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“Soy un hombre divertido”

Wilfrido Vargas, el cantante dominicano que revolucionó el género del merengue, se presentará el viernes en Bogotá.

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El Espectador
02 de septiembre de 2009 - 11:00 p. m.
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¿Lo mejor de República Dominicana?

El merengue.

¿Heredó la vena artística de sus padres?

Sí, y también toco el acordeón como mi papá.

¿Qué pasó con el grupo Los Beduinos?

Los tenemos hoy en día, así se llama la orquesta.

¿Qué tiene el merengue que no tengan otros ritmos?

Sabor congénito.

El merengue que lo enrumba.

El jardinero.

¿Cuántos premios ha ganado?

No los he contado.

¿Y en dónde los tiene?

Por ahí.

¿Será que por la plata baila el mono?

Sí, definitivamente.

¿Todavía baila como el perrito?

Por supuesto.

¿Cómo va su jardín de rosas?

Muy bien, floreciendo.

¿Wilfrido es un hombre divertido?

Totalmente.

¿Cuándo mueve la colita?

En la noche.

¿Se considera romántico?

Absolutamente.

Lo más cursi que ha hecho por amor.

Caerme de una bicicleta porque le quería dar un beso a mi novia y se me volteó la bicicleta.

¿Qué ha hecho por despecho?

Una canción.

La canción suya que más éxito ha tenido.

El africano, de Calixto Ochoa.

La que más le gusta.

El jardinero, es la más experimental.

¿Y la que usa para enamorar?

Amor casual.

¿A qué le pone merengue?

A la vida.

Un cantante que lo haya inspirado.

Johnny Ventura fue la persona que sirvió de modelo para mi carrera, un merenguero antes que yo.

Un deporte.

El béisbol.

La comida que más le gusta.

El arroz.

Un artista colombiano.

Israel Romero.

¿Cómo le va con el vallenato?

Demasiado bien.

El vallenato que más le gusta.

La creciente, del Binomio de Oro.

¿Qué le da placer?

La sonrisa.

Un proyecto.

Ayudar a los jóvenes a hacer lo que quieren hacer.


Lo que más le gusta de Colombia.

Su todo.

¿Y lo que no?

No existe.

Un sueño.

La justicia

¿Qué le saca el mal genio?

El sarcasmo.

Un pecado.

Que me gustan todas.

¿A qué edad notó que podía ser cantante?

A los seis años me llevaron a los actos del Gobierno y empezaba a cantar con mi hermano.

¿Cuál era su sueño de niño?

Tocar trompeta. Siempre quise hacerlo y fue  encantador lograrlo.

¿Junto a quién le gustaría cantar?

Frente a Tabú Combo.

Su primer trabajo.

Cartero.

Una mujer admirable.

Mi madre.

Un defecto.

Obsesivo con todo, todo lo quiero ya.

Un ‘hobby’.

Leer.

Un lugar.

París.

La compañía perfecta.

La mujer coincidente.

Una decisión difícil de tomar.

Casarme.

Una desafinada.

Haber querido aprender a tocar violín, porque no sirvo para eso y se reían de mí.

Una presentación inolvidable.

En el anfiteatro de Altos de Chavón, en República Dominicana, porque estuvo Sinatra y después yo.

¿Qué le ha dejado la música?

Toda mi felicidad.

¿A qué le pone empeño?

A la lectura para la crianza de mis nietos y a la formación de talentos jóvenes.

¿Qué lo hace llorar?

La solidaridad.

Su mayor orgullo.

Mis hijos.

Por El Espectador

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