Elsa y Elmar: “Hice este disco para no enloquecerme”

Nacida en Bucaramanga, la artista Elsa Carvajal le dio vida a su proyecto musical en 2013, debutando en la escena alternativa. Seis años después llega con su nuevo disco “Eres diamante”.

Elsa Margarita Carvajal nació el 31 de julio de 1993 en Bucaramanga, Colombia. / Cortesía

¿En qué momento de su vida decidió dedicarse a la música?

Fue muy natural. Yo toda la vida he dicho que me voy a dedicar a hacer música, nadie me lo inculcó, nadie me lo pidió. Siempre he estado creando, cantando, sobre todo en la adolescencia, cuando mi enamorado no me quería y yo no le ponía atención a las clases por estar escribiendo canciones, y mis amigas me pedían que les escribiera canciones para dedicarles a sus novios. Cuando todos empezaron a estudiar sus carreras profesionales, yo decía que quería ser cantante, pero siempre me insistieron en que debía ser profesional, les hice caso y empecé a estudiar música. Me gané una beca y me fui a Estados Unidos, allá comencé a grabar y a subir mis canciones a Soundcloud. Después empecé a pensar en el nombre de mi proyecto y decidí llamarlo Elsa y Elmar, porque me llamo Elsa Margarita.

¿Cómo ha sido su experiencia en la industria?

Al principio yo no sentía presión porque no me cabía en la cabeza que ser mujer fuera la razón del rechazo en la industria, pero así era; yo sentía que me decían que no, y a otros que eran iguales a mí les abrían las puertas enseguida. Luego entendí que la razón es que soy una niña que no cumple con un estereotipo de mujer en la industria de la música, que no es la bailarina de reguetón que dejaron cantar. Aunque esa cuestión está cambiando, todavía se siente. Esta industria es que te digan mil veces que no en la cara, sufrir y seguir adelante, y mi proceso en mi nuevo disco Eres diamante es decir: “Aunque me digan que no, yo sigo adelante, no me importa. Yo me voy a decir que sí a mí misma”.

¿Cómo encontró su identidad como artista?

Eso ha ido fluyendo, en esencia mi música se trata de expresar lo que siente el alma con palabras y sentimientos, como cuando era una adolescente. Ese tipo de música necesita una base instrumental y musical compleja; yo no creo que le pueda poner mis letras a un pop genérico, así que han sido seis años de descubrir que mi verdadera identidad musical es ser honesta conmigo misma y nunca tenerle miedo a que suene mal o bien, sino más bien enfocarme en que a mí me guste.

En su música usted implementa sonidos diferentes, ¿qué tal ha sido la experiencia de arriesgarse a probar cosas distintas en su música?

Es lo que me gusta. Creo que no hay mucha respuesta a mi sonido más que, genuinamente, es lo que me da la gana y cada vez es más lo que me da la gana. Las primeras veces me dio mucho miedo, pero después no me importó. Lo que ha ido evolucionando ha sido mi carácter y mi deseo de hacer lo que yo quiera porque me gusta.

¿Cómo ha sido el proceso de hacer discos en la época de los sencillos?

Los discos se vuelven reflejos, como artista, de tu vida, y es hermoso, porque gracias a ellos puedes viajar en el tiempo, y es la foto más honesta. Es un proceso denso. Por alguna razón mis discos siempre se demoran mucho tiempo en hacerse. Todos mis discos han sido etapas cruciales de mi historia, Sentirnos bien, mi primer álbum, que saqué en 2013, me muestra como una niña chiquita, que todavía no tenía claro qué iba a hacer; en Rey, que fue mi segundo disco, me acababa de mudar a otra ciudad, terminé la universidad, no sabía cómo hacer esto; y en Eres diamante me enloquecí, la crisis de Britney Spears me entró en este disco, mejor dicho, hice este disco para no enloquecerme.

¿Qué siente que ha cambiado en usted desde su primer disco hasta “Eres diamante”?

Cambió mi relación con el arte, creo que los artistas en el fondo sí somos inseguros y sí queremos que nos aplaudan, queremos darle algo valioso a la gente, pero también queremos que les guste. Lidiar con la inestabilidad de la industria es muy difícil; por ejemplo, en el primer disco sí me tomaba muy personal mi carrera, y cada rechazo era un rechazo a mi persona; en cambio en este disco nuevo muchas cosas que pasaron me hicieron entender que tengo que dejar ir esa necesidad de aprobación, dármela a mí, a mi música, a mi arte, aceptar que sí soy insegura, pero que eso no me quite a mí la fuerza de ponerle la cara a esta industria.

¿Qué la inspira a escribir?

Soy muy romántica, vivo enamorada, creo que sí he experimentado emociones muy fuertes y complejas en mi corta vida, así que me inspira mucho saber que esas emociones, seguramente, alguien más las ha experimentado, me gusta escribirlo, compartirlo y saber que alguien lo va a hacer suyo... eso me vuela la cabeza. A mí me inspira el hacerle sentir a la gente que no está sola.

¿Quiénes la influencian?

Celia Cruz me inspiró mucho, Selena Quintanilla también; el disco de Lemonade, de Beyoncé, me encantó, porque me pareció un ejemplo de alguien gigante que se hace vulnerable y humana. La Factoría es una de mis grandes influencias e inspiraciones, tengo muchísimas.

¿Qué proyectos tiene para este año?

El proyecto principal es Eres diamante, porque con este disco busco cruzar esa línea de la niña que hace música alternativa y pasar un poco más a los oídos como pop, cambiar el concierto de lo que está pasando también con el show en vivo, ahora que ya salió el disco vamos a hacer una gira por Latinoamérica, y el show va a ser muy complementario y fundamental.

 

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