“Soy muy cuadriculado”: Javier Hernández Bonnet

El periodista manizaleño presentó su obra en la pasada Feria Internacional del Libro de Bogotá.

Javier Hernández Bonnet estuvo detrás de la exitosa cobertura del Gol Caracol en el Mundial de Fútbol, Brasil 2014. / Óscar Pérez
¿Cuál cree que es el secreto del éxito de José Néstor Pékerman?
Él construye su éxito a través de buenas personas, que finalmente se convierten en grandes equipos, personas comprometidas con su profesión. Tiene la capacidad de manejar algo tan heterogéneo como son los jugadores de fútbol, un tema que no es fácil.
 
¿Cuánto tiempo le llevó escribir “El modelo Pékerman”?
Fueron dos meses de investigación y 15 días recopilando las 45 entrevistas.
 
¿Es siempre tan dedicado?
Soy muy cuadriculado. Como dicen los que analizan el horóscopo, como virgo soy una hormiguita para todo, soy muy constante en todos los temas y creo que esa es mi gran virtud.
 
¿Y muy perfeccionista?
Demasiado, a veces me lacero y a veces trato de buscar ayuda en ese sentido para que mis últimos días sean más tranquilos, que no se me convierta en un drama cualquier reto. A veces me angustio mucho, por eso cuando la compañía me delega grandes proyectos, empiezo con tiempo a planear.
 
Entonces esa fue la fórmula del Mundial de Fútbol, Brasil 2014,
Sí, planeamos todo, 14 meses antes del Mundial, y cuando llegamos a Brasil, trabajamos sincronizados, porque todo el mundo sabía a dónde tenía que llegar, todos tenían un mapa. Es el Mundial que más me ha marcado, porque trabajamos más de 100 personas, durante 50 días.
 
¿Lo considera un logro en su vida profesional?
Tengo muchas cosas por celebrar en mi vida personal y profesional. He tenido la oportunidad de trabajar con grandes narradores profesionales, de los cuales he aprendido. Me tocó trabajar con Jorge Eliécer Campuzano, en su momento estelar; trabajé con William Vinasco en el brillante momento del Gol Caracol y ahora con Javier Fernández y Carlos Morales.
 
¿Y a nivel personal?
Poder compartir con mi hija Sofía de ocho años. Cada noche le cuento una historia antes de dormir. Me hubiese gustado compartir más tiempo con mis dos hijos mayores, que ya son profesionales, pero en ese tiempo sólo pensaba en trabajar para darles lo mejor. 
 
¿Cuál ha sido su mejor jefe?
Recuerdo a Campuzano, porque fue mi primer jefe. Él me inculcó que los medios no son para hacerse célebre, sobre todo en los medios radiales en los que se cuentan chistes alusivos a algún jugador, sin importar el daño que se hace. Me pasó, porque en mis inicios hice un comentario a un jugador argentino, dije que tenía cintura de madera y eso me costó un jalón de orejas.
 
¿Alguna crítica que lo haya herido?
Hay críticas que uno aprende a manejar, pero hay una que me dolió bastante, fue un comentario de Andrés Salcedo, en revista Semana. Me dolió, porque lo conocí, compartí con él y dijo que yo era un payaso todoterreno. Lo tenía en otro concepto.
 
¿Y ha tenido la oportunidad de hablar con él?
No, aún no.
 
¿Y el trabajo investigativo que más recuerda?
“Roque, un héroe con los pies en la tierra”, trataba sobre un soldado que había sido secuestrado por las Farc, se enamora de la guerrillera que lo cuida y escapan juntos del cautiverio, con dos compañeros más secuestrados. Tiempo después, como soldado profesional, pierde las dos piernas y un ojo al pisar una mina antipersona.