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7 Feb 2021 - 10:18 p. m.

Almes Granados, más allá de su dinastía vallenata

La perseverancia y su amor por el vallenato tradicional llevaron al tercero de la dinastía de los Granados, que suma ocho coronas, a ser un rey del acordeón.

Valeskha de la Hoz*

Almes Granados nació y creció en Mariangola, al pie de la Sierra Nevada y del río Cesar. En una familia de acordeoneros, su primer amor fue la caja. / Édgar de la Hoz, Fundación Festival de la Leyenda Vallenata
Almes Granados nació y creció en Mariangola, al pie de la Sierra Nevada y del río Cesar. En una familia de acordeoneros, su primer amor fue la caja. / Édgar de la Hoz, Fundación Festival de la Leyenda Vallenata

Al “negro grande de Mariangola”, como cariñosamente lo llaman en su pueblo, un corregimiento de Valledupar, su ascendencia lo cobija. Almes Granados hace parte de la dinastía que suma ocho coronas en su palmarés. El amor por el acordeón y la música vallenata se remonta a principios del siglo XX con su abuelo Juancito Granados, conocido como “el gallo de Camperucho”, otro corregimiento de la capital del Cesar. Juancito formó como músico a su único hijo varón, Juan Francisco, y los hijos de este convirtieron a los Granados en una de las dos familias con más reyes vallenatos (la otra son los López).

Almes Granados nació y creció en Mariangola, al pie de la Sierra Nevada y del río Cesar. En una familia de acordeoneros, su primer amor fue la caja. Usaba las ollas nuevas de su mamá y las tocaba hasta que sus manos quedaban azules. Fueron varias ollas las que dañó en su casa hasta que un amigo con el que tenía un conjunto empezó a construir varios instrumentos. Gracias a él consiguió su primera caja.

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