La Alcaldía de Medellín, a través de la Secretaría de la Juventud, puso en marcha en 2019 el programa Juventudes Tejedoras que impactó durante los últimos cuatro años a 3.600 jóvenes de la ciudad. La mayoría de esas personas nacieron, crecieron y hoy viven en entornos sociales y familiares vulnerables.
Este programa se enfoca en el bienestar psicosocial, la formación de habilidades y la construcción de paz de las juventudes medellinenses.
Medellín busca que este tipo de programas estatales se conviertan más pronto que tarde en espacios seguros para la juventud de la ciudad de la eterna primavera. La administración local espera que el mensaje de convivencia se fortalezca en entornos protectores al interior de los territorios.
Es por esto por lo que 450 personas se han formado como agentes comunitarios y lideran los grupos tejedores de su territorio. Detrás de estos jóvenes hay 840 familias a las que la Alcaldía de Medellín les quiere enseñar a fortalecer sus lazos familiares y darles herramientas para afrontar los desafíos cotidianos.
“Conscientes de la vulnerabilidad a la que están expuestas las juventudes de la ciudad, durante este año, enfocamos nuestros esfuerzos en brindarles acompañamiento psicosocial y herramientas para que puedan desarrollar su proyecto de vida. Con Juventudes Tejedoras impactamos a 3.600 jóvenes y, a su vez, a más de 840 familias, a las que les brindamos acompañamiento psicosocial y les acercamos oferta laboral. Formamos agentes comunitarios, con el compromiso de seguir aportando a sus territorios y con acciones de paz, con un mensaje de convivencia, porque las juventudes dejan vida y tejen comunidad”, aseguró el secretario de la Juventud, Byron Miranda.
Por otro lado, 470 han tomado formación práctica de mecánica automotriz, barbería, peluquería y cocina. Otros 1.300 han podido acceder a oportunidades de trabajo y educación formal.
“Fue una experiencia muy significativa porque me ayudó a visibilizar esas pequeñas cosas de la vida cotidiana, las cuales tenemos muy subvaloradas, como los agentes protectores, como manejar nuestras emociones y una de las cosas que más me gustó, fue la parte de la que hablamos sobre cómo llegar a ese sueño, porque muchas veces tememos a los sueños como algo imposible, algo de lo que debemos despertar en algún momento, y no como un objetivo. Entonces ellos nos dieron las pautas de saber que para cumplir esos sueños tenemos que pasar por un proceso”, manifestó Samarra Becerra, joven beneficiaria de Juventudes Tejedoras.