14 Oct 2020 - 12:50 p. m.

Recorrido por cuatro festivales folclóricos en el puente del 12 de octubre

Dos en Bolívar: de Tambores en Palenque y de Chandé en Cicuco; uno en Antioquia: de Bullerengue en Necoclí, y uno en el Valle del Cauca: de Arrullos en Buenaventura, hicieron parte de la oferta musical de estos días. Fueron dos encuentros de gran tradición y dos certámenes nuevos.

Gustavo Acuña y Michelle Serna*

La pandemia obligó a la mayoría de los festivales a realizarse de manera virtual para no suspender la celebración de las tradiciones. Por redes sociales y canales locales de televisión se transmitieron presentaciones de artistas y agrupaciones nacionales e internacionales, talleres, conversatorios y seminarios. (Lea también: Festival en Necoclí 2020: la fiesta del bullerengue)

Primer Festival Departamental de Chandé

En el municipio de Cicuco (Bolívar), los tambores sonaron al ritmo del Chandé, por medio de Facebook Live. El chandé mezcla ritmos indígenas con música africana y se expresa a través de una tambora, flautas, gaitas y el canto. (Le puede interesar: Necoclí hará virtual su Festival Nacional del Bullerengue 2020)

El evento hizo homenaje a Los Soneros de Cicuco, agrupación que cumplió 45 años. Un minidocumental narró sus inicios, la historia de sus integrantes, sus composiciones y la mezcla de instrumentos tradicionales y metálicos en su música.

El espectáculo estuvo a cargo de agrupaciones de los municipios de Barranco de Loba, San Martín de Loba y Cicuco. El concurso se realizó con dos categorías: Agrupación musical de Chandé, en sus ritmos de Tambora y Berroche, y Pareja bailadora.

En Agrupación musical-Tambora, el triunfo fue para el grupo Cantos Ribereños de San Martín de Loba, con la canción Se encojó mi caballito. La misma agrupación se llevó los honores en Agrupación Musical–Berroche.

Los ganadores en Pareja bailadora fueron Martha Herrera y Wilmar Herrera, de Cicuco.

Los triunfadores fueron elegidos a través de una votación en el Facebook de la Corporación Cultural Creemos.

Hubo un conversatorio y un taller musical. El primero estuvo a cargo de Jhon Castro, artista plástico y gestor cultural de San Martín de Loba, y el segundo fue liderado por Ariel de Peña, músico y gestor cultural de Talaigua Nuevo (Bolívar), que platicó acerca de los diferentes aires del Chandé.

“Se habló, se bailó y se tocó Chandé en un momento en que la región se había olvidado de esta expresión. Fomentar el Chandé era nuestro objetivo y creo que lo cumplimos”, manifestó Luciano Romero, organizador.

Para Carolina Beleño, habitante de Cicuco, es muy importante que sigan estas iniciativas: “resalto la intención de los organizadores, y es que resolví muchas dudas que tenía con respecto al Chandé”.

XXXV Festival de Tambores y expresiones culturales de Palenque

El corregimiento de San Basilio de Palenque del municipio de Mahates (Bolívar), gozó su festival número 35°, a pesar de la pandemia.

Disfrutaron de presentaciones por parte de agrupaciones de música tradicional, y además de un seminario y numerosos talleres en su franja académica.

La Casa de la Cultura fue el escenario desde donde se realizó la trasmisión del evento que contó con un total de 6.102 reacciones y 26.535 reproducciones, según estadísticas de Facebook.

Entre las agrupaciones nacionales participaron: Ma Monasita ri Palengue Kandá, Escuela Batata, Alegres Ambulancia, Son Tradicional, Sexteto Los hijos de Benkos, Gaiteros de San Jacinto y el cantante de Champeta Gran Benkos, entre otros.

Y en las internacionales, Fusión Caribe de Cuba y Tambores de San Juan de Venezuela.

La franja académica contenía un seminario sobre la Memoria histórica y cultural del Festival. Además, los talleres trataron sobre rasgos y costumbres de los habitantes de Palenque, su gastronomía, sus peinados, su lengua, bailes tradicionales y ritmos autóctonos.

El festival realizó un homenaje al Cuadro de los Mochileros, quienes han estado encargados de la realización del festival durante muchos años.

“Pareciera que estaba haciendo un primer festival”, dijo Manuel Pérez Salinas, presentador del festival y uno de los organizadores de esta edición, debido a la primera versión virtual del evento.

“Al ser virtual, no sabíamos a lo que nos estábamos enfrentando; sin embargo, logramos hacer algo que le gustó a la gente”, dijo Pérez.

Para Edwin Valdez Hernández, coordinador de la agrupación Sexteto los Hijos de Benkos, presentarse en el festival tiene mucho significado: “nosotros tenemos un mandato por parte de nuestros ancestros y es salvaguardar, y revitalizar esta manifestación que es la música de Palenque”.

XXXII Festival Nacional del Bullerengue de Necoclí

En el Encuentro de Voces y Saberes Ancestrales (ENVOSA), de la agenda académica y primera sección de cada día del festival, se trataron tres temas bases: Enseñar y bullerenguear, Tejido de comunidad bullerenguera y, por último, Investigar el bullerengue.

Urabá Tabares Ruiz, coordinador de la extensión cultural de la Universidad de Antioquia seccional Urabá, sostiene que, a diferencia de años anteriores, el espacio académico tuvo una gran acogida en la que el público hizo parte activa en las conversaciones.

“El ENVOSA brilló de manera especial. Regularmente en este espacio fluye poco la conversación. En esta ocasión, fue un espacio gustoso y muy diferente a los que usualmente se hacían, pues todos estaban participando. Hubo gran dinamismo y conocimiento de contexto”.

En el concurso realizado en el marco del festival, los resultados fueron: primero, segundo y tercer lugar fueron concedidos a Pal Lereo Pabla, Yimalas y Palmeras de Urabá, respectivamente.

Los ganadores de las demás categorías fueron: mejor tambolero, Juan José Pérez de Al Son del Tambor; mejor bailador, José Jaime Díaz de Palmeras de Urabá; mejor bailadora, Nady Carmen Palomino de Pal Lereo Pabla; mejor cantadora, Pabla Flores de Pal Lereo Pabla y la mejor canción inédita fue “Que allá mi tambo' me espera” de Al Son del Tambor.

“La organización fue excelente en todos los aspectos. Desde la puntualidad hasta los presentadores y la transmisión. Resalto esta edición del festival, pues en medio de toda la crisis por la pandemia quedó muy bien organizado y pudimos gozarlo”, afirma Nady Carmen Palomino, integrante del grupo Pal Lereo Pabla.

De acuerdo con Tabares, el festival tuvo alcance internacional. Contó con la conexión de público desde Europa, África y diferentes lugares de América. Los tres días del festival se conectaron alrededor de 7.000 personas, en promedio

Además, agrega que: “el principal logro fue conectar a la gran familia bullerenguera, encontrarnos a partir de lo esencial del bullerengue: reconocernos, bailarnos, compartir lo que somos, reflexionar y avivar el pensamiento bullerenguero a partir de nuestras creaciones”.

Primer Festival de Arrullos del Pacífico

Tuvo un alcance de 93.711 personas, con conexión de países de como Estados Unidos, Chile, España y Argentina.

La programación contó con facetas artística, académica y gastronómica, denominadas Vamo' a Arrullá, Vamo' a Conversá y Vamo' a Cociná.

El festival logró la articulación del sector turístico, trasporte marítimo y fluvial, la gastronomía local y artesanías, a través la plataforma Zuapp, para llevar a cabo la circulación digital de los productos del sector cultural.

De acuerdo con Mónica Correa, organizadora, se debe “aprovechar la identidad cultural para contribuir al desarrollo sostenible. Armonizar los activos culturales de la región con ventas que posibiliten ingresos a las comunidades. Contamos con muchos activos culturales y poca rentabilización”.

Uno de los obstáculos que se presentaron en la realización fue la conectividad, pues a pesar de que estaban con el mejor servidor de la ciudad, hubo fallas y muchas veces se cayó la transmisión.

Por esto, las ventas por la plataforma no fueron muy altas, pues, según Correa: “las fallas en la tecnología y comunicación, sumado a una cultura de compra presencial, no permitieron mover mucho el comercio digital.”

Por el contrario, el punto presencial tuvo alta circulación y aportó mayor rentabilidad que las estrategias virtuales.

Según la organizadora, a pesar de que los estímulos a los grupos que se presentaron fueron bajos, las agrupaciones se mostraron a gusto haciendo música desde sus propios territorios: “no lo hicieron por el dinero, porque solo pudimos darles un estímulo y no un pago, sino como un ejercicio de desarrollo de su propia música en su territorio”.

*De Fundación Color de Colombia para El Espectador

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