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Una apuesta de moda

Ashes, de Vanessa Gómez, es la colección ganadora de la convocatoria que realiza la publicación en busca del diseñador revelación del país. Colombiamoda 2014 comienza mañana.

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Rocío Arias Hofman
21 de julio de 2014 - 02:00 a. m.
Angélica Gallón, editora de la revista ‘Fucsia’.   / Cortesía
Angélica Gallón, editora de la revista ‘Fucsia’. / Cortesía
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Desde hace diez años, la publicación que dirige Lila Ochoa se toma el trabajo de escudriñar qué están haciendo los creadores noveles a través de un concurso que selecciona una propuesta de moda y cuyo equipo de producción, liderado por Ana María Londoño, acompaña la concepción y ejecución completa de un desfile. Esta colección ve la luz, ante el público, en el escenario creado anualmente por Inexmoda en Medellín.

El impacto que recibe el diseñador elegido en esta convocatoria va más allá de lo mediático, pues los requisitos de participación exigen, entre otros, conocimiento técnico demostrado con estudios académicos y una mínima experiencia profesional que dé cuenta del valor empresarial del candidato. “Les cambia la vida”, adelanta Angélica Gallón, editora general de Fucsia. “Pasan de luchar solos contra la industria a mantener diálogos cercanos con diseñadores mentores de su trabajo, como Olga Piedrahíta o Juan Pablo Socarrás, y entender a fondo otras dinámicas que implica haber elegido esta profesión”.

La expectativa ante la presentación de Ashes, la línea femenina creada por Vanessa Gómez —tándem creativo del también diseñador Nicolás Rivera, fundador de la marca A New Cross—, resulta una buena oportunidad para tomarle la temperatura al aspecto creativo que vive el sector por cuenta de los más jóvenes.

Así se suscita esta conversación con Angélica Gallón (comunicadora social de la Universidad Javeriana de Bogotá), una mujer que se vio abocada —después de un viaje a Estados Unidos en 2001 en el que sufrió un cambio físico enorme al engordar— a relacionarse con la ropa de una manera muy distinta a como lo había hecho hasta entonces. Comenzó a hacer prendas propias y venderlas —con cierto éxito, como ella misma dice— bajo la marca Guelique. Pero fue su tesis laureada, basada en esta experiencia, la que enfocó su carrera. “La titulé Moda para incomodar. La política detrás del vestido. En 2008 se convirtió en cátedra en la Javeriana, como materia electiva abierta a todos los estudiantes. Una clase que dicto para entender cómo dialoga la moda con asuntos tan diversos como la economía, las enfermedades, la realidad social, entre otros temas”, precisa la periodista, quien también formó parte durante ocho años del equipo editorial de este periódico.

Me comenta usted que los integrantes del jurado del concurso Fucsia 2014 —el fotógrafo Kamo, la diseñadora Mónica Holguín, representantes de las compañías patrocinadoras Primatela y Esdén, así como Lila Ochoa, Ana María Londoño y usted misma por parte de la revista— se vieron sorprendidos este año por varias novedades. ¿Cuáles exactamente?

Desde diciembre de 2013 hasta abril abrimos la convocatoria. El último día llegó la mayor parte de las propuestas. Aunque el volumen de participantes fue similar al del año pasado (una veintena), la calidad fue radicalmente diferente. En 2012 el concurso se declaró desierto porque no encontramos nada del perfil que plantea Fucsia. En 2013, Ana María Londoño visitó talleres y se dio cuenta de que los diseñadores no habían seleccionado bien el trabajo que habían presentado. Así descubrió a Manuela Álvarez, la joven diseñadora. Anteriormente, este espacio para nuevos talentos lo habían abierto Aldea y OnA, con nuevos materiales y siluetas, propuestas orgánicas. En la revista resolvimos apostarle a la vanguardia. Que la abstracción y un lenguaje propio sean los elementos característicos de nuestros seleccionados.

La sorpresa de este año nos la reservó la manera en que se presentaron los proyectos candidatos. Antes llegaban bolsas de plástico con las prendas. Esta vez, la comunicación generaba —de entrada— otro tipo de acercamiento. Era muy alentador y vibrante comprobar que la calidad era generalizada. Se notaba que las propuestas habían sido trabajadas durante un tiempo largo, a conciencia. Fueron seis candidatos seleccionados de los veintitrés que llegaron. De los cuales quedaron tres marcas finalistas: Carlo Carrizosa, Andrea Landa y Ashes. Nos sorprendió lo bien entrenados que estaban. Quienes no habían estudiado fuera, habían sido asistentes de diseñadores y firmas internacionales; lograron colarse en el mercado de la moda. Estos diseñadores dejaron de percibir la noción de construcción de marcas como algo pesado y hoy en día forman parte de una nueva generación que no pelea si es diseñador o marca. Son una marca, punto. Se entienden empresarialmente y además son conscientes de lo esencial, que es la comunicación de su trabajo. La generación de quienes hacían buena ropa pero se perdían a la hora de contar cómo hacían y qué hacían ya pasó. Aquí recibimos cajas esmeradas con la narrativa en su interior, catálogos hechos por un director creativo, detalles capaces —por su calidad e impacto— de hablar por la marca.

¿Cómo “leen” la moda estos diseñadores?

Los encuentro muy alienados con las tendencias mundiales de moda. Siento que están leyendo los informes de tendencias contemporáneas. Vanguardias —japoneses y belgas— en el caso de Ashes; tribales y mujeres internacionales en el caso de Andrea Landa. Son creadores que entienden la moda como una construcción propia para estar en el mundo, más allá del mero uso de unas prendas. Se les nota, a través del styling, de la selección de sus colaboradores, de su actitud. Se nota que además desean darles una dimensión local a sus productos, ubicarlos en Colombia claramente. Me encontré con jóvenes que aunque hablen de vanguardia, como Ashes, trabajan con sastres tradicionales, zapateros colombianos artesanales, sombreros producidos en el barrio Restrepo de Bogotá. Andrea Landa lleva apenas ocho meses de regreso a Colombia después de haberse formado en el Instituto Marangoni (Milán) y ya ha ganado cierto reconocimiento.

¿Y tienen claro quiénes serán sus consumidores potenciales?

Otro factor que nos llevó a decidirnos por Ashes es justamente la claridad que tiene sobre su público consumidor. Vanessa Gómez, la diseñadora, junto con Nicolás Rivera, ya han tenido la experiencia de vender la línea masculina de A New Cross en Washington y en París. Con Ashes logran depurar su propio trabajo, por ejemplo, a partir del romanticismo (caída de las telas, siluetas) para enfatizar su relación con otro público. El valor de Ashes tiene que ver con el fondo y la forma, con su madurez para afrontar el hecho de concebir y producir moda. Sin embargo, les veo dos problemas: sus pasarelas pasan inadvertidas porque son negras, oscuras, siempre iguales. Sus prendas están llenas de detalles y en desfile no se ve nada de sus botones, sus mangas, sus acabados. El reto del desfile Fucsia es que, con esta limpieza y con estas prendas, se logre llegar a mucha más gente y mejor repercusión visual. Hay unos acentos naturales en ellos: su paleta, su estilo, pero deben generar, en la distancia, más emociones. Por suerte tienen inspiraciones claras. Y su vínculo real con lo artesanal seguramente brillará por sí solo. Por ejemplo: los sombreros de fieltro negros hechos a mano.

La industria nacional, afectada por el contrabando de textiles, prendas y calzado terminados, les dice a los diseñadores colombianos que definan su producción en los detalles para lograr llegar al mercado internacional y diferenciarse. ¿Lo están haciendo? ¿Los creadores locales también creen que por ahí es el camino?

Compruebo a diario que el diseñador colombiano no teme conquistar el mercado extranjero. Me sorprende el caso de firmas colombianas, como el de A New Cross y el beach-wear creado en Colombia, que comenzaron vendiendo fuera y luego regresaron. Pero antes de pensar en ese consumidor internacional, creo que el diseñador debe concentrarse en conquistarse a sí mismo. Que sus prendas valgan lo que quieren ser, tanto en el detalle como en el concepto. Que comprendan bien lo que los diferencia del resto, como es el caso de vanguardia definida de Laura Laurens. Con Carlo Carrizosa, finalista en el concurso de este año, sentimos que podía ser una marca internacional, pero debe ser más personal. Por otro lado, está el ejemplo claro de diseñadores consagrados que insisten en su personalidad, tanto en Colombia como fuera de ella. Pepa Pombo, Olga Piedrahíta y Amelia Toro, por ejemplo.

Hay marcas masculinas, como Juan, que tienen clarísimo para dónde van. Todos van hoy de fiesta vestidos de Juan. Hay ahora una fast fashion con diseño colombiano. La gente joven sólo se viste de marcas. Han llegado las firmas internacionales y el mercado nacional no estaba preparado. Los diseñadores consolidados en Colombia tienen su mercado, pero los nuevos tienen que democratizarse, entender bien su marca y lograr trabajar su nicho.

¿Con qué tipo de expectativas llega a Colombiamoda 2014?

Es la oportunidad de seguir el rastro de los diseñadores, de comprobar su capacidad de perfilar propuestas en la pasarela. Desde luego, va a ser interesante conocer gente nueva en combinación con los diseñadores de peso. La apuesta por el diseño joven es más que necesaria, como plataforma de lanzamiento para los nuevos talentos a la que se tienen que sumar iniciativas públicas y de consumo local. Es un proyecto colectivo en el que debemos estar todos comprometidos.

¿Qué tipo de retos tiene este año una publicación especializada como la suya para impulsar la moda en Colombia?

Tenemos que acercar la moda al consumidor. Nuestro desafío es dar argumentos de fondo. Como publicación nos tenemos que engranar con la industria, como en Estados Unidos, donde son verdaderos depuradores de la moda. No podemos estar solamente expectantes y vigilantes, tenemos que estar ahí, “engranados” con la industria. Además debemos rescatar este sector, como periodistas, del segmento puramente de farándula. Como país nos definimos enormemente a través de la moda. Le tenemos que decir a nuestros público que el tema no es hablar de trapos sino una manera de construir país.

* Periodista independiente. Creadora del medio de comunicación digital sobre moda en Colombia http://www.sentadaensusillaverde.com. Forma parte del jurado de los Premios Cromos de Moda 2014.

Por Rocío Arias Hofman

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