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Mónica Giraldo, Carlos Champi Benavides, Alfonso Espriella y Marta Gómez hacen parte de una nueva generación de jóvenes músicos colombianos dedicados a buscar su propia voz y a abrirse camino en el mundo de la música.
Teniendo como trasfondo común el lugar en el que estudiaron (Berklee College of Music) y abarcando géneros y estilos tan diversos como ellos mismos, estos jóvenes artistas parecieran representar la nueva cara de la música independiente en Colombia.
Después de varios años por fuera, Alfonso Espriella, Mónica Giraldo y Champi volvieron a Bogotá, donde trabajan con todo su conocimiento, sus ganas y su empuje, no sólo para dar forma a su música sino también para ayudar a sacar adelante la escena musical de nuestro país.
Marta Gómez, por su lado, proyecta su sombra desde Nueva York, lugar que ha encontrado propicio para su creación, para darse a conocer y para hacer sonar la música y el nombre de Colombia en los circuitos musicales estadounidenses de la world music.
En Bogotá o en Nueva York, haciendo pop, indie, rock, jazz, world music, folk, música acústica o latina, estos cuatro artistas se gestaron —coincidencia o no— en los fríos inviernos de Boston (Estados Unidos) y en las mismas salas de ensayo de la escuela que habría de proporcionarles exactamente lo que necesitaban para convertirse en el tipo de artistas que son hoy en día. Para cada uno de estos músicos, Berklee fue el espacio en donde establecieron el tipo de música que querían hacer y en donde lograron amasar una voz, un estilo y un sonido propios.
Como bien dice Mónica Giraldo: “Esta escuela nos dio la oportunidad de chocarnos con músicas de todo el mundo, compenetrar con músicos de todas partes y abrir la visión de cada uno”. Cualquiera que fuera su proyecto personal, todos sintieron que allí se permitía todo tipo de música sin necesidad de un rótulo, siempre y cuando fuese propia, buena y estructurada. Fue estando lejos y enfrentados constantemente a ritmos de todo el mundo que estos cuatro músicos se
“abrieron más a un sentido de lo latinoamericano” (Carlos Benavides) y se acercaron y apreciaron aún más la riqueza de la música colombiana. “Fue oyendo a tanta gente de todas partes cantar y tocar su música que me di cuenta de que aquello que los seres humanos tenemos por ofrecer es justamente lo que tenemos por dentro nuestro, nuestras raíces, nuestra cultura, esa música que no aprendimos sino que corre por nuestras venas”, confiesa Marta Gómez ahora que consolidó la voz que la define.
En Colombia, Champi, Alfonso Espriella y Mónica Giraldo se dedican enteramente a su proyecto musical como la prioridad básica en sus vidas. Se trata de buscar, día a día, la forma de esparcir la voz sobre sus trabajos de manera independiente, sin traicionarse. Para Alfonso Espriella, el ser independiente implica “autogestionarse, ser el motor de sus propios conciertos; trabajar como empresario, jefe de logística y artista, todo al mismo tiempo”.
Si bien en nuestro país los procesos, las metodologías de trabajo, la industria y la escena musical son un poco más lentos, dispersos y menos dinámicos que en la bien aceitada máquina estadounidense, estos jóvenes músicos colombianos creen firmemente que desde acá se pueden crear conceptos musicales muy interesantes. Para Carlos Benavides, la calidad del público colombiano (que radica en su alto nivel de receptividad y en su calor) y la posibilidad de devolver un poco de lo que aprendieron, dejar una huella y mejorar el entorno musical, compensan las carencias o las limitantes que pueda tener todavía el medio en Colombia.
Desde Nueva York, Marta Gómez sueña con volver algún día y hacer parte de los espacios que se están abriendo y que pueden seguirse dando, siempre y cuando haya un cambio de enfoque y “creamos que sí se puede vivir de ser artista y logremos quitarnos tantos estigmas con respecto a la vida de los músicos. Los artistas somos como cualquier otro profesional y merecemos ganarnos la vida haciendo lo que sabemos hacer”.
Habiendo encontrado su voz, estos jóvenes músicos están más que decididos a dejar rastro de su paso como artistas, y a trazar el nuevo rumbo que ha de tomar el círculo de la música en Colombia.