Roberto Urbina quiere contar historias del folclor

El protagonista de “Tarde lo conocí”, de Caracol TV, alternó sus estudios de ciencias políticas y cine con la actuación. Es un viajero con raíces costeñas y el corazón entre la pantalla y su gusto por la política.

Roberto Urbina nació en Bogotá, pero se crió en Montería, donde lo sedujo el vallenato. / Óscar Pérez - El Espectador

¿Conocía antes a Patricia Teherán?

Aunque me faltaba saber de su historia haciendo una investigación, me enteré de todo. Quién no se sabe Tarde lo conocí, pero la que más me gusta de ella es Todo daría por ti. Me parece que tiene mucho mérito haber logrado lo que hizo en un mundo tan machista como lo es el del vallenato, sobre todo en esa época de finales de los años ochenta y principios de los noventa.

¿Qué significó para usted hacer parte de esta historia de vallenato?

Para mí siempre va a ser un placer poder contar historias de nuestro folclor, porque soy apasionado, me gustan mucho, sobre todo las de la Costa. Hablando con mi familia en Montería, las producciones tienden a caricaturizar lo que es el costeño y con esto quería hacer un personaje más sobrio con el que la gente pudiera de verdad identificarse.

¿”Tarde lo conocí” logra descaricaturizar el costeño?

Sí. Cuando la vi por primera vez sentí que es una serie muy completa, tiene drama, acción y mucha comedia. Pero es un humor real de los personajes que existen. El papá de Patricia, que lo hace Víctor Hugo Trespalacios, es alguien que existe en la Costa y es muy divertido. Son personas que uno puede ver andando por la calle.

¿Ha cantado vallenato?

En parrandas, muchas veces, pero de cantante no tengo un pelo.

Usted ha viajado con la actuación.

Irónicamente empecé en Bolivia con una película que hice allá y que me llevó a Estados Unidos. En Colombia solo he hecho tres cosas: Correo de inocentes, Metástasis y ahora Tarde lo conocí.

¿Cómo fue su primer paso en la actuación en Bolivia?

Fue coincidencia. Fui a acompañar a un amigo que iba a hacer un casting para esa película y me terminaron dando el papel a mí. El director me propuso audicionar, le dije que no era actor, pero él estaba buscando actores naturales. Me dio el papel; esa película se presentó en un festival de cine en Los Ángeles, en noviembre de 2003, donde conocí a mi representante. Ya en febrero del siguiente año estaba viviendo allá.

De las producciones que hizo en Estados Unidos, ¿cuál es la que más le ha aportado?

De Grey’s Anatomy me llevo mucho la parte técnica y la atención al detalle. La que más me ha marcado a nivel personal fue la película El Che, con Benicio del Toro, porque nuestro asesor fue una persona que de verdad trabajó con el Che y sentarme a hablar con él fue maravilloso. Me gusta mucho la política, parecía un niño haciéndole preguntas y estaba anonadado mientras me contaba sus batallas. Que esta carrera le dé a uno la oportunidad de conocer a ese tipo de personajes es lo más gratificante para mí.

Si no fuera actor, ¿qué sería?

Me gradué el año pasado en ciencias políticas y cine, en la Universidad de California, en Los Ángeles. Me tomó doce años hacer la carrera, porque me salía un proyecto y tenía que dejar la universidad, no estaba trabajando y volvía. Sabía que no podía estar en una oficina de ocho a cinco, lo mío era por el arte. Me hubiera gustado ser músico profesional si no hubiera sido actor.

¿Espera hacer algo con las ciencias políticas?

¡Cada vez estoy más desencantado con la política! Creo que eventualmente haré algo por mi conciencia social y porque mi familia es política por generaciones. Estamos en un momento crítico en este ámbito en el país.

 

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