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¿Cómo están hoy las relaciones entre Francia y Colombia?
Están muy bien en todos los campos. Hay constante diálogo político y nos está yendo bien en el campo económico. El intercambio cultural, la cooperación universitaria y científica son muy dinámicos.
¿Qué tal la imagen que tienen los europeos sobre Colombia?
Todavía hay que trabajar para que la percepción que se tiene del país sea la más objetiva posible.
¿Cómo ha cambiado el país desde que lo visitó por primera vez?
Después de 25 años de mi primera visita en el año 1985 y tras mi segunda estadía hace 15 años tengo la sensación de que ya no respiro el mismo aire, en particular en Bogotá. Me da mucho gusto ver cómo lo bogotanos se han apoderado de su ciudad.
¿Cuál es el negocio entre Colombia y Francia que usted piensa consolidar?
Tenemos varios proyectos en todo lo que tiene que ver con la aeronáutica y transportes públicos. Pero nuestras relaciones económicas no se limitan a eso.
¿Cuál es el tema que más le preocupa de Colombia?
El invierno que está azotando a casi todo el país. También nos preocupa la paz y estamos muy atentos a las iniciativas para la reparación de las víctimas.
¿Cómo le fue como embajador en Venezuela?
Me fue bien, estuve cuatro años. Tener el honor de representar a mi país en la región por la cual tengo un entrañable interés es la mejor manera de desempeñarme como diplomático.
Un lugar para perderse en París.
Hay tantos lugares… Creo que la Isla de la Cité, que es donde nació París, la antigua Lutecia.
Un buen café en Bogotá.
Juan Valdez.
¿Cómo evalúa la gestión de su antecesor?
Para mí es un privilegio y una suerte tener que suceder a un diplomático de la calidad de Jean-Michel Marlaud.
¿Cómo les fue en Les Belles Etrangères realizada recientemente?
Fue un homenaje muy exitoso a la literatura colombiana a través de 12 de sus mejores representantes actuales.
¿Cuál escritor nacional le causa mayor interés?
En este momento, me impresiona mucho el trabajo de William Ospina.
El primer escritor que lo acercó al país.
Como para mucha gente, fue Gabriel García Márquez. Antes de venir empecé de nuevo la lectura de Cien años de soledad.
¿Qué libro de literatura colombiana regalaría a un amigo?
Recomiendo la lectura de Ursúa, de William Ospina, es una lección de historia y de castellano.
La última película colombiana que vio.
Golpe de Estadio, la vi en el Festival de Toronto y me gustó mucho. Tengo que ponerme un poco al día con el cine colombiano.
¿Le gusta el fútbol?
Sí. Me mantengo al tanto de la actualidad deportiva en general. Soy hincha del Bordeaux. Aquí sé que el Once Caldas está celebrando su triunfo.
¿Cómo ha sentido la Navidad en el país?
Me llaman la atención las iluminaciones, se respira un aire de fiesta, pero hay un contraste con la preocupación por los efectos de las intemperies en gran parte del país. Hay muchas personas que pasaron una Nochebuena en condiciones muy difíciles.
¿Qué extraña de Francia?
En este momento a mi hija, que es estudiante en París.
Un sabor colombiano que se llevaría para Francia.
Ya me llevé el ajiaco. Lo hacemos a veces en casa, la dificultad es conseguir la guasca. Me encantan también las empanadas de pipián.
¿Qué tan diplomáticos le parecen los colombianos?
Siempre son acogedores, desde ese punto de vista tienen algo de buenos diplomáticos.
Un lugar en Colombia por descubrir.
Creo que empezaría por Popayán.
¿Cuál es la costumbre colombiana que más lo ha impactado?
Una combinación inteligente entre buenos modales y espontaneidad.
Un autor para acercarse a Francia.
La lectura de la obra de Balzac me parece fundamental.
¿Y los franceses son tan románticos como dicen?
Espero que lo sean…
¿Qué le gusta hacer cuando no está en su trabajo?
Me gusta leer y me encanta montar a caballo (pero me falta tiempo). Creo que el mejor caballo que he tenido, lo tuve en Colombia, se llamaba Capitán Nemo. También me gusta pasear por Bogotá, caminar los domingos y días feriados con los bogotanos.
¿Qué soñaba cuando era niño?
Quise ser piloto de la aeronáutica naval, pero no me imaginaba lo difícil que podía ser.
¿Ya leyó el libro de Íngrid Betancourt?
Es un gran libro, un testimonio importante sobre la condición de los secuestrados.
¿Qué lo saca de casillas?
No soporto la violencia y el sufrimiento animal. Creo que quien no respeta los animales no se respeta a sí mismo y por ende al género humano.
¿Qué música le gusta escuchar?
La ópera, el jazz. También me gusta el vallenato por sus melodías y su nostalgia escondida.
¿Es bueno para bailar?
No lo sé, hay que preguntárselo a mi esposa…
¿Cuál es el mayor interés de Francia en Colombia?
El diálogo político con un país importante en el concierto de las naciones Sudamericanas y que dentro de pocos días se reincorporará al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el diálogo cultural y la cooperación universitaria y científica (Colombia es la segunda fuente de estudiantes latinoamericanos en Francia), el desarrollo de nuestros intercambios económicos.
¿Francia sigue siendo el principal empleador extranjero en Colombia?
Parece que sí. Las empresas nunca han dejado a Colombia sin importar las circunstancias.
¿Sigue Francia colaborando con el tema de los secuestrados?
Hemos recibido secuestrados liberados. Tenemos claro que es un tema importante en la relación bilateral.
¿Qué les podemos ofrecer a los franceses desde Colombia?
Grandes escritores. Buscamos mantener esa relación de confianza que existe. El mejor mensaje es la calidad de la cooperación en el intercambio de universitarios.
Usted es un apasionado por la historia. ¿Cuál episodio de la historia colombiana le causa mayor curiosidad?
La época de independencia. Las figuras de Antonio Nariño, Simón Bolívar y Santander. .. También me parece importante lo que está sucediendo hoy en día.
Un colombiano que admire.
Serán tres y mujeres: La Primera Dama por el empeño con el cual se dedica a la situación de emergencia del país, a Carmen Palencia de la asociación de víctimas para la restitución de víctimas a quien galardonamos con el primer premio franco-alemán Antonio Nariño y por supuesto a la Canciller María Ángela Holguín por el extraordinario balance de su gestión en tan poco tiempo.
Lo menos diplomático que tiene.
Trato de ser franco en todas las oportunidades respetando al mismo tiempo al interlocutor. Pero, pensándolo bien me parece que son precisamente las cualidades que se deberían exigir de un diplomático auténtico.
¿Qué proyecto personal le gustaría hacer en Colombia?
Tengo un sueño pero no lo puedo revelar hasta que no se realice. Tiene que ver con la música y la cooperación cultural entre los dos países.
¿Qué acciones van a implementar frente a la ola invernal en el país?
Estamos movilizando recursos concretos y pensando en la mejor manera de acompañar a Colombia en la reconstrucción o la rehabilitación de las zonas afectadas.
Lo que más le gusta de los colombianos.
El calor humano que trasmiten pero es un sentimiento muy compartido por muchos de mis compatriotas.