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Tejiendo ideas con texturas

Jorge Lizarazo, el arquitecto que se ingenió la manera de hacer arte con textiles.

Juan Carlos Piedrahíta Betancourt

10 de octubre de 2008 - 08:38 p. m.
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Por casualidad estudió arquitectura. Su deseo era ser veterinario, pero las influencias familiares pesaron más que sus anhelos. Pronto se aburrió de su profesión y encontró en el diseño de interiores una diversión incalculada. Aprendió sobre carpintería, conoció los secretos de la adecuada iluminación y se enteró de las bondades de las telas. Así comenzó su trato con los textiles y desde entonces mantiene una cálida relación que, desde el primer segundo, se mueve sobre una especie de alfombra roja.

A pesar de que se hartó de los planos y maquetas, cada proyecto que emprende Jorge Lizarazo lo asume como un ejercicio arquitectónico. Para él la base de todos los textiles siempre es arquitectónica porque tiene una estructura, unos procesos y unos acabados, tal como si se tratara de una edificación.

“En algún momento de mi vida decidí que no quería seguir trabajando con la arquitectura tridimensional, sino que quería abordar los textiles como forma de expresión. Ahora mi reto es entender la forma en que todos esos textiles adquieren tres dimensiones y el proceso se vuelve muy interesante”, comenta Jorge Lizarazo, quien se siente como un alquimista sin formación de textilero, pero con toda la autoridad para experimentar y creer que su estudio es una suerte de laboratorio.

Ahora está concentrado en “Tejer la luz”, su nueva exposición de arte textil contemporáneo, expresión con la que no se siente muy cómodo, pero se conforma al no encontrar otra nomenclatura que defina con certeza aquello que ronda su cabeza durante las 24 horas del día. En esta muestra está su primer tapete, un textil elaborado en cobre, hasta su más reciente creación: un tapizado en degradé, que despierta la curiosidad de los transeúntes del centro de Bogotá.

“Lo que caracteriza nuestro trabajo es el factor sorpresa y lo que siempre pasa es que la sala de mi casa recibe el tapete que nadie quiere y cuando alguien me visita me dice: ‘Eso es lo que he estado buscando’, y se lo llevan. No dura un textil más de dos meses en mi casa. Muchas veces la gente no lo ve en la muestra, pero les gusta cuando lo ven de manera práctica en un hogar”, manifiesta Lizarazo, un personaje que, según dice, está en el camino de convertirse en artista y no lo quiere lograr pisando un tapete de rosas.

“Tejer la luz”. Jorge Lizarazo. Hasta el 7 de noviembre en la Alianza Colombo Francesa. Sede Centro. Carrera 3ª N° 18-45. Teléfono: 341 13 48 - 336 09 64.

Por Juan Carlos Piedrahíta Betancourt

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