Cielito Drive: resistencia, mamagallismo y rock Caribe

Uno de los protagonistas del cierre del Carnaval de las Artes en Barranquilla fue esta agrupación que, a punta de autogestión, lleva casi dos décadas en la escena del rock de la Costa Caribe. Han fusionado ritmos como salsa, jazz, ska, punk y hasta vallenato, con un tributo a Diomedes Díaz, que definen como el punketo más nato.

Alberto González Martínez
25 de abril de 2023 - 08:07 p. m.
Jose Rebimbas (voz y guitara), Mau Barranco (batería y coros) son dos de los fundadores de la agrupación “Cielito Drive”.
Jose Rebimbas (voz y guitara), Mau Barranco (batería y coros) son dos de los fundadores de la agrupación “Cielito Drive”.
Foto: Cortesía

El nombre de Cielito no tiene nada que ver con el cielo de Barranquilla, según me explicó Jose Rebimbas, el vocalista de la banda. Incliné la cabeza hacia arriba y pensé en que sí tiene algo que ver. No es una noche de arreboles. Es un cielo límpido azul e inmaculado sino fuera por la luna que insiste con su presencia.

—Y de repente la Luna ilumina en la oscuridad y de la nada yo encuentro un poco de felicidad, canta Jose, para iniciar su presentación.

Era la penúltima presentación de la noche y la última noche del Carnaval de las Artes en Barranquilla. La canción abriría paso al pequeño conversatorio que moderaría el periodista Ángel Unfried. Habló del “método Rebimbas” y lo definió como “tocar la puerta hasta que la puerta se caiga”. Luego dijo que él ha sido víctima del método y testigo de que funciona.

El proyecto de la agrupación nació en 2005, junto con el aún baterista Mau Barranco, que tenía otra banda llamada Peter Pank. Llevan casi dos décadas resistiendo en la escena alternativa y dejándose influenciar con sonidos latinos y caribeños, como la salsa, el jazz y el vallenato y con sonidos estadounidenses del punk-rock y el funk otras músicas del mundo. El Espectador también conversó con Jose Rebimbas, el líder y vocalista:

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Ustedes hablan del rock Caribe, ¿qué significa?

Esa es la influencia de nuestros gustos musicales aplicada al rock. Está muy presente la playa, la cultura, la jerga. No es todo, pero sí una parte importante del catálogo. De meterle la percusión, el son, las fusiones, el sabor, todo esos elementos caribeños. Somos una banda muy relajada. Tenemos una interacción cercana con el público muy propia y típica de la región. Somos la influencia Caribe, más la latina y de las músicas del mundo.

Llevaron ese rock Caribe por primera vez a Rock al Parque en Bogotá, ¿qué significó para ustedes?

Desde que formé la banda, aspiraba. Anteriormente en la convocatoria tocaba mandar todo impreso, eran como 300 páginas. Una temporada que vivimos en Bogotá aspiramos como banda distrital y nos fue super bien en la presentación del proyecto y la música, que en ese momento estábamos haciendo nuestro disco “Viajero”. Pero en ese momento, volvieron las audiciones y no nos fue tan bien porque estábamos experimentado con secuencias. Finalmente se dio y me alegra mucho que haya sido así.

Hay otro festival de rock importante en el país, el Altavoz en Medellín, ¿han pasado por ahí?

Sueño mucho con tocar en Altavoz, pero aún no lo logramos. Esperamos que sea pronto. Tocamos en Medellín por primera vez en el bar La Pascasia, en una gira independiente. Siento que es un público muy afín y todo lo que está pasando con esa ciudad en términos de música alternativa es algo que me inspira mucho.

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-Sé que la plata para ti es un leit motiv creativo, pero también es un problema. Hablemos de plata, le inquirió ante alguna de risas del público el periodista Unfried.

-Como diría Di Caprio en el Titanic “ayer estaba durmiendo bajo un puente y hoy estoy compartiendo con personas refinadas”... Quiero darle las gracias a mi familia porque me han apoyado y como dice Snoop Dogg “quiero darme las gracias a mí también”, respondió Jose con mamagallismo y el público volvió a reír.

Con recursos propios y apunta de convocatorias han gestado su participación local y nacional. En la producción también vienen trabajando por su cuenta en sus propios estudios. Todo a punto de autogestión. Se escucharon gritos del público pidiendo la canción “La plata”, que originalmente es un vallenato. Finalmente siguieron con la canción conocida como “100 pesos”, mientras la luna insistía con su presencia.

¿Cómo es hacer rock en Barranquilla, donde confluyen muchos ritmos, pero pocos alternativos?

Realmente es una mierda. Ha habido convocatorias para desarrollar uno que otro proyecto, pero es un ambiente super hostil para hacer lo que hacemos. Nosotros estamos en resistencia. La ciudad es muy poco lo que ofrece. Las personas encargadas del área de cultura han marginado el rock, pero eso es super desgastante. Mira que la Secretaría de Cultura tiene un solo portafolio de estímulos para áreas que no tengan que ver con el Carnaval de Barranquilla, el año pasado no lo hicieron y este año parece que tampoco lo van a hacer. Es muy complejo ser músico alternativo. El público a veces apoya, porque a veces se debate entre si come o va a un concierto.

Le hicieron un tributo a Diomedes Díaz, de tantos músicos en el Caribe, ¿por qué lo escogieron a él?

En ese momento vivíamos en Bogotá. Era como una añoranza porque extrañábamos al Caribe y también queríamos presentar esa gran influencia que teníamos de Diomedes, porque a la fecha sigue siendo un ídolo, independiente de todo lo que ya sabemos que rodea su vida. Pero también es un tributo a los compositores del vallenato.

¿Creen Diomedes podría ser un punketo por ese estilo de vida que llevó?

Él es la personificación del punk. Diomedes es nuestro punketo más nato. De hecho, en los conciertos de él es como si fuera un concierto de rock. Tú has visto esos videos donde se arman peleas, se tiran sillas, revientan botellas, es que ni en un concierto de rock pasa eso.

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El ruido del punk fue llegando al final de la presentación. Tras la insistencia del público cerraron con “La Plata” cantada originalmente por Diomedes Díaz. No será el primer pogo vallenato, pero sí el primero en las 17 ediciones del Carnaval de las Artes de Barranquilla. Con esa canción cierran su participación y aparece en las visuales el nombre de Cielito Drive.

Pienso en la conversación que tuve con Jose sobre ese nombre. Primero se llamó Cielo Drive, como aquella calle en Los Ángeles, donde vivieron los famosos que asesinó Charles Manson. Por el cine llegó a él, que se le ocurrió usar ese nombre para su proyecto. Lo cambió a Cielito porque ya el otro existía en un dominio.

La Luna insiste en que el cielo no sea inmaculado con su método que desconozco, pero ahora me queda claro que el de Jose se llama “método Rebimbas”. Sin saberlo también había sido victima.

Alberto González Martínez

Por Alberto González Martínez

Vallenato formado en la Universidad de Antioquia. Escribe sobre música, cine y demás temas culturales.albertosartreagonzalez@elespectador.com

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