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De la Rué estaba en la sala de espera del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar con el anhelo de ser padre adoptante y recibir su hijo de seis años al que sólo conocía por medio de fotografías.
Después de una larga espera el bebé llego acompañado de un funcionario. Lo primero que hizo este director de noticias fue abrazarlo muy fuerte sin querer dejarlo escapar.
A partir de aquí el amor los unirá y cultivarán una serie de valores que sobrepasa todo aquello que va ligado a lo físico y lo que comúnmente se llaman lazos de sangre.
Muchas de las personalidades del país optaron por este proceso. Ellos cuentan como algún día encontraron el camino para poder dar y recibir un poco de amor.
Después de varios exámenes, el médico le advirtió a Julio de la Rué sobre el riesgo que corrían al tratar de ser padres, pues su esposa ya había sobrepasado la edad límite recomendada para quedar en embarazo. Así que les aconsejó tomar la adopción como una buena alternativa para poder realizar su sueño.
Para el director de noticias este proceso fue duro pues el ICBF entrega a los niños teniendo en cuenta la edad de sus papás, así que a esta pareja de padres le fue dado un niño de seis años: “No fue fácil, pues el niño venía de un proceso muy fuerte: tuvo que pasar por cuidados de vecinos, padres sustitutos. Él estaba muy confundido”.
Por ser un niño ya grande, sus reacciones ante este cambio fueron muy impresionantes: “Poco a poco se va a ir acoplando… ya le hemos presentado a varios amiguitos, y ha hecho su grupo de juegos… él se irá adaptando a esta nueva vida olvidando la de hace un tiempo atrás”.
Esta misma decisión influenciada por el sentimiento de protección y amor lo vivió el periodista económico de Noticias Caracol J.J. Pinilla.
Gabriela Pinilla es la mimada de su casa por parte de sus papás y hermanos. Esta niña traviesa e inteligente hace parte de esta familia desde el 2006: “Pato y yo no pudimos quedar embarazados y tenemos mucho amor para dar. Nosotros vemos a tantos niños en la calle, abandonados, sin protección, que necesitan cariño, y decidimos brindar todo el amor que ellos requieren”.
El proceso para tener a Gabriela en sus brazos duró siete meses. A J.J. le tocó viajar a Brasil por cuestiones laborales, así que los talleres que se hacían antes de entregar a los niños a sus padres por parte del Bienestar Familiar quedaron aplazados.
Antes de tener a Gabriela, Pinilla no tenía ninguna expectativa en particular sobre las características físicas del bebé, lo único que quería era que fuera niña, ya que tiene dos hijos varones, uno de 26 años y otro de 18, de su anterior matrimonio.
Cuando la bebé llegó, el cambio en sus vidas fue muy notorio. Gabriela es ahora el centro de atención. A pesar de que han pasado varios años, Pinilla no deja de recordar el primer día que empezó a hacer parte de la familia: “Es un momento indescriptible. Mi esposa la recibió y luego me la pasó. Gabriela me veía como si se preguntara: ¿él quién es? Ella no lloró para nada y le di un fuerte abrazo”.
Así como las anteriores historias de vida en búsqueda de brindar amor y crianza, existen aquellos casos de adopción de personas solteras que empiezan una nueva etapa en su vida y deciden aceptar el desafío de ser padres.
El presentador de Tv, César Escola, tiene como gran reto en la vida ser papá soltero y está seguro de que puede sacar a un niño adelante solo.
Hace dos años, Escola atravesó un proceso de adopción de 14 meses para poder tener a Martín en sus brazos: “Antes de adoptar pasas por una serie de talleres que te preparan para cuando tu bebé llegue. Mucha gente tiene la fantasía de que uno va y elige. ¡Pero no! Uno toma con amor esa adopción, venga como venga: rubio, oscuro, ojos verdes o cafés. Igualmente hay que aceptar su carácter”.
Gracias a Martín la vida de César cambió del cielo a la tierra, y la responsabilidad de ser padre le dio más sentido a su existencia. “La primera vez que tuve al bebé fue maravilloso: hablé con él, entramos a casa y le dije: ésta va a ser tu casa y yo voy a ser tu padre hasta que Dios lo permita”.
Igual que Escola, la directora de Noticias Caracol, Lucía Madriñán, también vive la experiencia de ser mamá soltera.
El día en que Madriñán sintió que había llegado la hora de tener compañía, optó por ser madre adoptante: “Nunca tuve la idea de quedar en embarazo, así que la adopción me pareció una buena alternativa para tener un hijo”.
Al llegar la hora, Lucía pensó en que sería mejor tener a su lado una niña: “Cuando Valentina crezca, será más fácil para mí, ya que puedo saber qué está sintiendo ella. Los hombres son absolutamente distintos, así que no me hubiese podido complementar totalmente con él”.
El proceso para tener a Valentina no fue fácil. Madriñán tuvo que esperar un año para poder tener a su hija en sus brazos: “Primero fui a un lugar y me pusieron trabas y algún día llegué a Pisingos. Cuando estaba ahí me sentí en casa, me dieron una confianza enorme. Son cosas de mi Dios, si la hubiese tenido en mi vientre no sería tan parecida a mí”.
Madriñán confiesa que vivió su propio parto y como cualquier madre sintió miedo en todo el proceso: “Los tuve todos, a cada rato me preguntaba: ¿cómo estará, a quién se parece, tendrá frío, hambre, será que voy a ser capaz? Yo sólo le pedía a mi Dios que fuera la mamá que esa niña necesitaba en su vida”.
Es así como estas historias de vida hacen recapacitar sobre la importancia que tiene la familia en la sociedad y que por medio de la adopción se puede generar un encuentro de dos necesidades y un intercambio de amor.