Álex Campos: cuestión de fe

El músico y productor bogotano lleva 16 años de carrera artística en la que ha sumado 11 producciones discográficas y ha ganado dos Latin Grammys.

Álex Campos empezó en la música en los años 90 con su grupo Misión Vida. / Cortesía

El productor y cantante colombiano, Alex Campos es conocido por ser uno de los mayores exponentes del góspel en Colombia.

Su nuevo álbum se llama “Derroche de amor”. ¿Cuál es la historia detrás de este trabajo discográfico?

Es un disco que hace mucho venía pensando, que hace rato venía gestando, sobre todo en la parte musical. Quería hacer un disco que combinara mi puesta en escena en vivo con mi trabajo en estudio como productor. Entonces lo que hicimos fue irnos al estudio todos y grabar en bloque, que era como se hacían antes los discos. Obviamente era un reto hacerlo, por la calidad de sonido, pero lo logramos. En cuanto a la temática, siempre ha sido hablar sobre Dios, ese amor tan grande que Dios nos tiene, que lo entiendo como que no escatima nada para amarnos. Él siempre nos ama si nosotros queremos recibir ese amor.

En este disco hay elementos de música internacional, como la bachata o el tango. Pero también hay algunos guiños hacia al porro, la cumbia, el vallenato.

Me gusta escuchar mucha música, sobre todo mucho folclor de muchas partes del mundo. La bachata es de República Dominicana y me gusta, así como escuchar vallenato en Colombia. Al escuchar todo eso se enriquece mi cultura musical y de allí nacen mis canciones.

La más cercana al porro es “Mi fiesta”.

Sí, después de Mi fiesta está Tu amor, que es un rock con algo de cumbia. Estas dos canciones se me hacen muy latinas, muy de nosotros, mucha percusión. Tuve dos percusionistas para grabar estas canciones.

En la letra de “Cuando una lágrima cae” dice “llora esta canción”. ¿Las canciones cómo lloran a través de usted? ¿Siente que lloran? ¿Cuándo siente que ríen?

Recuerdo que esta canción la escribí en el mes de octubre del año pasado. Estaba pasando por un momento difícil, debido a una noticia desagradable. Todo el tiempo estás luchando por no tener problemas, por gozar la vida, y todas esas dificultades me hicieron llorar, y hay un versículo de la Biblia que me encantó, y dice “Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados”. Jesús lloró por sus amigos cuando murió Lázaro; es el versículo más corto de la Biblia. Podemos llorar de alegría, como de tristeza.

Es el productor de “Derroche de amor”, un álbum que pasa por distintas sonoridades a lo largo de las canciones. Hay temas al estilo bachata o tango. ¿Cómo encuentra esa sonoridad para cada una de esas canciones?

Por mi situación económica no pude terminar de estudiar música, pero es un talento que Dios te da de saber combinar, como quien sabe combinar los colores, los sabores. Soy de los que saben combinar los ritmos y estilos musicales, y es algo muy natural, como cuando escribo la letra. Cuando viene la letra, tomo la guitarra y en mi mente me está sonando que es un tango, en mi mente sé lo que está trayendo esa canción. Diferente a que alguien venga con una canción escrita. Es diferente a cuando hago la canción, porque fluyen más fácilmente los arreglos y toda la producción.

¿Tenía en el abanico más de doce canciones para grabar o se concentró en hacer las doce?

Tenía 18 canciones, pero no quería hacer un disco tan largo, entonces tuve que eliminar algunas. Pero cada canción era tan especial que dije, por gusto propio, que sean doce.

En el álbum hay tres colaboraciones importantes. ¿Cómo logró que estos artistas llegaran a colaborar en este disco?

A nivel mundial hay nombres de artistas que se van conociendo. Uno de ellos es Thalles Roberto, que es un fenómeno en Brasil, en redes sociales; hace 20 conciertos al mes, tiene un movimiento fuerte y una puesta en escena muy parecida a la mía. Cuando lo conocí alguien me dijo que tenía que hacer algo con él y él me invitó primero a grabar un tema de su disco, y por gusto musical y admiración quise invitarlo a mi disco. En el caso de Barak, es un grupo musical de República Dominicana que está teniendo una aceptación muy fuerte en toda América Latina y que aquí en Colombia no se conocía mucho; quise incluirlos en el disco para apoyarlos y además porque me gusta lo que están haciendo. Asimismo sucedió con Marcos Brunet. Cada invitación que hago es por admiración. Me gusta lo que están haciendo y por la relevancia que están teniendo con la música góspel.

Además de estas voces artísticas, hay algunos elementos, como el uso de órgano, trompetas y acordeones, que se alternan en el álbum. ¿Cómo los elige?

El acordeón para lo que hacemos con la música colombiana, que es algo que me gusta rescatar en mi música. Obviamente no es mi género, pero me gusta trabajarlo en algunos momentos específicos. Lo mismo sucede con el órgano Hammond B-3. Antes utilizaba mucho más brass, viajaba con una banda mucho más grande, pero poco a poco se me fue yendo el brass de la cabeza, los arreglos venían más sin este instrumento y en este disco volvió a entrar la trompeta.

¿Su instrumento por excelencia es la guitarra o el piano?

La guitarra. Sobre este instrumento escribo canciones y es el que manejo todo el tiempo.

No tiene tanta presencia en su banda una guitarra acústica. Utilizan más guitarras acústicas, percusiones menores.

En el tema Cuando una lágrima cae, la guitarra sólo está haciendo bases. En Te respiro hay tres guitarras acústicas. Hay una canción que se llama Vuelve, cuya introducción y toda la base es de guitarras acústicas. Entonces, de acuerdo a lo que vaya necesitando la canción, voy mirando si eléctricas o acústicas.

Vuelve un diálogo entre guitarra acústica y guitarra eléctrica.

Sí, es una combinación. Obviamente, el tener un buen guitarrista me da la idea al componer con guitarras. Si escucha el disco, el porcentaje de guitarras y su influencia es muy importante para mí.

¿Cómo fue su primer acercamiento al góspel? ¿Cómo recuerda el primer guiño entre ese estilo y esa propuesta de fe?

Cuando le cantas a Dios tienes que tener una convicción especial. No creo que te metas a cantar música góspel o religiosa por negocio o porque te quieres dedicar a eso toda la vida, porque básicamente la música es difícil, y si encima es música góspel, que no es comercial, pues se torna doblemente difícil. Creo que si estoy aquí es por una convicción de fe, por un encuentro personal. Mi fe y mi deseo me llevan a aprender a tocar guitarra y a escribir canciones sobre mi relación con Dios.

¿Cómo recuerda hoy su primer proyecto, que se llamó Misión Vida?

Fueron mis inicios. Siempre quise que mi banda tuviera un nombre y después de mucho buscar elegimos ese porque nuestra misión, a través de la música, era llevar esperanza. Cinco años después dejó de existir y sólo quedó Álex Campos. Hoy en día algunos integrantes son músicos, otros son mánagers y otros se dedicaron a otras profesiones. Pero fueron recuerdos especiales. Recorrí Colombia desde La Guajira hasta Pasto, estuvimos en cada rincón del país.

¿Fue distinto ser integrante de una banda a ser solista?

Obviamente las decisiones las tomaba con ellos, pero, al ser el creador, mi voz tenía algún poder en las determinaciones de la banda. De las tres bandas que he tenido durante estos 16 años de carrera, creo que me siento bien con las personas con las que trabajo ahora. Creo que la podría llamar Misión Vida por esa cercanía y esa amistad que tengo con ellos.

Tiene una historia familiar algo difícil, una familia un poco en conflicto. ¿Cómo fue su infancia?

Tengo muchas historias difíciles en mi vida, creo que las mejores canciones las he escrito en los momentos más complicados. Vengo de una familia en la que mi padre abandonó a mi mamá, ella fue cabeza de hogar, soy el mayor de cuatro hijos, entonces, obviamente, parte de mi adolescencia fue difícil, sentimentalmente, económicamente, socialmente, y ahí es donde aparece Dios en mi camino. No fue como que alguien vino y me habló, sino realmente un encuentro muy personal que tuve con él. Diciéndole que llenara ese vacío de mi papá, que había sido muy fuerte, como a la edad de ocho o nueve años.

Cuando agarra su guitarra y empieza a componer esas canciones, ¿es consciente de la música que está haciendo o de alguna manera fue un experimento algo espontáneo y cuándo se da cuenta de que sus temáticas están dedicadas a la música religiosa, a Dios, y no le está cantando necesariamente al amor entre un hombre y una mujer?

Fue espontáneo. Mi música siempre fue espontánea. Como compositor, ahora entiendo que no puedo forzar mi composición, pero sí fue algo como cuando estás enamorado, que fluyen las cosas. En el caso de una mujer, escribes canciones y es natural. En mi caso, de estar teniendo esa relación con Dios tan cercana, tan especial, de amor, comenzaron a nacer canciones. Pero nunca con el deseo de grabarla, sino que era mi relación con Dios, mis oraciones a él.

¿Cómo es el proceso de composición para ese tipo de letra? ¿Qué necesita?

Creo que lo más importante es el corazón. En esta clase de música debes poner mucho el corazón. No puedes hablar de alguien que no conoces, por eso también es importante tu relación con Dios. No puedes hablar de algo que no sientes. Creo que las experiencias que te rodean te van ayudando a todas estas cosas. Escribo de las experiencias que paso con mis hijos, con mi esposa, en mis debilidades, en los momentos difíciles, en cada cosa que analizo y obviamente en mi todo, que es Dios, siempre lo concluyo.

“Tiempo de la cruz” fue su primer álbum discográfico. ¿Cuáles son las diferencias entre éste y “Derroche de amor”?

Obviamente, en la parte de producción musical hubo una madurez muy fuerte. Produje ese disco y ahora vuelvo a producir este último, y la experiencia de once discos, de haber trabajado con diferentes productores e ingenieros de sonido, hace que el sonido cambie. El hecho de tener dos Latin Grammys te hace ver que tienes que seguir haciendo las cosas con excelencia, no por un premio, sino porque la gente ya tiene puestos los ojos sobre lo que estás haciendo.

El segundo álbum es “Al taller del maestro”. ¿Qué significa hoy en día ese álbum para usted?

Es una base muy importante. Al taller del maestro me ayudó a volverme más radical en el género, en mi creencia, en mi fe. Tenía un tumor en la garganta en ese momento y cuando Dios me sanó esto se volvió mucho más verdadero, y Al taller al maestro no sólo fue mi plataforma musical de darme a conocer a nivel mundial sino en mi propia vida personal, a establecer una fe mucho más radical y verdadera de lo que estaba cantando y estaba haciendo.

¿Cómo asumió ese momento tan difícil del tumor en la garganta? ¿Pensó en interrumpir su carrera o seguir produciendo, componiendo, pero no cantando?

En algún momento dije que tenía que dedicarme a algo diferente a la música, seguramente a tocar la guitarra, el piano o tocar la batería para una banda. De hecho, ni siquiera me pasaba por la cabeza escribir canciones para otras personas. Fue como un túnel oscuro en el que tuve que pasar de dudas, de preguntas: si Dios existe, ¿por qué tienen que pasar estas cosas? Pero cuando pasas por esos túneles oscuros necesitas encontrarte con Dios de una forma muy sobrenatural, que te llene de mucha fe, y saber que él tiene el control de tus cosas. Dios me dijo que me iba dedicar a la música y voy a creerlo, voy a continuar con mis sueños de hacer música, de escribir canciones.

¿Quién y cómo le comunicó qué tenía un tumor en la garganta?

Fueron cuatro médicos, pero cuando me lo dijo el primer médico, mis amigos me dijeron que debía acudir a otro doctor, porque seguramente él se había equivocado. Finalmente cuatro doctores llegaron al mismo diagnóstico, así que no había dudas. Que le digan a un cantante que su voz va a sonar disfónica toda el tiempo, es como decirle que deje de cantar. Fue muy duro.

¿Su voz cambió a raíz del tumor?

Se mejoró. De hecho, cuando escucho mi primer disco, siento que canto como si tuviera más años de los que tengo ahora. Se volvió más clara, más armónica, y cada día me siento mejor de la voz. Es como si mi voz hubiera mejorado en la claridad.

¿Siente alguna responsabilidad de liderar un movimiento en Colombia de góspel o música religiosa?

La verdad nunca me adjudiqué ese liderazgo, pero hoy en día, después de varios años y de que la gente nos escribe y manifiesta su admiración por el trabajo que venimos haciendo, y de ser el único dentro de este género que ha repuntado en Colombia, creo que sí siento esa responsabilidad, y ahora esa responsabilidad la genero en apoyar a otros talentos que se están dedicando a la música.

Para usted, ¿cuáles son las canciones más importantes de su trayectoria?

Al taller del maestro, Sueño de morir, El sonido del silencio, Como el color de la sangre, Tu poeta y No tiene prisa. Creo que han sido canciones muy especiales para mí y creo que lo son para la gente, según las visitas en el canal de Youtube y las que más pide la gente en los conciertos.

¿Y para usted siguen siendo importantes o se satura de ellas? ¿Cómo es su relación con estos éxitos?

Son siete u ocho canciones muy importantes, pero nunca las canto todas en un concierto. En cada gira escojo dos o tres que quiero destacar, las voy mezclando. Canciones como Al taller del maestro las quise sacar durante una gira, pero la gente la pedía en los conciertos, porque lleva muchos años escuchándola o es la primera vez que la escucha. Creo que esa canción no dejaría de cantarla, porque sigue trayendo algo especial para esas personas y para mí, porque es una oración que hice en algún momento difícil.

¿Cómo siente que ha cambiado el góspel?

Ha mejorado mucho en Colombia. Considero que el estar en esta entrevista, el tener las puertas abiertas a otros canales que no son sólo religiosos, significa que poco a poco ha habido un poco más de aceptación para la música góspel. Obviamente, cada vez hay más géneros dentro de esta música, lo cual ha avanzado mucho a nivel internacional.

¿Con qué no es compatible el góspel?

Creo que la música es creación de Dios, por consiguiente, cuando vas a una tienda a comprar música góspel, puedes encontrar heavy metal. Personalmente no me gusta, pero no puedo decir que no sea compatible con el góspel. Al que le gusta, hay una conexión especial con la música y con Dios. Es algo muy similar a lo que sucedió conmigo en mis inicios: algunos creían que mi música no era Dios, porque había rock y los músicos tenían pelo largo, pero todo tiene que ver aquí con el corazón.

¿Qué quiere que pase con este disco?

Creo que es lo que espero con cada disco. Que pueda conectar cada vez más a la gente con ese Dios que cada vez es más lejano y que entiendan que él nos ama.

¿Cuáles son sus próximos proyectos?

Ahora estamos promocionando este disco. Y este mes estaremos en Raza de Campeones, que es un evento que se realiza cada dos años, donde traigo exponentes muy fuertes de la música góspel.

Temas relacionados