Edit Schlaffer creó Women Without Borders

Mujeres, agentes de cambio

Confiar en el liderazgo femenino es la apuesta de esta activista austriaca, para quien las mujeres son la solución de los conflictos del mundo.

La socióloga Edit Schlaffer estuvo en Bogotá durante el evento Women Working for the World. / Cristian Garavito - El Espectador

Usted empezó esta organización. ¿Cuál es la historia de Mujeres sin Fronteras?

Estaba muy apasionada en la situación de las mujeres en la sociedad. Crecí en Austria, un país en el estábamos peleando por nuestros derechos. Comencé a participar en los movimientos feministas y mi vida cambió porque me sentía libre, como volando. Decidí ser socióloga para aprender más sobre la posición de la mujer en la sociedad. Viajé a zonas de conflicto, donde creo que las mujeres son muestra de resiliencia. Confío en las mujeres, educar a las educadoras es lo mejor que podemos hacer y tenemos que convertirlas en generadoras de cambio.

¿Cuál es la prueba de que la educación es la respuesta?

Las mujeres ahora se sienten confiadas para hablar, no tienen miedo. La base de esto es que ellas reciban educación, tenemos el derecho de decir lo que pensamos, nosotras creemos en nosotras mismas. En Mujeres sin Fronteras tenemos un programa llamado Escuela de Madres, a veces se hace en las salas de la casa porque no hay centros comunitarios, y una de esas madres nos contó que esto cambió su vida porque antes ni siquiera sabía que tenía una voz.

Trabaja en el programa desde 2001. ¿En qué consisten las escuelas de madres?

Una vez a la semana estamos con las mujeres, los currículos están en la lengua local –porque tenemos personas de África y Europa, incluso refugiados– y las mujeres empiezan a creer en ellas mismas y transmiten ese conocimiento a las familias. Si las mujeres empiezan a reinvertir en sus hijos y cuidan de ellos de la forma apropiada, esto cambiará todo. Hay un gran espectro de personas que están apasionadas por el programa. Creo que la idea de las escuelas de madres nos encantaría traerla a Colombia.

¿Es posible traer la idea de las escuelas de madres a Colombia?

Vemos mucho espacio para trabajar, estoy segura de que es posible. En todos los contextos las mujeres quieren apoyar a la siguiente generación. Mientras que ellos estén bien, los padres van entendiendo qué deben hacer. Las madres necesitan alfabetización emocional para convertirla en herramientas para mantener a salvo a sus hijos, enseñarles ser respetados y que los deben escuchar. Las mujeres tienen muchas cosas que compartir. Esto es algo que tiene muchos efectos.

Cuando se invierte dinero en los niños y las mujeres, ¿es equitativo al desarrollo social?

Claro. Las mujeres están representando a la sociedad civil y son su fundamento. Si quieres construir una sociedad pacífica e inclusiva, debes hacerlo hacia arriba. Invertir en las mujeres, en sus capacidades, en que tengan la confianza de que son actoras de cambio, que tienen el derecho y la responsabilidad de generar nuevas cosas. Con ellas, los países pueden tener un rostro diferente.

¿Por qué las mujeres no tienen fronteras?

Las mujeres tienen que mantener su pasión. Su espíritu de hacer las cosas bien y proteger está llegando al mundo. Se preocupan por el ambiente y la próxima generación, quieren la paz, se paran a decir lo que está pasando, recolectar las piezas que quedaron y reconstruir. Ellas están ahí.

Ahora más mujeres quieren ser líderes. ¿Qué se necesita para que se conviertan en líderes reales?

Para convertirnos en líderes reales debemos confiar en nosotras. No podemos buscar que alguien nos confirme qué podemos hacer, creo que tenemos que ser muy cuidadosas para no desconectarnos de las personas que representamos como líderes, preguntarles si se sienten representadas. Escuchar, entender y tener una retroalimentación.

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