La Mojarra Eléctrica: el poderoso sabor de un ‘sancocho musical’

Noticias destacadas de Música

La agrupación llega en 2021 a sus dos décadas de actividad en la música proponiendo el encuentro entre diferentes sonoridades del Caribe y del Pacífico.

La Mojarra eléctrica, colectivo musical que el próximo 2021 cumplirá 20 años de vida artística, basa su sonoridad, fundamentalmente, en la combinación de ritmos ancestrales de las regiones del Pacífico y el Caribe colombiano con géneros urbanos como el jazz, el rock o el funk, entre otros. Cumplir dos décadas como banda musical esencialmente independiente y alternativa no es un hecho menor. Al revés: es un triunfo; una especie de travesía llena obstáculos, también de emociones y satisfacción, y en cualquier caso un reto permanente que ha sido como nadar rio arriba: ir contra la corriente. (Le puede interesar: Murió el salsero puertorriqueño Tito Rojas)

Pero, más allá de la metáfora, ¿Cuál corriente? Nada menos que la que ofrece el mercado musical y sus dinámicas, cerrado generalmente, o no, según conveniencia comercial, y tal vez, asimismo, la corriente de un público acostumbrado a las imposiciones de ese mercado, aunque también, por fortuna, ávido de propuestas y por lo tanto abierto a posibilidades artísticas, siempre y cuando contengan calidad e innovación.

Ese panorama de dificultad se mantiene aun hoy, pero sobre todo era una realidad vigorosa a principios de este siglo en el que era todavía incipiente la aparición de proyectos alternativos que retomaban la diversidad sonora tradicional de unas regiones específicas del país y lo mezclaban con ritmos más citadinos, en apariencia ajenos, e incluso opuestos a esa riqueza de sonidos ancestrales. (Lea también: José Aguirre: memoria y alas del Grupo Niche)

Fue en el año 2001, en cabeza del músico Jacobo Vélez, cuando se consolidó esta idea de crear algo distinto en el mercado de entonces, en el que, para sobrevivir, era necesario juntar elementos como el arrojo y el empeño con mucho talento, y con una cuota de fe: creer sin rodeos en este experimento con estampa de ‘sancocho musical’ hasta convertirlo en la creación singular que es hoy, y que pronto cumplirá, con el reconocimiento debido como premio a esa persistencia, dos décadas de participación en la escena musical.

Alejandro Montaña, multipercusionista y actual director del grupo, se refirió, en entrevista con El Espectador, a la esencia que mantiene el grupo a pesar del paso del tiempo y del recambio de músicos que ha venido teniendo durante estos años. “Me parece importante resaltar el espíritu de querer visibilizar las músicas campesinas colombianas, sobre todo la tradición afro y las costas caribe y pacificas colombianas. Permanece en la Mojarra Eléctrica ese sentido y ese gusto por la música potente, por la música bailable, por la música que hace gozar, que estremece las caderas y que te hace erizar la piel”.

La agrupación, efectivamente, mantiene esta especie de fortín cultural y sonoro, sin embargo, y sin perder esa esencia, ha ido ampliando su visión sobre todo para llegarle a una mayor cantidad de publico. Sobre esto comentó Montaña: “Han cambiado, digamos, ciertas perspectivas: hemos replanteado nuestra posición con respecto a la comercialización de la música, pues nosotros teníamos un romanticismo en el que ésta no debía ser vendida, y eso se mantiene desde cierto punto de vista, pero ahora entendemos que uno tiene que hacer ciertas concesiones estéticas al respecto de cómo le quiere llegar a la gente, qué es lo que le gusta a la gente, y no como una necesidad de satisfacer un mercado como tal, sino como una necesidad de querer abarcar espectros de público mucho más amplios”. (Además: Omara Portuondo, diva del Buena Vista, recibe el título de “Héroe del Trabajo”)

La Mojarra Eléctrica, desde siempre, se ha erigido en una suerte de espacio creativo propicio para los contrastes, no solo por la mezcla de ritmos y géneros, sino por el encuentro provechoso de músicos formados en la academia con músicos empíricos. Unos y otros, con un mismo ímpetu investigativo: siempre explorando y encontrando nuevas posibilidades de sonidos a partir de la diversidad cultural.

Al respecto, comentó Alejandro Montaña. “Una de las cosas que siempre hemos querido rescatar de nuestro proceso con La Mojarra es esa pluriculturalidad. Nosotros nos enfocamos sobre todo en estas raíces que significaron la diáspora africana, y eso nos ha permitido tener como una paleta de colores, una especie de ‘sancocho musical’ de una gran cantidad de ingredientes que nosotros hemos ido mezclando y que ya hacen parte de nuestra idiosincrasia”. Otra de las integrantes del grupo, la cantante Mónica Castillo, sobre esto apuntó: “También vale destacar que el hecho de investigar va de la mano de los maestros, es decir, ir al festival Petronio Álvarez es toda una escuela en donde uno aprende de la experiencia de ellos. Hace cinco años estuve visitando al maestro Gualajo (conocido como gran interprete de la marimba tradicional del Pacífico). Cada uno de nosotros ha partido de la experiencia de esos maestros para poder empaparse también desde la raíz”. (También: De leyenda a leyenda: emotivo mensaje de Proyecto Uno a Sandy & Papo)

Son tres los trabajos discográficos que ha lanzado La Mojarra Eléctrica: Calle 19 (2003), Raza (2006), Poder para la gente (2001). Canciones como El Hueco, La Mojarra, El Dembou, Paticua, La Pataleta, entre otras, están en la recordación de mucha gente que ha gozado con el sabor de este grupo. Ahora, y a pesar de las condiciones particulares que se viven por cuenta de la pandemia, sus músicos se encuentran en plena producción y en etapa de realización de lo que será un cuarto álbum.

Sobre este, Alejandro Montaña contó: “Seguimos manteniendo nuestra intención y nuestro amor por las raíces de la música afrocolombiana. Viene un componente importante de Chirimía de la línea del pacifico norte, y también un componente importante de timba cubana que no lo hemos abandonado. Hay un par de aguabajos, y un par de currulaos. También estamos tratando un poco la champeta, y sonidos urbanos como el reggae, algunas cosas de dance hall. Viene con (el sello discográfico) West One Music. Se nos ha permitido la libertad absoluta de hacer lo que nosotros queremos hacer; se ha dado una retroalimentación y ha habido un compañerismo y un acompañamiento más que unas imposiciones en términos estéticos y musicales. Vamos a ver cómo nos va. Es un sello importante que tiene un músculo importante y esperamos que eso represente una internacionalización definitiva para la mojarra eléctrica y un impulso que dure por unos 20 años más”.

Yonny Buenaños, cantante y uno de los integrantes más recientes, también se refirió al nuevo proyecto discográfico: “Viene una canción que estamos preparando y que habla sobre ese viaje de La Mojarra Eléctrica, de los que iniciaron el grupo, que se fueron a Cuba: el maestro ‘Lucho’ (Gaitán), Alejandro (Montaña), Jacobo Vélez. Es algo que estamos cocinando (canta y recita): “Mira: te traigo una cosita pa’ que la proceses en tu mente/ llena de toda nuestra historia pero es una cosa diferente/ quítate la venda pero de los oídos para que tú escuches y entiendas de dónde viene nuestro sonido/ te voy a contar esta historia de nuestro recorrido cómo de Colombia y Cuba iniciamos este largo camino”.

Un largo camino recorrido de modo constante, decidido, casi empecinado, que en el caso de esta banda musical con nombre paradójico ha consistido en trabajar duro por mantener un nivel artístico muy alto.

Comparte en redes: