Escribió el libro “La última misión del papa Francisco”

El hombre que estudia a los papas

Cuando Camilo Chaparro estaba pequeño escuchó en la radio que había muerto Pablo VI y desde ese día tuvo una conexión con la historia de la Iglesia y sus representantes. Para él, la institución se va a dividir en dos: antes y después de Francisco.

Para Camilo Chaparro, Francisco es un papa que gobierna, no que reina. / Gustavo Torrijos - El Espectador

¿Cuál es la influencia de la Iglesia y los papas en la sociedad?

Es fundamental. Tienen 2.000 años de historia, son la religión monoteísta más grande y permean todos los aspectos. Por ejemplo, en la Edad Media, los grandes patrocinadores de los artistas fueron los papas. Todos, creyentes o no creyentes, buscamos un dios y una respuesta sobre por qué estamos en este mundo y cuál es la misión de la vida.

¿Por qué “La última misión del papa Francisco”?

Es un pontificado que ingresa a su recta final. El papa en varias oportunidades dijo que su período será muy breve y, por el desarrollo de la misión que le dio el cónclave —limpiar la casa de Dios—, uno se da cuenta de que está llevando esa tarea a buen puerto. Todas las señales indican que él visualiza que en máximo dos o tres años renuncia, dejando la posibilidad de que llegue un papa de su línea.

Que un papa renuncie es algo poco común.

Hubo casi siete siglos en los que no hubo un papa que renunciara, pero Benedicto XVI abrió la posibilidad de que lo hagan, y Francisco ha valorado ese gesto de que un pontífice pueda retirarse cuando sienta que ha cumplido su tarea o no esté bien de salud. El prerrequisito para que lo pueda hacer, más allá de que sienta que ha cumplido su misión, es que haya fallecido Benedicto XVI, porque el Vaticano no resistiría tres papas.

¿Cómo explicar la situación actual de la Iglesia católica?

En sus 2.000 años, la Iglesia repite acontecimientos. Tiene los mismos pecados que en la Edad Media, pero agravados. Hace 500 años Martín Lutero denunció casi lo mismo que se denuncia hoy, sólo que por la dinámica de la comunicación de hoy el problema se les agrava y bajó el número de fieles.

¿Qué le falta hacer a Francisco para cumplir su misión?

Hay dos cosas fundamentales. La primera es consolidar la revolución, terminar de sacar a la mafia del Vaticano. La segunda, recomponer de tal manera el colegio cardenalicio que lo pueda fortalecer para meter sus fichas y que, en la próxima elección, que está cercana, elijan a alguien de su línea. Si llega alguien diferente, todo lo que ha hecho se echaría para atrás.

¿La Iglesia como institución funciona para la sociedad de hoy?

No, está desactualizada. No se ha sabido conectar con los jóvenes y estas líneas progresistas como las de Francisco, que no son nuevas, invitan a moldearla con el mundo contemporáneo.

¿Se va a seguir transformando?

Sí, pero no como la gente piensa, que permitirá el aborto, la eutanasia o que las mujeres sean sacerdotes, porque es por definición conservadora. Hay un sector progresista que se quiere amoldar a la actualidad del mundo, como Francisco, que invita a atacar al pecado y no al pecador y a no meterse en la cama de los creyentes para que se respete la moralidad sexual de cada persona.

¿Quiénes son los enemigos del papa?

Dentro de la Iglesia son los cardenales que representan la burocracia vaticana, los que protegieron el banco de Dios, y quienes intentan frenar sus avances.

¿La situación actual de Francisco es más difícil que la de sus antecesores?

Sí, porque está remando contra la corriente con disidentes que lo tienen en la mira. La curia en general no camina al ritmo que él quiere y todos los pasos que ha dado le mantienen esa guerra. Él sabe que es la última oportunidad que tiene la Iglesia de reformarse, porque ese fue el mandato que le dio el cónclave. Es una revolución.

 

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