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“Curso de Levitación Intensivo”, el álbum con el que Enrique Bunbury busca girar menos

El cantante español edita un nuevo disco a pocos meses de su más reciente lanzamiento y habla de lo que ha significado la época de confinamiento para su carrera artística.

15 de diciembre de 2020 - 02:53 a. m.
Enrique Bunbury comenzó su actividad musical durante los primeros años de la década de los 80 formando parte de Apocalipsis, Rebel Waltz, Proceso Entrópico y Zumo de Vidrio.
Enrique Bunbury comenzó su actividad musical durante los primeros años de la década de los 80 formando parte de Apocalipsis, Rebel Waltz, Proceso Entrópico y Zumo de Vidrio.
Foto: Cortesía

En los últimos años, Enrique Bunbury fantaseaba con la idea de girar menos y grabar más. Empezó en la música con 18 años y desde entonces ha realizado unos mil quinientos conciertos en más de treinta países, entre Europa, Latinoamérica, Estados Unidos, España y Japón. “No es cuestión de alardear, lo juro, sino de señalar un interés decreciente por los shows en vivo. No porque no me gusten, sino porque quizás me llegó la hora de pasar menos tiempo en la carretera y reorganizar mis prioridades”, cuenta el artista.

Eso pensaba cuando estalló el año 2020, y la prevista y anunciada gira de su reciente álbum “Posible”, publicado en mayo, que no pudo darse. En una conversación con su mánager, Nacho Royo, este le propuso que, si no podían ir de gira, podría considerar entrar en el estudio de grabación. En principio, la propuesta era publicar un EP de cuatro canciones; pero, en su cabeza, la posibilidad de grabar un nuevo álbum le pareció infinitamente más jugosa. (Le recomendamos: “Mi Buena Suerte”, el sencillo que lanza LaTenaz y Linda Habitante).

Desde que en noviembre de 2019 terminó las mezclas de “Posible”, había empezado a escribir nuevo material. Así, nació “Curso de Levitación Intensivo”, como una respuesta a 2020. “Éste es mi tiempo y la música que me corresponde escribir y grabar hoy. Estos son los versos que me salen y me importan, porque reflejan este mundo, o al menos lo intentan”, comenta Bunbury.

Las grabaciones se dieron en “La Casa Murada” en la provincia de Tarragona, en España, cuando abrieron el país para el turismo y el veraneo. Mientras que las mezclas se hicieron en Ciudad de México. El artista se unió a los músicos de su banda Los Santos Inocentes con otros provenientes del jazz. (Le puede interesar: “Tango Sacro”, una propuesta musical colombo-argentina).

“Quería grabar un disco orgánico, libre, que fluyera como los meandros de un río abriéndose paso entre la maleza. Hacer un disco maduro, de músicos con tatuajes descoloridos y cicatrices de mil batallas, con sonido del siglo veintiuno o como se llame éste en el que estamos”, añade Enrique Bunbury.

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