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Yidis Medina: "Soy una detenida a la que no le perdonan nada"

Desde la cárcel de El Buen Pastor habla de la decisión judicial de reingresarla a prisión por incumplir la detención domiciliaria. Afirma que respeta a la Corte Suprema y que acata la orden, pero no acepta el motivo. E insiste en que todavía la persiguen porque se enfrenta a "un monstruo de poder".

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El Espectador
22 de noviembre de 2010 - 02:00 a. m.
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Cecilia Orozco Tascón.- Hoy está de nuevo detenida en la cárcel de El Buen Pastor por decisión última de la Corte Suprema. Usted tenía beneficio de casa por cárcel, pero, según el juez y la Corte que revisó el caso, no se encontraba en su residencia ¿Qué estaba haciendo?

Yidis Medina.- Estaba durmiendo en mi casa como a eso de las ocho y media de la noche. Ocurrió a mediados de agosto del año pasado. Llegaron los del Inpec porque habían recibido llamadas en las que alguien decía que yo no estaba allí. Los agentes timbraron y la empleada no les abrió. Levantó el citófono y les contestó que yo estaba dormida. Ella tenía órdenes de no abrir la puerta, porque un mes antes habían enviado un paquete al sitio donde vivo. Al destaparlo, encontramos una pizza y un sufragio. Los agentes del Inpec nunca iban en la noche, sino que hacían las revisiones durante el día. Entonces era una visita fuera de lo normal.

C.O.T.- Sin embargo, la Sala Penal de la Corte ratifica la orden de reingresarla a la cárcel porque un guardia de la Policía la vio entrar en la madrugada, horas después de que los agentes del Inpec fueron a buscarla.

Y.M.- El guardia, del que vale la pena decir que estaba allí porque yo misma solicité que me pusieran vigilancia permanente, precisamente porque me estaban amenazando, dice que entré con mi esposo después de que vino el Inpec. Primero, no tengo esposo. Soy madre cabeza de familia. Tengo novio y es miembro de la misma institución de la Policía. Segundo, ese día mi novio había sido asignado por sus superiores para hacer un turno entre las 9 de la noche y las 7 de la mañana. Entonces, ¿podía estar conmigo a la madrugada y haciendo turno al mismo tiempo?

C.O.T.- De todas maneras, el juez y la Corte le dieron más credibilidad a la versión del guardia que a la suya. ¿Por qué no pudo desvirtuar esa versión?

Y.M.- Sí lo hice, pero a pesar de que presenté los soportes de que mi novio tenía turno con la minuta de vigilancia de la Policía, la jueza no aceptó mi versión. Dijo que aunque en la minuta constaba que él tenía turno, no estaba especificado el horario.

C.O.T.- ¿Por qué tendría interés el guardia en mentir para hacerle daño?

Y.M.- Sí creo que tenía mucho interés. Recuerde que él es policía y que la entidad a la que pertenece era manejada por el ex presidente Uribe. Recuerde, además, que terminó sabiéndose que el DAS también me ‘chuzaba’; que hicieron un montaje prometiéndole pagos a un fotógrafo de Santander para que dijera que yo era secuestradora, como quedó demostrado por la confesión de un testigo. Y que lo que querían era evitar que yo saliera de la cárcel cuando la Corte Suprema emitió la orden de detención domiciliaria por mi confesión, como lo consiguieron: con esa maniobra lograron que me retuvieran dos meses más; me hicieron otro montaje en Santa Marta cuando dijeron que yo había hurtado unos cheques y ya cambiaron la versión; he sido perseguida por haber dicho la verdad sobre la reelección de Uribe. El policía pudo prestarse para hacerme más daño.

C.O.T.- ¿Lo denunció por mentir bajo juramento?

Y.M.- No, no lo denuncié, pero presenté mis pruebas. Además, el informe del Inpec no afirma que yo no estuviera en la casa, sino que dice que no pudo constatar si me encontraba allí, porque la empleada de servicio no le permitió el ingreso. El Inpec fue el otro día por la mañana y yo misma les abrí a los agentes. Eran las siete de la mañana y todavía estaba en pijama.

C.O.T.- Su versión es que estaba en su casa y no por fuera, pero si tuviera la oportunidad, ¿la cambiaría?

Y.M.- Esa es mi versión y no la cambio porque es la única verdad.

C.O.T.- ¿Ya no cree en la Corte?

Y.M.- No sólo creo en ella. Respeto la decisión que tomó y respeto la decisión de la jueza, pero también tengo que decir que he sido perseguida por los estamentos de seguridad que manejaba el ex presidente. Me defendí, no me creyeron; de todas maneras acato la orden de la justicia colombiana.

C.O.T.- La Corte dice que usted y su abogado tuvieron contradicciones. ¿Es así?

Y.M.- Fueron contradicciones por la confusión del momento. Obviamente él no estaba conmigo cuando llegó el Inpec a mi casa en la noche. Él me preguntó qué había pasado y se le conté.

C.O.T.- ¿Sabe cuánto tiempo va a estar encarcelada de nuevo?

Y.M.- Tengo la esperanza de que no sea por mucho tiempo, porque para el momento en que la jueza me revocó la medida de casa por cárcel ya había cumplido tres quintas partes de la condena ordenada por la Corte por el delito de cohecho. Estoy detenida desde el 27 de abril de 2008. Por lo tanto, dentro de una semana completo 34 meses de pena cumplida, sumando tres de redención. No solicité la libertad antes porque sabía que la jueza me iba a contestar que había una apelación por resolver y que había sido requerida por el Juzgado 3° Penal de Bogotá por el proceso de enriquecimiento ilícito derivado de las notarías que me dieron a cambio del voto a favor de la reelección. En este segundo proceso me acogí a sentencia anticipada aceptando los cargos y me condenaron a 50 meses de prisión. El Juzgado me dio de nuevo la casa por cárcel. Ahora puedo pedir que me den libertad condicional.

C.O.T. Me parece que su situación puede complicarse porque la Corte admitió que usted violó la detención domiciliaria. ¿No cree que rechazarán su petición de continuar pagando sus condenas en la casa o más aún, la libertad condicional?

Y.M.- Espero que no sea así. Mi abogado dice que prima la libertad, porque ya cumplí una pena.

C.O.T.- Tal vez eso suceda en condiciones normales, pero mediando un acto de indisciplina, quién sabe…

Y.M.- Primero, ni la juez ni nadie ha dicho que yo me fugué, lo que sería una verdadera desobediencia. Segundo, no está probado que yo no estuviera en la casa. Tercero, indisciplinada podrían llamar a una persona que está en la cárcel o que se encuentra detenida en la casa y que la ven en la calle y la llevan de regreso al sitio de reclusión sin ninguna consecuencia, como ha sucedido con algunos a los que no persiguen.

C.O.T.- ¿Como a quiénes?

Y.M.- A los que capturan en la calle y no les pasa nada. La Corte afirma que presentamos extemporáneamente las pruebas, pero tampoco me permitieron controvertir o contrainterrogar al guardia. La juez no verificó, por ejemplo, si había cámaras de video en el edificio donde vivo o si había reportes de ingreso y salida. Repito que acato la orden y por eso estoy aquí, pero tengo la esperanza de que mi abogado pueda pedir la libertad y que me la otorguen por haber cumplido mi condena.

C.O.T.- No la quiero ofender, pero, ¿no será que usted, como estaba convencida de que ya había cumplido la pena, se fue a celebrar?

Y.M.- Ni tonta que fuera. Usted y todo el país saben quién es Yidis Medina. Si salgo a celebrar, ¿no cree que el primero que me viera, llamaría a la Policía para que me capturaran? Pero, además, déjeme añadir algo: si el guardia me vio entrar a la madrugada y sabía que yo no estaba en la casa, ¿por qué no avisó cuando me fui? ¿No estaría incurriendo en un delito por omitir la denuncia?

C.O.T.- Si fuera cierto que se le violó el debido proceso, seguramente su abogado habría protestado.

Y.M.- Él hizo todo lo que pudo y a veces hasta le fue difícil revisar el expediente. No dudo de la integridad de mi abogado y de la responsabilidad con que ha manejado mis casos. Meto la mano al fuego por él. Si tengo alguna culpa, la asumo, pero eso no quiere decir que no insista en que no he salido de mi casa sin permiso.

C.O.T.- Se entendería que cuando usted aceptó la ‘compra’ de su voto por la reelección presidencial hubiera persecución en su contra. Pero ahora es difícil pensar que alguien quiera seguir hundiéndola…

Y.M.- Me estoy enfrentando a un monstruo de poder. En días pasados salió un mensaje por Twitter dándole duro a Yidis, sin nombre propio. Quien lo escribió no tuvo el valor de mencionarme porque a pesar de que se llama “frentero”, en realidad es una persona que hace cosas por debajo de cuerda. Entiendo que es un enemigo que me gané para toda la vida por haberle contado la verdad a este país; la satisfacción que me queda es que poco a poco se ha venido comprobando que lo que dije era cierto y que van siendo evidentes los montajes que se inventaron para desprestigiar mi testimonio.

C.O.T.- Si se refiere al doctor Uribe, se sabe que él se ha caracterizado por todo lo contrario: armar peleas por todas partes.

Y.M.- Era así antes, cuando era Presidente. Ahora no hace menciones directas ni parece actuar de frente, tal vez porque no quiere más líos judiciales. Pero tengo mucha fe en la justicia divina. La justicia humana falla, pero la divina no. Espero que Dios haga justicia conmigo y también con él.

C.O.T.- ¿Cómo ha sido su vida desde cuando fue condenada?

Y.M.- Muy difícil porque todo lo que se refiere a mí ha sido revisado con lupa. Soy una detenida a la que no le perdonan nada. Mire por ejemplo: me aceptan redimir la pena con trabajo en la cárcel; salgo y pido un permiso laboral para continuar rebajando la condena; me lo concede un juez, empiezo a trabajar para sostener a mis hijos y extrañamente aparece otro juez y me revoca la medida. Paso un derecho de petición y el Inpec me contesta que hay una nueva norma según la cual quienes trabajan por fuera no redimen penas. Llevo un soporte de otro detenido al que sí se lo permiten, y me dicen que no pueden contestarme. Ni a la guerrillera Karina, que jugaba con las cabezas de los policías, la han tratado con tanta dureza como a mí.

C.O.T.- Ahora ¿De qué vive?

Y.M.- No es mucho lo que puedo hacer desde la casa. A veces vendo almuerzos y ahora estaba haciendo muñecos de navidad. Trato de defenderme porque tengo hijos para sacar adelante (sollozos) aunque hay algunas personas que me apoyan en ocasiones.

C.O.T.- Usted dice que la amenazan ¿Ha denunciado formalmente esos casos?

Y.M.- He radicado todas las amenazas que me han llegado a mí y a mi familia. A mi hija, que me estaba ayudando con un trabajo, tuvo que sacarla porque un extraño llegó a preguntar por ella y por mí. La señora que la contrató me dijo que prefería que la retirara.

C.O.T.- ¿Es cierto que está por salir al mercado un libro escrito por usted?

Y.M.- Sí. Escribí un libro que va a ser publicado muy pronto. Ahí cuento los detalles de cómo se logró la reelección. Lo redacté con un periodista y no adelanto más detalles porque estoy esperando que salga al mercado.

 * Lea la versión completa en www.elespectador.com.

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