¿Cómo llegó a “A otro nivel”?
Todo me tomó por sorpresa, porque no estaba entre mis prioridades ni sueños ser presentadora. Hice uno que otro evento en Miss Universo, pero fue totalmente distinto, y durante el reinado me llegó la propuesta y me encantó el formato. Eso fue lo que más me enamoró. Es un programa que apoya el talento colombiano, que manda un mensaje muy positivo, y me encanta que todos los participantes en verdad tengan talento, no como en otros programas, que ponen a gente muy mala y el chisme y la burla.
¿Qué ha sido lo más difícil de aceptar ese reto?
Afortunadamente, la primera parte del programa fue relajada, porque tenía una conversación con los participantes y podía darles buena energía antes de que comenzaran a cantar. Eso fue fácil, porque podía improvisar un poco. Con los dos primeros participantes estuve bastante nerviosa, ya que como reina era distinto, era yo, me podía sentar como quería, decir lo que quisiera, pero aquí debo tener más conciencia de cada aspecto, cómo me paro o a dónde miro.
¿Cómo se ha relacionado con los participantes?
Son muy amables conmigo, me traen regalos, me hacen sentir cómoda, sobre todo el equipo de Caracol, y me han dado el mejor de los apoyos desde el primer momento, y desde entonces me relajé.
¿Qué regalos le han dado?
De todo: dulces, cuadros. Hubo un participante que me pintó y muchos me han dedicado las canciones. Uno de ellos, para pasar al cuarto nivel, tenía como una coca de dulces gigantesca que se metió en el blazer, y compitió con eso, un encarte, y me lo dio después de la competencia. Fue divino. Siempre me tienen detalles.
En su reproductor, ¿tiene a Fonseca y Silvestre Dangond?
Total, y ese fue uno de los factores relevantes al tomar la decisión de participar en el programa, porque soy una amante de la música. Para mí, sin música no hay vida, y toda persona que me conoce sabe que me la paso con 50.000 audífonos y bajando música en mi celular. Crecí escuchando a Fonseca y mi mamá ama su música. A Silvestre, obviamente, toda la Costa lo ama y lo implora, todos mis amigos van a sus conciertos. Y Kike Santander es un embajador de Colombia ante el mundo y un gran ser humano.
¿Cómo los califica de jurados?
Las personalidades son distintas, pero se entienden entre ellos. Han vivido distintas experiencias y por eso cada uno le aporta cosas distintas al programa. Se llevan muy bien, la dinámica fluyó desde el principio, los tres son muy profesionales y un ejemplo a seguir.
¿Qué ha aprendido de Linda Palma?
No hemos podido trabajar mucho juntas porque ella está en el backstage y yo en el estudio. Pero bueno, siendo ella barranquillera, también le he aprendido en la pronunciación, como dice cada palabra, que es lo que creo que me falta más a mí.
Después del programa, ¿seguirá en la presentación?
No me veo dentro de un noticiero, pero en cualquier proyecto en el que me identifique, creo que ahí estaré, porque nunca pensé que iba a presentar y terminé en A otro nivel. Vamos a ver qué se presenta en el futuro, porque estoy segura de que en una próxima temporada del programa estaré.
¿Que sigue en su carrera?
Siempre quise estudiar administración y desde chiquita dije que quería ser dueña de una empresa, ser una mujer independiente y la dueña de algo tan grande como Coca-Cola. Hay muchas personas que, sin importar qué haga, me van a apoyar en mis nuevos proyectos; hay otras que no, porque creen que no hay nada mejor que ser Miss Universo, entonce más o menos puedo ser presidenta y no les importará, y hay otras que no apoyan los proyectos colombianos y no están de acuerdo con que me quede en el país.
¿Qué piensa hoy de Donald Trump?
No es lo mismo que pensaba al comienzo, obviamente. Es una persona bastante fuerte, con él es blanco o negro, y cuando lo conocí fui a su oficina. Le encantaba mostrarme todo lo que había hecho. Es una persona que realmente se ama, y eso uno lo puede percibir en las entrevistas. Ya después de que se metió con los latinos, empezó las conversaciones para vender la organización, y en ese momento se cortaron las relaciones.