Sofía Vergara tiene el marido perfecto: atractivo sin saber que lo es

La actriz sabe que resulta difícil creerlo, pero asegura que su marido Joe Manganiello no es en absoluto consciente de su atractivo físico y ni siquiera se cuida más allá de ir al gimnasio por salud.

Sofía Vergara camina al lado de su pareja Joe Manganiello. Cortesía

Una de las historias acerca de su marido Joe Manganiello que más le gusta contar a Sofía Vergara cuando le preguntan cómo se conocieron es la de que en un principio ella se negó a salir con él al considerar que era demasiado atractivo para ser además un tipo interesante y que, si acababan convirtiéndose en pareja, tendría que pasarse el resto de sus vidas espantando a las mujeres que se le acercaran. (También le puede interesar: Sofía Vergara está en Barranquilla)

Lo más probable es que esa última parte fuera cierta, ya que el actor de Magic Mike XXL levanta pasiones por donde va, pero en lo que respecta a un posible carácter frívolo debido a toda la atención que recibe, la actriz no podría haberse equivocado más. De hecho, tras tres años de matrimonio Sofía se siente capacitada para afirmar sin miedo a equivocarse que su pareja no es en absoluto consciente de la impresión que causa en los demás. (Además, Galería Sofía Vergara)

"Es cierto que está muy en forma y que es increíblemente guapo y todo eso, pero él no le da ninguna importancia. En realidad ni siquiera se da cuenta de lo fuerte y atractivo que es. Entrena duro por salud y para tener energía, no para conseguir unos abdominales marcados. Jamás le oirás hablar de cosas así. Para él lo importante es estar sano y sentirse bien", aseguró la colombiana en el reportaje que acaba de protagonizar para la revista Health.

Aunque en un principio podría parecer que a la intérprete le ha tocado la loteria, al tener a su lado a un hombre guapísimo pero sin ni un ápice de vanidad y que no pierde el tiempo admirándose frente al espejo, ella admite que en ocasiones puede llegar a sacarla de sus casillas con su actitud demasiada chapada a la antigua.

"Su rutina de 'belleza' es muy simple: se da una ducha, se peina el pelo y ya está. Tengo que acosarle y perseguirle por la casa para ponerle un poco de crema para el sol porque de no ser por mí se quemaría. ¡E incluso en ese caso parece que estoy intentando ponerle mierda en la cara! Es un tipo de los de antes".