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“Sufro de pánico escénico”

Confesiones de Wálter Silva, el humilde llanero nominado por segunda vez al Grammy.

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El Espectador
30 de septiembre de 2009 - 11:00 p. m.
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¿A quién no le caminaría más?

A la disquera si no ganamos el Grammy.

¿Y a qué le seguiría caminando?

A la disquera si ganamos el Grammy.

¿Qué es lo más llanero que tiene?

El haber nacido en el Llano.

El mejor intérprete de música llanera.

Tirso Delgado.

¿Qué le falta a este género en el país?

Que haya casas disqueras que le apunten al folclor, al joropo especialmente, porque son pocas las que lo hacen. Mi gerente se le apuntó y ya lleva un Grammy y dos nominaciones.

¿En dónde le gusta cantar?

Soy feliz cantando en el Llano, en los pueblos.

Además de cantar, ¿para qué más es hábil?

Escribo muy bien, porque soy periodista, pero no ejerzo.

Un recuerdo de Pore, en Casanare.

Mi humilde crianza, recuerdo mucho mi burro Mojino y el día que le quebré un árbol de aguacate a mi tío Pablo para sacar un palo y arriar mi burro.

¿Por qué le puso Mojino?

Por el color, era más o menos gris.

¿A quién cantó su primer joropo?

A los cantadores de entonces. La primera canción que hice fue Pentagrama llanero, en ella nombraba a los cantantes que sonaban en 1991: Milton Pérez, Jorge Romero y Gustavo Vásquez.

¿Y qué edad tenía?

Veinte añitos.

El joropo que más le gusta cantar.

Los mangos, se trata de un noviazgo. Le escogía a la niña los mangos más maduritos y con eso la “endiablaba”.

¿Y baila joropo?

Muy poquito.

Su defecto.

Soy introvertido, prefiero cantar en los pueblos porque me asusto un poco cuando es en un escenario “de mucha etiqueta”. Sufro de miedo escénico.

Una cualidad.

Querer estar vigente en la música.

¿En verdad los niños llaneros bailan joropo antes de aprender a caminar?

Sí, incluso cuando están en el vientre. Si se les pone joropo, ellos se mueven.

Su mentor.

Silvestre Gutiérrez, mi abuelo materno.

¿Sus hijos también cantan?

Marlon, el mayor, lo hace en la coral de Yopal, pero lo retiré porque le estaba yendo mal en el colegio.

¿Por qué no le fue bien en el concurso ‘Las estrellas llaneras’?

Porque los cantantes tenían buena capacidad interpretativa, mantenían la voz en forma extraordinaria. A pesar de que muchos empezaron conmigo, a ellos les iba mejor.

El concierto que nunca olvidará.

Tres: uno en Puerto Carreño (Vichada), otro en Granada (Meta) y el “Cimarrón de oro” en Yopal.

Su inspiración.

Me inspira el Llano, los sentimientos, los desamores y el trabajo del campo.

La ciudad del Llano que más le gusta.

Pore. Es un pueblito.

¿Por qué su segundo disco pasó casi inadvertido?

No sólo el segundo, al tercero, al cuarto y al quinto les pasó lo mismo, porque cantaba un joropo más comercial. Cuando grabé música más criolla volví a pegar.


¿Qué significa para usted una segunda nominación a los Grammy?

Que el joropo tuvo la posibilidad de llegar a competir con la música de Latinoamérica, que es lo más grande.

¿Se llevará el premio este año?

Lo veo supremamente difícil, está complicado. Pero la mano de Dios lo puede todo.

Un proyecto.

Grabar un nuevo disco cuando llegue de los Grammy. En mayo lo estrenaré.

¿A qué le falta cantarle?

Siempre le he cantado al Llano y le seguiré cantando, porque es infinito. Me moriré y no habré terminado de escribirle.

¿Cómo es Wálter cuando no está en el escenario?

Soy poco amiguero. Cuando no estoy en Yopal, estoy en Pore, o preferiblemente en La Plata, en la finca de mi tío Pablo haciendo labores de campo y comiendo gallina.

Su pasión.

El Llano. Sé que suena repetitivo, pero significa mucho para mí.

Su deporte.

Juego fútbol. En Yopal tenemos un equipo de cantantes y coleadores.

¿Y tiene caballos?

Acabé de comprar mi primer cuarto de milla puro, se llama Araguané.

Su comida favorita.

Toda la que hace mi mamá, especialmente la carne asada.

Lo mejor de ser llanero.

Pararse y contemplar el infinito, tener todo a mano y que la brisa le pegue a uno en la cara cuando se monta caballo. Eso es lo más bello.

¿Quién le enseñó a tocar el cuatro?

Unas vacaciones ahorré $3.000 trabajando, mi mamá puso otros $4.000 y sacamos un cuatro fiado. En Pore, un amigo me enseñó las primeras notas, luego me volví cansón practicando, tenía que salir de la casa y sentarme debajo de un árbol, porque a mi papá le molestaba que tocara.

Su sueño.

Que mi música siga vigente.

¿Cuántos años tenía cuando compuso ‘El romance del coleador’?

Tenía 19 años; al año lo canté.

¿Cuál fue la fórmula para que la canción ‘A que te dejas querer’ tuviera éxito en el Llano?

El lenguaje sencillo del texto y un ritmo antiguo rescatado.

¿Por qué su música gusta tanto en Venezuela?

No es diferente a lo que graban en ese país, donde existe un fenómeno que se llama ‘Jorge Guerrero’, que es música criollita. Y como yo volví a las raíces del joropo, les gustó.

¿Será que allá es más apreciada la música llanera?

En Venezuela el joropo es el principal folclor nacional, mientras que el nuestro es la cumbia.

¿Monta caballo?

Sí.

Por El Espectador

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