Charlotte Pieri: “Apostamos por el crecimiento del mercado local del arte”

Esta abogada, historiadora del arte y museóloga percibe las casas de subastas como una oportunidad de negocio entre amantes del arte y objetos que tienen valor histórico, artístico, económico o simbólico.

Charlotte Pieri asegura que el valor económico de una obra de arte no le quita lo sagrado. / Óscar Pérez - El Espectador

¿Cuál es el atractivo de una subasta de arte?

Las subastas son oportunidades de compra y negocio, son la posibilidad de acercarte a una silla mid century norteamericana (mediados del siglo XX), al primer libro que fue impreso en Colombia, así como a objetos u obras escasas que no podrían ver en otros lugares o adquirir a precios supremamente razonables.

Bogotá Auctions celebra cinco años de operación. ¿Cómo han visto el crecimiento del mercado?

Los dos primeros años nos enfocamos en nuestra especialidad: arte moderno y contemporáneo. Pero la gente nos ofrecía joyas o artículos decorativos, así que nos convertimos en una verdadera casa de subastas y ampliamos los nichos de mercado y las especialidades. Mientras más se acercan las personas al mercado del arte, más se valorizan las obras de los artistas, y apuesto por incentivar este mercado y fomentar el coleccionismo.

¿Cuál cree que es el aporte que hacen al mercado local?

Hemos creado una red entre los dueños de obras, los coleccionistas y quienes tienen eventualmente obras para vender. Por otro lado, nuestra actividad es pública, así que damos a conocer todo nuestro trabajo y los resultados en redes internacionales como Artprice, que permite crear referentes de artistas colombianos en el extranjero.

¿Cómo define el mercado colombiano enfocado en el arte moderno y contemporáneo?

Creo que estamos en un momento clave, histórico, como en los años 90 del mercado internacional. Es decir, todavía podemos encontrar muchas piezas de grandes artistas colombianos consagrados (que ya están en los museos) y que tienen un gran valor artístico. Entre más escasa más alto es el valor en el mercado.

¿Quién se beneficia más con la circulación de obras, el artista o el coleccionista?

Hay dos cosas para tener en cuenta. Están los grandes artistas modernos como Édgar Negret y Eduardo Ramírez Villamizar, quienes representan una inversión segura porque sus obras se mueven en subastas y galerías internacionales. Por otro, están los artistas más ligados al mercado local, cuyas obras se valorizarán. Como casa de subasta le apostamos al crecimiento del mercado local del arte, para que tanto la academia como los museos se interesen en apoyar el arte en general.

Pero muchos no están de acuerdo con relacionar la obra solamente al valor económico…

A muchos estudiantes de arte no les cabe en la cabeza que podemos hablar de dinero cuando hablamos de arte. Pero hablar de dinero no significa la indecencia de lo que tú ves, porque los artistas tienen que vivir y comer. No se quita lo sagrado.

¿Qué pasa con el arte contemporáneo producido en los últimos años?

Hay un desfase entre la creación contemporánea y el mercado, entre lo que se está haciendo y lo que se está comprando. Creo que el mercado del arte sigue siendo muy tradicional, a pesar de la producción actual de las instalaciones luminosas o sonoras o el video, lo que más se vende es lo más tradicional: las pinturas. Hay una dificultad para el coleccionista y el comprador para acercarse a estos nuevos medios que se ven cada vez más en las bienales, pero no es lo mismo que ver y compartir una pintura colgada que un video.

¿Cuál es su recomendación para los jóvenes coleccionistas?

Pueden empezar comprando grabados o una obra múltiple que les permite tener una pieza firmada por Antonio Caro o Beatriz González, que ya son artistas consagrados, por un precio razonable.

¿Por qué la gente decide vender sus obras o artículos de valor?

En las casas de subastas internacionales existe la regla de las cuatro D: divorce (divorcio), death (muerte), debt (deudas) y discretion (discreción, para los negocios), así que las vicisitudes de la vida nos obligan a salir de unas cosas, no necesariamente por dinero, sino también por el cambio del enfoque en la colección.

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2019-03-25T21:00:00-05:00

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