5 Jan 2022 - 3:59 p. m.

Alemania y Austria: el sustrato de la música de cámara

En toda la zona de habla alemana, el formato íntimo musical es objeto de gran interés por parte de los compositores y encuentra una importante difusión entre el público.
Los principales compositores cuyas obras marcan una parte importante de la historia de la música del siglo XIX son Carl Maria von Weber, Franz Schubert, Félix Mendelssohn, Robert Schumann y Johannes Brahms.
Los principales compositores cuyas obras marcan una parte importante de la historia de la música del siglo XIX son Carl Maria von Weber, Franz Schubert, Félix Mendelssohn, Robert Schumann y Johannes Brahms.
Foto: Cortesía

La ciudad de Viena, su vitalidad cultural y sus instituciones musicales fueron el sustrato vital de la actividad creativa de los tres grandes maestros clásicos: Haydn, Mozart y Beethoven.

Fue también en Viena donde la presencia de conjuntos estables como el Cuarteto Schuppanzigh (activo de 1808 a 1830), así como la Sociedad de Amigos de la Música, fundada en 1812 (de la que nació el Conservatorio solo cinco años después), crearon las condiciones para que se desarrollara la producción de música de cámara, consumida en los círculos aristocráticos, burgueses, domésticos y públicos, no solo a través de obras originales, sino también de transcripciones y adaptaciones.

En esos años se destaca la figura de Franz Schubert como un artista fundamental en la creación de música para pequeños conjuntos instrumentales. Parece, sin embargo, que su elección de lenguaje no estaba en línea con los gustos de su época.

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El Cuarteto Goldmund y los Stradivarius Paganini

En toda la zona de habla alemana, la música de cámara es objeto de gran interés por parte de los compositores y encuentra una importante difusión entre el público. Los principales compositores cuyas obras marcan una parte importante de la historia de la música del siglo XIX son Carl Maria von Weber, Franz Schubert, Félix Mendelssohn, Robert Schumann y Johannes Brahms.

Obras a destacar

Franz Schubert (1797-1828)

Fantasía para piano a cuatro manos en fa menor, D. 940.

Obra cumbre en el repertorio para dúo de pianistas compuesta por Schubert en el mismo año de su muerte. Responden a un clamor urgente de expresión íntima, de conversaciones interiores presentes de manera constante y alentadas por una capacidad imaginativa verdaderamente asombrosa, mandato constitutivo del núcleo del alma romántica. Schubert la dedicó a un frustrado amor no correspondido: su alumna Karoline Esterházy, y él mismo se encargó de su estreno junto a Franz Lachner, el 9 de mayo de 1828.

Félix Mendelssohn-Bartholdy (1809-1847)

“Cuarteto de cuerdas n.° 6 en fa menor, op. 80.”

En septiembre de 1847, dos meses antes de su muerte, Mendelssohn escribió este cuarteto y lo subtituló Réquiem, pues fue dedicado a su adorada hermana Fanny, quien había fallecido en mayo de ese mismo año, dejándolo invadido de tristeza. De ahí que en sus líneas y carácter se reflejen los días oscuros, el “gris sobre gris”, como el mismo Mendelssohn le describiría su vida a un amigo cercano. Nada mejor entonces que sumergirse en la composición para trascender la pesadumbre y darle un sentido más elevado a los acontecimientos. Así que partió hacia Suiza con Cécile, su esposa, y su hermano Paul, y allí emprendió la escritura de esta pieza. Las analogías con los cuartetos de Beethoven se evidencian en muchos aspectos, pero en sí misma la obra es un testimonio lleno de dureza y poder, de creciente intensidad e indicios de consuelo, de pasión, dolor y, finalmente, ira y ardor. Se escuchó por primera vez en privado el 5 de octubre de 1847 y luego ante el público un año más tarde en Leipzig.

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Félix Mendelssohn-Bartholdy

“Octeto en mi bemol mayor, op. 20.”

“Este octeto debe tocarse por todos los instrumentos con un estilo sinfónico. Pianos y fortes han de observarse estrictamente y enfatizarse de manera más acusada de lo que es usual”. Instrucción que el joven Mendelssohn, de 16 años, escribió de su puño y letra a los intérpretes en la partitura original. Una declaración que define esta obra maestra en toda su dimensión y significado, reveladora de uno de sus rasgos más genuinos, ese que expone y difunde la imagen sonriente del primer Romanticismo, brillante y cautivadora. El Octeto resume cinco años de preparación en el manejo y la comprensión de las cuerdas frotadas en conjunto, escuela que llevó a cabo a través de las trece sinfonías que escribió durante su infancia. Como sucedió con la mayoría de la música de cámara de su primera juventud, el Octeto fue estrenado en el famoso “pabellón del parque” de la casa familiar berlinesa de los Mendelssohn, un recinto que albergaba cómodamente y sin problemas unas cien personas, todas ellas participantes activas del peculiar ambiente social que viera nacer a este joven prodigio.

Robert Schumann (1810-1856)

“Cuarteto de cuerdas en la mayor, op. 41 n.° 3.”

En 1842, luego de acompañar a su esposa Clara durante una extensa gira de conciertos, Robert Schumann estaba solo en Leipzig cuando lo invadieron “pensamientos de cuarteto”, según lo manifestaría después. Se dedicó entonces al estudio tenaz de los cuartetos de cuerda de Mozart y Beethoven y compuso, en consecuencia, tres cuartetos. Este es el más extenso y complejo y, como afirman expertos en su obra, el más alejado de las reglas clásicas que otrora observaba inflexible. El último esfuerzo por lograr una mayor libertad para su necesidad expresiva, esa presión de su personalidad para mostrar lo mejor de sí. Un aporte verdaderamente significativo para la literatura del género, lo cual nos lleva a preguntarnos, ¿por qué resultó ser el último cuarteto, si con él había alcanzado un encuentro fructífero, una comunión armoniosa entre lo técnico y lo expresivo?

Johannes Brahms (1833-1897)

“Quinteto para cuerdas y piano en fa menor, op. 34.”

JohannesBrahms conocía a profundidad la música de cámara de Haydn, Mozart, Beethoven y Schubert, y la admiración que sentía por ellos resultaba intimidante a la hora de acercarse al género. Además, era un perfeccionista casi obsesivo que destruyó muchas de sus obras, pues consideraba que no estaban a la altura de los grandes maestros. Aun así, logró crear un lenguaje muy personal a partir de las formas clásicas y con una expresión claramente romántica. En 1862 (año en que nació Debussy) Brahms terminó el primer movimiento de un quinteto para cuerdas en el que utilizó la misma instrumentación del Quinteto en do mayor D. 956 de Schubert (dos violines, viola y dos violonchelos), pero siguiendo la recomendación de su amigo, el violinista Joseph Joachim, reescribió el movimiento como una sonata para dos pianos. Al conocer esa nueva versión, su gran amiga Clara Schumann le pidió que reconsiderara la instrumentación. A partir de las dos versiones, Brahms creó este quinteto, una obra maestra de intenso lirismo en la que sorprenden la riqueza temática y su desarrollo, así como la solidez en su construcción.

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Artistas

Ensamble Alban Berg de Viena (Austria)

Sebastian Gürtler, violín.

Régis Bringolf, violín.

Su Bin Lee, viola.

Florian Berner, violonchelo.

Silvia Careddu, flauta.

Nora Cismondi, oboe.

Ariane Haering, piano.

Una visión artística e interpretativa, una apertura a todo lo nuevo e innovador y una combinación instrumental única son los elementos que conforman esta agrupación, formada en 2016: cuarteto de cuerda, flauta, clarinete y piano son el núcleo del Ensamble Alban Berg de Viena. Su objetivo es reavivar la ardiente pasión del compositor más romántico de la Segunda Escuela de Viena. La Fundación Alban Berg le otorgó su nombre como un reconocimiento público a la visión artística de estos músicos y su espíritu innovador.

Solistas del Ensamble

Silvia Careddu (flauta), Italia

Silvia Careddu nació en Cagliari (Italia) y estudió en el Conservatorio de Música y Danza de París. Su carrera tuvo un gran comienzo al ganar unánimemente el Primer Premio y el Premio de la Audiencia en el Concours International de Musique de Genève. Es miembro fundador del Ensamble Alban Berg de Viena, un grupo flexible de virtuosos instrumentistas de cámara que tiene varios discos grabados para el sello Deutsche Grammophon. Careddu es profesora en el Conservatorio y la Academia Superior de Música de Estrasburgo; además, enseña en la Escuela Superior de Música de Berlín.

Ariane Haering (piano), Suiza

Se formó en Suiza y Estados Unidos. Ganó numerosos concursos, incluyendo el Prix l’Express, el Prix Miéville, el Prix Rotary y el Jeune Soliste de la Communauté des Radios Publiques de Langue Française. Ha sido solista con varias orquestas europeas, estadounidenses y africanas. Tiene una activa actividad camerística y toca regularmente literatura de piano a cuatro manos. Es miembro permanente del Ensamble Alban Berg de Viena desde 2016. Desde entonces, es una parte central de su vida musical.

Cuarteto Hugo Wolf

Cuarteto de cuerdas, Austria.

Sebastian Gürtler, primer violín.

Régis Bringolf, segundo violín.

Subin Lee, viola.

Florian Berner, violonchelo.

Hugo Wolf "String Quartet in D minor"

Durante veinte años, el Cuarteto Hugo Wolf ha tenido su propio lugar a la vanguardia de la escena mundial de música de cámara, deleitando al público internacional. Fundado en Viena en 1993, pronto recibió codiciados galardones, como el Premio Especial Filarmónico de Viena y el Premio Europeo de Música de Cámara. En 1995 ganó el Streich Quartet Competition en Cremona e hizo su debut en el Vienna Konzerthaus. Además ostenta una extensa discografía en Gramola, VMS y Cam Jazz. Con el generoso apoyo de la Fundación Alban Berg, el Cuarteto Hugo Wolf goza del privilegio de ofrecer a su público su propia visión programando la famosa Wiener Konzerthaus.

Cuarteto Goldmund

Cuarteto de cuerdas, Alemania.

Florian Schötz, primer violín.

Pinchas Adt, segundo violín.

Chirstoph Vandory, viola.

Raphael Paratore, violonchelo.

El Cuarteto Goldmund sobresale por sus interpretaciones convincentes de las obras clásicas y modernas de la literatura para cuarteto de cuerda. Fueron premiados en el prestigioso Concurso Internacional de Cuerdas Wigmore Hall (2018) y ganaron el Concurso Internacional de Música de Cámara de Melbourne (2018). En 2020 lanzaron su disco Travel Diaries, un viaje musical con obras de compositores contemporáneos. Sus recitales los han llevado a prestigiosos escenarios y series de música de cámara en Dinamarca, Francia, Noruega, España, Italia, Suiza, Canadá, China, Australia y Estados Unidos.

Dúo Tal & Groethuyse

Dúo de pianos, Israel-Alemania.

La pianista israelí Yaara Tal y su compañero alemán Andreas Groethuysen son uno de los principales dúos de piano del mundo y actúan con regularidad en las salas más importantes de Europa y Estados Unidos. Considerado “uno de los mejores dúos de piano del mundo, probablemente el mejor en la actualidad” (Stuttgarter Nachrichten), por su homogeneidad y espontaneidad insuperables en su forma de tocar. El dúo hace gala de una gran creatividad en sus recitales, que incluyen tesoros musicales injustamente olvidados además del repertorio estándar. La colaboración exclusiva con la compañía discográfica Sony Classical (más de 35 discos en sus más de treinta años de carrera) constituye una parte importante de su éxito internacional.

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