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27 Aug 2020 - 2:00 a. m.

“Las líneas de la mano”: poesía al son de la canción

El cantautor Roberto Camargo y el escritor Federico Díaz Granados, cómplices en este proyecto, cuentan, cada uno desde su orilla, cómo fue el proceso de recopilación de 56 relatos tan poéticos como musicales.

Roberto Camargo y Federico Díaz Granados

“Resonancia mórfica” es una musicalización de Roberto Camargo sobre un texto de Alí Calderón. / Archivo particular
“Resonancia mórfica” es una musicalización de Roberto Camargo sobre un texto de Alí Calderón. / Archivo particular

Las orillas de la página en blanco (Por: Roberto Camargo)

La página en blanco, según experimentados marineros de las letras, se define como el inmenso espacio navegado desde tiempos remotos por seres curiosos y aventureros que intentan, a toda costa, verbalizar aquello que, a simple vista, incluso en días de marea baja, parece indescifrable.

Los bordes de dicha página suponen las orillas que demarcan el croquis del mar. Los bordes sirven como refugio y a veces como frontera para tales seres. En una de estas orillas conviven poetas, siempre aventurados a hilvanar versos finamente, haciendo de cada verso un insumo para la red en la cual confluyen palabras como pescados de colores.

En otra orilla conviven cantores... y cantoras, por supuesto, capaces de fabricar escaleras de aire con su voz para armonizar y dar melodía a todo cuanto nos conmueve.

Resonancia Mórfica

La página en blanco supone también la metáfora del planeta que desconocemos, pero que igual nos aventuramos a transitar, corriendo el riesgo de vernos por momentos reflejados los unos en los otros.

Ese riesgo de tránsito, de travesías de ida y vuelta entre las orillas, suma a la fecha 56 postales, 56 estampillas para los filatelistas, 56 perlas, dirían marineros y piratas, al escuchar cada uno de los testimonios sonoros, producto de dichas expediciones.

En tres ocasiones, una por año a partir de septiembre de 2017, varios cantautores abandonaron su orilla para hallar, entre pairos y derivas, los versos que los poetas ofrendaron al mar desde la orilla contraria.

Y al hallarlos, flotando en la inmensidad de las aguas, dispersos por todo punto cardinal, los abrazaron, los subieron a sus respectivas barcas y los vistieron cuidadosamente, intentando hallar los acordes más adecuados para exaltar su desnudez natural.

Por fantasioso que parezca, de la anterior sinopsis nacieron los temas que a la fecha componen el compilatorio del proyecto discográfico Las líneas de su mano, el cual propone un inventario vivo de la poesía y la canción hispanoamericana. Federico Díaz Granados, poeta y cómplice, abrió un día las puertas de la Biblioteca Los Fundadores, del Gimnasio Moderno y del festival de poesía que da nombre al compilado, a esta idea de entramarnos afectivamente desde las letras, haciendo de la música el refuerzo para asegurar dicho entramado vital.

Como cantautor y amigo, siempre agradeceré su gesto de confianza. Una confianza respaldada con creces por músicos y poetas provenientes de distintas orillas. Orillas tan familiares, como inimaginadas.

Desde el primer intento, Tuti Socarrás, publicista y productora, ha contactado a cantautores de todo el mundo para cada uno de los tres volúmenes de Las líneas de su mano. Una red de escritores de versos y canciones viene generándose a partir del primer intento, resignificando en su exploración el formato mismo de la llamada canción de autor en América Latina y España.

Es así como un ejercicio didáctico, propio del taller de escritura de canciones que dictamos en dupla creativa con el cantautor bogotano Andrés Correa, ha traspasado las paredes del aula para amplificarse a lo largo del planeta, acortando la distancia entre las diferentes orillas.

Mi relato lo evidencian, entre otros sustentos, 19 videos de algunas canciones que componen el proyecto en la página de YouTube del colegio y la Fundación Barrio Colombia, la iniciativa personal de cantoras como Marta Gómez, quien decide incluir en su discografía oficial el poema Celia, de Fernando Valverde, musicalizado para el primer disco y, por supuesto, tres volúmenes que en los estantes de la biblioteca se suman a los materiales de consulta producidos para testimoniar la obra de los poetas y cantores que habitan nuestro tiempo.

Y la poesía se volvió canción (Por Federico Díaz Granados)

La pandemia nos ha confinado en este extraño año a una nueva “Arca de Noé” y suponemos que de acá saldremos como mejores seres humanos, más empáticos y solidarios. Mucho me temo, que como ocurrió después de aquel encierro del antiguo testamento, eso no ocurrirá y por el contrario saldremos más egoístas a mirar con desconfianza y asco al prójimo en las calles. Pero si algo ha demostrado esta larga cuarentena es que la poesía y la música junto con las otras artes han sido un refugio indiscutible de este tiempo. Gracias a la poesía y a la compañía de tantas canciones es que hemos podido, algunos, llevar con más levedad los días de incertidumbre y extrañeza.

Este año que bien podría ser “El año que no fue” nos hemos volcado a la virtualidad y ha sido así como a través de las ventanitas del zoom y el meet nos asomamos al mundo con el mismo asombro y curiosidad de siempre. Por eso el Festival Internacional de Literatura Las Líneas de su mano llega a esta décimo tercera edición inmersa en el universo de las plataformas y los pixeles pero con el mismo entusiasmo para promover y divulgar entre tantos lectores lo mejor de la poesía y la música de hoy.

Desde hace tres años hemos venido convocando a poetas y cantautores, principalmente del mundo hispánico, para que participen en un proyecto en el que se hermanan la palabra escrita y la palabra cantada. Como un homenaje a aquellos versos de Antonio Machado y Miguel Hernández musicalizados por Joan Manuel Serrat o de Nicolás Guillén en la voz de Pablo Milanés, de Mario Benedetti en las canciones de Daniel Viglietti, Pablo Neruda con la fuerza de Mikos Teodorakis, Federico García Lorca por Marta Gómez, Ana Belén o Leonard Cohen hasta el gran Ángel González en la voz de Pedro Guerra, hemos configurado con la complicidad de Roberto Camargo y María Victoria Socarrás en el marco de nuestro festival una cartografía de la nueva poesía y canción iberoamericana. El resultado no puede ser más alentador: ya son 56 canciones que hacen parte, como dice con acierto Roberto Camargo, del cancionero popular de América latina y España.

Y estas 56 canciones que circulan en los respectivos discos y las diferentes redes de difusión tenían una cita pendiente, una conversación postergada entre los poetas y cantautores alrededor del encontrarán en la franja La poesía se hizo canción y compartirán con el público en general las claves y secretos de la carpintería de cada poema y de su proceso para ser convertidos en canciones.

Por eso será un privilegio contar con conversaciones entrañables y cercanas entre Paula Fa y Andrea Cote, María Mulata y Frank Báez, Lucio Feullet y Santiago Espinosa, Marta Gómez con Luis García Montero, José Luis Díaz Granados y Fernando Valverde, Victoria Sur con Marisa Martínez Pérsico y Bibiana Bernal, Juan Felipe Robledo con José Delgado y Nicolás Ospina, Cavito Mendoza y Xavier Oquendo entre otros. Cada uno de ellos desde su orilla creativa comprometido con entregarle al mundo algo de belleza y asombro en medio de la crisis que vivimos.

La poesía se hizo canción será un espacio de encuentro, de afectos, de construir puentes en un mundo que levanta muros, de conversación en un tiempo de gritería virtual y de tanto ruido. La canción, que con tanta precisión viene de cada palabra escrita por un poeta para devolvernos algo de lentitud necesaria, de celebración de la memoria y del sueño permanentes. Poetas y cantores, como aquellos trovadores medievales, recordándonos desde la emoción nuestros diarios asuntos para que las futuras generaciones sepan por la palabra poética y la música que este fue un tiempo adverso y difícil pero en el que también pudimos sobrevivir sencillamente “porque hay belleza en el mundo”.

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