Según Pía, se necesita terquedad y obsesión para trabajar en la cultura, porque en Colombia es aún un campo difícil de labrar. En efecto, es testaruda por principio y tiene enamoramientos caprichosos que la llevan a realizar labores quijotescas.
Hace poco se retiró de Noticias Caracol, donde manejaba y presentaba la sección cultural, para aceptar un nuevo reto: ser la gerente de las películas independientes de Cine Colombia. Últimamente los astros se han cruzado en los momentos adecuados. Más allá de ser una espectadora aficionada y después de haber tenido permanentes coqueteos con el cine por medio de Andy Baiz y de Felipe Aljure, finalmente estuvo al lado del séptimo arte manejando las relaciones públicas y el posicionamiento ante la prensa de la película Perro come perro. La experiencia fue exitosa y gratificante a la vez.
Cuando Munir Falah la llamó porque quería una cabeza en la gerencia del cine independiente que le generara mayor visibilidad, ella lo dudó, pero a los pocos días estaba completamente segura de su respuesta. “Era ahí donde quería estar. Lo sentí desde el estómago”. Para Pía es un placer trabajar de la mano con Carlos Llano, gerente de distribución de Cine Colombia, a quien considera una enciclopedia viviente del cine.
La meta es darles más importancia a las cintas independientes que se traen a Colombia y reforzar la distribución de las películas colombianas en mercados internacionales e incursionar como productor de éstas. La gran labor es hacer negociaciones en otros territorios, diferentes de los típicos destinos como Estados Unidos y Europa. Según Pía, así como la película de Win Wenders Tan lejos tan cerca, hay un gran desconocimiento y distribución de las cintas de los países vecinos.
Esta comunicadora social lleva 20 años en el periodismo y la gestión cultural. En esta última, ya tiene un doctorado obtenido a través de la práctica. En 1996 creó ART-aim, una firma que se dedicaba a desarrollar proyectos culturales, edición de publicaciones de arte, realización de audiovisuales, entre otros. Uno de los programas más exitosos y conocidos fue la campaña de Johnnie Walker con las artes, donde logró, al lado de su socia Silvia Martínez, posicionar la marca en otro ámbito y hacer un gran trabajo por el arte colombiano. En la marcha es como ha aprendido a seducir a la empresa privada para realizar eventos culturales no necesariamente comerciales pero que al final tienen una gran repercusión en el mundo del arte, de las letras, del cine y de la música. Son precisamente esos mundos que aparentemente son innecesarios pero vitales a la vez, los que realmente le mueven las entrañas, por los que cree y por los que vale la pena luchar. “Hay que tener una buena musculatura y voluntad política para mover este tipo de proyectos”.
Es consciente de que tendrá que luchar contra muchas cosas porque lo alternativo supone casi siempre nadar contra la corriente. Con la sensatez que la caracteriza porque habla sin filtro, asegura que necesita aprender del mercado y saber cómo mover una película en el exterior. Por esta razón, tiene planeado asistir a los festivales de cine más importantes, como Cannes, Berlín, Sundance, y uno que le emociona, el de Toronto, auténtico y subversivo, que ha ganado un espacio importante en este mundo.