la entrevista en esta época, porque la semana pasada pasaron muchas cosas feas para el gobierno, para el país y para la democracia. De todas maneras, nadie puede afirmar que las chuzadas las haya mandado a hacer el Presidente. Lo que creo es que, como en toda situación perversa, termina imponiéndose el desorden y la anarquía. Debe de haber agentes del Estado que están involucrados pero deben de ser infiltrados del paramilitarismo y del narcotráfico.

C.O.T.- Aunque el Presidente no haya ordenado el espionaje ilegal de la Corte,  hay una responsabilidad política que no puede eludir porque el DAS es el órgano de inteligencia directamente manejado por él. Por menos se cayó el presidente Nixon con  su  Watergate.

S.A.B.- Estoy de acuerdo en la responsabilidad política del Presidente de la República pero él la ha asumido y fíjese que miembros del palacio de Nariño tampoco han sido mencionados como responsables de las interceptaciones y seguimientos. No está probado que nadie cercano al jefe de Estado esté involucrado directamente en actos ilegales. Entre otras cosas, las personas que han estado en la dirección de dicha entidad no cumplen con el perfil que deberían tener.

C.O.T.- Los nombramientos también son responsabilidad del Primer Mandatario.

S.A.B.- Pero fíjese en la actitud del nuevo director que supuestamente es de la confianza del Presidente y del ministro de Defensa. Él no oculta nada y actúa así porque ni el ministro ni el Presidente son cómplices de nadie. Recuerde que todo se destapa porque existe una  prensa libre.

C.O.T.- Todo lo que ocurre estos días es arsenal para la oposición ¿La ve fortalecida?

S.A.B.-  No. La oposición está totalmente frenada y la suerte de este gobierno es que no tiene quién se le enfrente. En el Polo, hay un grupo donde están Petro, Garzón y María Emma; y en el otro extremo están Carlos Gaviria, Robledo y sus amigos. Para desgracia del Polo, el fiel de la balanza es Samuel Moreno que, con su burocracia, trata de tomarse el partido. Por otra parte, el pobre presidente Gaviria, a quien yo quisiera ver de candidato, anda cogiendo avión a la medianoche para sentarse con unos dirigentes que no guardan la coherencia que él les pide. La oposición no existe en las urnas, no tiene rostro ni tiene un mesías que pueda controvertir al Primer Mandatario.

C.O.T.- A los partidos de la coalición de gobierno les pasa lo mismo: la U y Cambio Radical, divididos. El partido Conservador, con su procesión por dentro y ni se hable de los contaminados con la parapolítica.

S.A.B.- Veo todo lo contrario: a un Mandatario muy fuerte de un lado y a unos candidatos o semi-candidatos-  porque uribito es parte de un candidato - tratando de imitar al Presidente. He dicho que podríamos hacer un reality en televisión para saber cuál de todos ellos es capaz de imitar mejor al Presidente. Juan Manuel Santos ha tomado mayor autonomía pero aun así, si a Uribe no le da la gana, ninguno de ellos podría ser candidato porque todo es prestado: Vargas Lleras posó - y algunos de ustedes en los medios le creyeron – de que tenía un partido. Pero se sabe desde hace dos años que el jefe natural de Cambio Radical es Uribe. En la U no hay ninguna duda que es el Presidente es el jefe. Entre los conservadores es más  ridículo el asunto: llevan dos elecciones presidenciales y no han sido capaces de demostrar que son un partido. Los conservadores son la porción más pequeña de la coalición pero son los que más gobiernan.

C.O.T.-  Si tuviera que escoger entre candidatos uribistas sin Uribe ¿A quién preferiría?

S.A.B.- A ninguno. Déjeme decirle una  cosa: a mí me gustan mucho más que los candidatos uribistas, Lucho Garzón y el presidente Gaviria. El presidente Gaviria, en una crisis económica, sería un buen líder. Lucho Garzón es una garantía para las libertades individuales. Con ellos me entendería mejor que con Vargas, con uribito o con alguno otro.

Duro con los ministros

C.O.T.- Suena extraño que siendo usted un congresista de los más cercanos a Uribe ataque tan duramente a los ministros. ¿Cuál es su estrategia?

S.A.B.- La admiración que siento por el presidente Uribe no es extensiva a ninguno de los miembros de su gabinete y es claro que este no es un grupo ministerial admirable. En su mayoría parecen secretarios del Despacho.

C.O.T.- En particular, usted fue muy crítico la semana pasada con los ministros de Relaciones Exteriores de este gobierno ¿Por qué?

S.A.B.- Quiero precisar que le he hecho debates muy fuertes al ministro de Defensa por la interceptación ilegal de llamadas, por los falsos positivos y por indebida intervención en política. También al ex ministro del Interior Carlos Holguín, por la no reparación a las víctimas. Y ahora encuentro que tenemos un canciller que no sabe absolutamente nada de política exterior y permite que se la hagan los Santos. Y anda buscando posicionarse con la prensa, sin mostrar resultados concretos. Uno no podría evaluar cuál es peor, si éste o Araújo (Fernando).

C.O.T.- En caso de que fuera cierto lo que usted dice, ¿la responsabilidad de nombrar a los presuntos incapaces no es del Presidente?

S.A.B.- Por su dinámica de trabajo, el Presidente copa muchos espacios de las diferentes carteras, dejando a los ministros como mensajeros. Pero encima de eso, son malos mensajeros.

Duro con algunos uribistas

C.O.T.- Usted es crítico de la conducta de Luis Guillermo Giraldo y de la de los demás promotores del referendo, ¿cree que ellos actuaron en forma indebida?

S.A.B.- Si alguien actuó de manera indebida, tendrá que pagar por ello. La suerte del referendo no depende de la presunta estupidez de uno o dos promotores, porque ya tiene peso político propio. El señor Giraldo sostiene algo diferente a los hechos que le sindican, pero no voy a ser defensor suyo. Que se defienda solo.

C.O.T.- El intento de aprobar el referendo a toda costa ha dividido al uribismo. ¿No será que no todos son tan poco democráticos como algunos?

S.A.B.- La división de la que habla es porque hubo un intento por cambiar la esencia del referendo y de pasar la reelección para 2014, lo cual era ciencia ficción, porque más allá de cualquier discusión la gente firmó para 2010. Aunque Germán Varón, por ser de Cambio Radical, diga que se va a oponer al referendo por el cambio de texto, no le creo. Y no le creo porque él fue elegido al Congreso con votos uribistas. Varón está ‘cañando’.

C.O.T.- ¿Por qué ha dicho que con los candidatos uribistas se podría hacer un reality?

S.A.B.- Porque todos ellos se esfuerzan por ser los mejores imitadores del Presidente. Mire no más a ‘Uribito’: más de extrema derecha, más disciplinado, e intentando ser más trabajador. Pero hay unas diferencias insalvables con respecto al original.

Por Cecilia Orozco Tascón / Especial para El Espectador

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