Con ”Debí tirar más fotos”, Bad Bunny volvió al ruedo. Con el lanzamiento de su sexto disco de estudio, compuesto por 17 canciones, el puertorriqueño le hace un homenaje estético y sonoro a su país, en el que incluye críticas a los problemas que enfrenta la isla.
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Su obra no es unánime. Aunque es criticado por algunos ortodoxos del trap y la salsa, otros reconocen en su álbum, una propuesta que le imprime aire fresco a un género en el que hasta ahora no había incursionado. En su nuevo trabajo incluyó géneros musicales típicos de Puerto Rico como la salsa, en la canción “Baile inolvidable”, y la plena, en “Café con ron”.
También hay consensos entre salseros y no salseros, entre reguetoneros y no reguetoneros, quienes consideran que es una producción que podría causar interés entre jóvenes, que en su mayoría es el público del músico urbano. Las críticas, sin embargo, son feroces.
El boricua está en su tercera semana desde el lanzamiento de su disco, que se ubicó en la primera casilla del “Billboard 200″, desde la segunda semana, y ya suma cerca de 70 millones de streams en Spotify, convirtiéndolo en el álbum más escuchado de lo que va del 2025 en esa plataforma.
El camino musical del disco lo marca con un sampleo al Gran Combo de Puerto Rico y una de sus canciones más icónicas.
El baile con la salsa de Bad Bunny
La salsa, que aparece para los años 50, le ha hablado a una generación reacia a cualquier cambio en sus estructuras fundamentales. En TikTok, por ejemplo, se han viralizado algunos videos de jóvenes que reproducen a sus padres o abuelos la canción “Nuevayol”, donde se samplea la clásica salsa “Un verano en Nueva York” y la reacción, en su mayoría, es de disgusto, al momento que comienza a mezclarse con dembow y al escuchar la voz del “Conejo”.
“Nuevayol” de Bad Bummy
“Baile inolvidable”, que ocupa el tercer puesto en el “Hot 100″ de Billboard y es la tercera canción más escuchada del álbum en Spotify, es justamente la que conserva una estructura clásica, aunque con arreglos minuciosos, la inclusión de sintetizadores y una voz que sigue causando incomodidades. Una salsa “floja”, según algunos músicos críticos, que no admiten a un artista urbano en el ritmo, aunque para otros se trata de una innovación en este género, que desde cada vez menos produce éxitos.
“Baile inolvidable” de Bad Bunny
“No me pareció la gran cosa. Cuando escuchas a un Gran Combo, a un Grupo Niche, a Rubén Blades o cualquiera de estos es de otro nivel. Eso es más (“Baile Inolvidable”) como alguien que debutó con unos amigos, así hayan sido músicos muy buenos, pero como decimos por aquí, es una salsa más bien agüadita”, expone Carlos Caballero, director artístico de Afrosound y decano de Facultad de Artes y Humanidades de la Universidad ITM, quien critica que los trombones están apoyados por un sintetizador que no suena tanto como un trombón.
Hay contrastes. “Todo está muy bien hecho. Todos los patrones del timbal, bongós, el bajo, el piano y las estructuras cumplen con lo que es una canción de salsa tradicional. Uno de los temas es que está innovando en la salsa, así a mucha gente le duela que un reguetonero haya sido el único capaz de innovar en vez de lo clásico, que hacen todas las orquestas es tratar de sonar a la época de la Fania, que son los 70” indica el músico Andrés Mira Olarte, quien es identificado como alguien que odia el reguetón en un video en TikTok de la Nena Magdalena.
La clave de la salsa
El músico y académico Caballero compara a los dos géneros en sus tiempos musicales, ya que, según él, son muy similares. “La salsa y el reguetón tiene el mismo tempo. Tego Calderón siempre tenía un swing diferente para hacer el reguetón y él dice que se obedece precisamente a ese vínculo que él tiene con la clave y con la salsa. Es como cuando hacemos algo aquí como y nos suena como a cumbia. Es que en este país todos respiramos cumbia”, expresa.
“Son géneros latinos con mucha influencia estadounidense, ambos son del gueto, de los bares, del barrio, una misma procedencia sociocultural y económica, así difieran en su estructura musical”, añade Caballero.
Bad Bunny tuvo que respirar de este ambiente de salsa como cualquier músico colombiano, unos más que otros, han respirado la cumbia. Para él era un sueño, según dijo en una entrevista, grabar este género. Este sueño ha recibido el respaldo de salsero de renombre como los músicos boricuas Willie Colón y Willie Rosario, quienes ven con buenos ojos la apuesta del “Conejo”.
“Me sorprendió cuando lo vi. En un momento en el que la salsa y Puerto Rico necesitan un impulso. Benito, lo hiciste de una manera reflexiva y respetuosa. Me alegra ver esta evolución”, expresó Colón. “Escuché la grabación de Bad Bunny y tengo que felicitarlo y agradecerle porque aquellos que siempre opinan que la salsa va en decadencia. Esta grabación ha traído todos sus fanáticos jóvenes a escuchar y levantar el interés de bailarla” añadió Rosario.
Caballero no es muy optimista en lo que un artista urbano, que gusta a las nuevas generaciones, supone para los nuevos aires de la salsa. “Todo el mundo sabe qué es la salsa y el que ya decidió no escucharla no la va a escuchar. Y si lo hace más adelante simplemente la va a escuchar, pero hacerla tendencia otra vez no depende necesariamente de que un reguetonero la vuelva a poner, además hecha de manera floja”, indica.
En clave de la industria urbana
En la industria urbana latina hay una movida por traer los géneros tradicionales como el merengue y la salsa en una búsqueda por refrescar el género que cada vez se adapta más a otras formas sonoras. Podría pensarse que el boricua se sumó a esa tendencia, aunque en este caso no se trata de una mezcla, sino de una salsa clásica, en el caso de “Baile Inolvidable”, canción que ha generado sorpresa.
“En todos los listening que hice antes del disco, la canción que la gente aplaudía era esa. Se sentía cabrón. Es sorprendente porque es un tema que va, quizá, en contra de la industria. Dura seis minutos y pico y es salsa. El cariño, empeño, el sentimiento, pasión, lo bonito y bien hecho que está el tema causó eso. Se lo merece.”, dijo Bad Bunny en una entrevista en el canal de Chente Ydrach.
Queda la duda si el músico ha recogido todos estos ritmos de su territorio para resaltar los sonidos de su tierra, ganándose las críticas de sus seguidores más ortodoxos, o si lo hace por una estrategia de mercadeo, que conoce muy bien, para ganarse de críticos a los ortodoxos de la salsa.
Bad Bunny, aunque ya ha recibido halagos de salseros como Colón y Rosario, está apenas explorando en un género que lleva más de 70 años de maestría. Como en el videoclip de su canción salsera, aparece aprendiendo a bailar este género, para luego convertirse en una estrella. Quizá es lo mismo que, desde lo musical, le esté queriendo decir a sus maestros.