La hija de uno de sus primos duerme con el muñeco. La pequeña, claro, tiene dos años, le quitó los alfileres a su peluche favorito, no le interesa establecer para qué sirve el vudú y, muy probablemente, no tiene ni idea de quién es Hugo Chávez. Pero el caso es que una versión bastante particular de ese personaje polémico la acompaña durante las más tiernas horas de su día.
¿Con quién soñara la niña? Ni idea. Lo cierto es que su familiar lejano nunca se imaginó que su creación provocara sentimientos tan transparentes. Y es que ese muñeco, o Chavecito como lo denomina su creador, no corresponde a sus ideales como artista, pero tampoco se acomoda a su labor de publicista. Es una manifestación cultural que responde a un fenómeno de los medios masivos de comunicación.
Esa es la opinión de Nicolás Mendoza, el responsable de la creación del “Chávez, personal vooddo doll”, la cabeza de la firma Incorrecto, que respalda al muñeco, y el encargado de establecer las instrucciones de uso, en las que se aclara: “Este muñeco tiene cualidades mágicas de poder inimaginable, atrae buena suerte y aleja a los malos espíritus. Si desea que el ser amado regrese en tres días, envuelva el muñeco en hojas de plátano, guárdelo en un sitio oscuro y salga a buscar al indio amazónico, porque este muñeco no sirve para eso. En caso de invasión extranjera, use los alfileres para defender la patria”.
Nicolás Mendoza estudió arte y arquitectura pero por cuestiones de la vida terminó trabajando en publicidad y en ese campo ha podido desarrollar lo que más le interesa: investigar y profundizar en la comunicación.
No le gusta mucho que lo llamen publicista, pero sin duda es mejor que aquel pretencioso nombre de “creativo” con el que se resume la forma como se gana la vida.
“Me interesan los temas que estén relacionadas con la comunicación. En mi columna de crítica de cine en la Revista Arcadia puedo hacer algo que no logro en la publicidad y eso es decir lo que quiero, además de ejercitar la redacción, la capacidad de escribir. Cuando hago una cuenta de cobro, siempre trato de hacerla interesante”, comenta Mendoza, quien quiere destacarse en todas las facetas en las que incursiona y le huye a las especializaciones porque si se concentra en una sola labor perdería de vista los demás horizontes que le llaman la atención.
En este momento está en la tarea de dibujar una acuarela cada día. A veces lo logra, otras no, pero mientras está pintando, su cabeza no abandona su marca Incorrecto. Y así tiene que ser, pues los acontecimientos del día son los que marcan la pauta.
“El proyecto se llama Incorrecto y lo que queremos hacer es establecer el clima de opinión que proyectan los medios de comunicación y condensarlo en un objeto que se pueda vender, así como lo que pasó con Chávez. Es una idea comercial que está muy relacionada con el sentir de la nación”.
En lo relacionado con el presidente bolivariano, el muñeco ya arrojó sus primeros resultados. Después de pocos días de estar en el mercado, Hugo Chávez, el real, dijo que la guerrilla estaba en la obligación de liberar a todos los secuestrados. Muchos periodistas y columnistas opinaron que eso había sido por obra y gracia del vudú.
Hace poco se conoció la existencia de un muñeco similar, pero con el rostro de Nicolás Sarkozy y otro con la figura de Ségolène Royal. A Nicolás Mendoza no le gusta jugar en dos bandos, él prefiere tener una opinión sólida y expresarla, así sea de un modo “Incorrecto”.