“Soy un trovador bailable”

Después de ocho años el cantautor regresa con una producción como solista en la que retoma sus sonidos iniciales e interpreta por primera vez un vallenato, en compañía de Silvestre Dangond y Jimmy Zambrano.

La guitarra es el instrumento que siempre acompaña a Jorge Villamizar en el proceso de composición./ Archivo particular

¿Cómo nace “El día que vuelva”?

Es el título de una canción que habla de regresar a Colombia. Es la primera vez que hago vallenato, me acompañaron Silvestre Dangond y Jimmy Zambrano. Pero también lo puse porque es el regreso a mi sonido, a mi zona de confort desde un concepto musical.

¿Qué quiere decir con esta propuesta?

Cada canción es un pequeño cuento que se relaciona con los sentimientos íntimos. Pasé ocho años sin sacar un disco; en esta ocasión me animé porque tiene las canciones suficientes y se realizó con el equipo de trabajo correcto.

¿Qué redescubrió en su sonido?

Ahora, cuando me paro en un escenario, puedo defender un repertorio de canciones que ha durado mucho. Me di cuenta de que soy un trovador bailable pasado a una guitarra. Cuando salgo a cantar pongo a bailar a las personas y eso me gusta.

Este es un disco que hace desde la independencia. ¿Cómo fue ese trabajo?

Es independiente, en el sentido de que me liberé de las multinacionales, pero el disco lo produjo Sergio Rollo, un puertorriqueño que ha superado los escalafones de la música latina. Todo eso quería llevarlo hacia el corazón de la música tropical.

¿En este disco dejó material por fuera?

Sí, uno nunca debe poner todos los huevos en la canasta. Por ejemplo, cuando hice Tabaco y chanel dejé Caraluna por fuera, por si acaso. Además, si no has llegado a entender tu propia canción es mejor guardarla.

¿Cómo es la pelea con las canciones que no entiende?

Dura. Hay canciones que me toma años escribir, porque creo que hay que hacerlo de forma inconsciente y de no ser así se pueden dañar.

Aunque es monteriano, siempre se ha sentido latinoamericano. ¿Sigue siendo así?

Sigo pensándolo porque creo que si nos viéramos como un pueblo unido seríamos fuertes y poderosos. Sin embargo, soy andino, mis ancestros son bogotanos, santandereanos, payaneses y me críe en Quito, Ecuador. Musicalmente termino tomando las influencias líricas del andino y las mezclo con los sonidos caribeños.

¿Se siente un conector entre la rumba de un trovador bailable andino que no baila pero sí escucha?

Creo que soy el primer andino que escribe canciones salseras y hasta el momento han sido importantes. Por ejemplo la canción Yo no sé mañana cambió un poquito el rumbo de la salsa.

¿Cuáles son sus sentimientos ahora respecto a Bacilos?

Siento nostalgia porque en esa época era más joven y era un proyecto que estaba lleno de fe. Pero también siento orgullo y estoy muy agradecido con la vida porque cumplí lo que tenía que hacer.

¿En el futuro se quedaría con la composición o la interpretación?

Al final me voy a quedar con la composición, porque seré un viejo chuchumeco que va a estar oyendo sus canciones en generaciones más jóvenes. Ese es el destino del cantautor. Las canciones siempre viven más que uno y ese es el mejor escenario posible.

A sus 44 años, ¿ha cambiado el sentimiento de ser artista?

Sí, uno se da cuenta de que las cartas ya están sobre la mesa y que toca concretar lo que se hizo y seguir adelante. Creo que lo más agradable de la vejez y la madurez es cuando uno aprende a controlar sus expectativas.